En los inicios de este siglo XXI el viejo Imperio Británico se encuentra definitivamente debilitado.

SIGLO XXI: REFLOTE DE LA COMUNIDAD BRITÁNICA Y SUS EX COLONIAS

Por Mario Casalla

Alambró convenientemente la subsistente “Comunidad Británica de Naciones” y las colonias inglesas (de hecho o de facto), a las que volverá a prestar atención con renovado interés. La Comunidad expresa la habilidad de su diplomacia ante la realidad de un Imperio que ya no tiene el poder militar y económico

 

Por Mario Casalla

Especial para “Punto Uno”

5 de junio de 2018

 

NUEVO REACOMODAMIENTO INGLÉS EN EL TERRENO INTERNACIONAL (ÚLTIMA PARTE)

 

En los inicios de este siglo XXI el viejo Imperio Británico se encuentra definitivamente debilitado. Aunque es necesario reconocer que se trató de un fraccionamiento y una retirada inteligentemente ejecutada. Alambró convenientemente la subsistente “Comunidad Británica de Naciones” y las colonias inglesas (de hecho o de facto), a las que volverá a prestar atención con renovado interés. La Comunidad expresa la habilidad de su diplomacia ante la realidad de un Imperio que ya no tiene el poder militar y económico de otrora, mientras que las segundas reflejan su retraso histórico y también su picardía y probada experiencia en la materia.  La Comunidad Británica de Naciones es una asociación de 41 Estados miembros, que dependen de Gran Bretaña pero gozan de relativas autonomías. Estas dependencias tienen distinto rango jurídico que van desde los protectorados y estados protegidos, asociados o en fideicomiso hasta las lisas y llanas colonias. Si descartamos las colonias, quedan 35 miembros que suman unos 800 millones de habitantes y comprenden algo más de una cuarta parte de la superficie del globo. Actualmente, las rige el Estatuto de Westminster aprobado en 1931; sin embargo poco a poco muchos de estos “estados asociados” reclaman y obtienen su total libertad o la pelean por ella hasta lograrlo como Sudáfrica en 1961 y Pakistán en 1972. Por supuesto, sus lazos de unión y dependencia económica y cultural con la Gran Bretaña son fuertes y ello se muestra muchas veces en las votaciones en los organismos internacionales donde suelen acompañar tradicionalmente el voto de su Madre Patria, Inglaterra.

LOS COMPLEMENTOS COLONIALES

En el último escalón institucional del Imperio ‑o de lo que queda de él- ­están las lisas y llanas colonias: una en Europa, Gibraltar, usurpada a España en 1704 con una extensión de 5,5 km cuadrados y aproximadamente 30000 habitantes; y otras cuatro colonias en América: Belice, usurpada a Guatemala en tanto heredera de España, de 22965 km cuadrados y aproximadamente 250000 habitantes; las islas Bermudas, de 54 km .cuadrados y 60000 habitantes; Turcas y Caicos, 30 islotes ‑sólo dos de ellos habitados- que forman parte del archipiélago de las Bahamas, de 4030 km cuadrados y aproximadamente 10000 habitantes; y, finalmente, las islas Caimanes, de 259 km cuadrados y aproximadamente 11000 habitantes. Estas últimas, al calor de una muy “peculiar” política fiscal, operan como centro financiero de importancia con más de 5000 corporaciones transnacionales representadas allí, al oeste de Jamaica. Verdaderos “paraísos fiscales”, sobre los cuales existen sólidas sospechas de “lavado de dinero” (proveniente del narcotráfico y la corrupción), a pesar de lo cual siguen funcionando con la mayor impunidad, dados los “servicios” que prestan al establishment económico y financiero internacional. Luego hay que computar la subsistencia de otras tres colonias británicas en el Atlántico Sur: la isla Santa Elena, de 122 km cuadrados y 6000 habitantes; la isla Ascensión, con 88 km cuadrados y 1000 habitantes, y la isla Tristán da Cunhade 98 km cuadrados y 500 habitantes. También existe una colonia en el Océano Índicoel Territorio Británico del Indico, de 52 km cuadrados y sin población permanente, habitado por una población fluctuante de trabajadores contratados, dada su importancia estratégica y militar en el área. Finalmente, una colonia en Oceanía: Pitcairn, de 5 km cuadrados y sólo 100 habitantes más o menos estables, a media distancia entre Australia y Sudamérica.

NUESTRAS ISLAS MALVINAS

Por cierto que a esto hay que sumarle nuestras Islas Malvinas que -en las puertas del paso interoceánico de Magallanes y del continente antártico- tienen, una enorme importancia estratégica para Inglaterra y también para su principal aliado, Estados Unidos. Por eso ambas potencias funcionaron coordinadamente durante la reciente Guerra el Atlántico Sur (1982), corta pero muy intensiva. Si bien las islas quedaron en manos inglesas, el costo de mantenimiento de una costosa guarnición militar permanente en ellas, pesa sobre la economía y la opinión pública de Londres. Esto es contrapesado por el lobby, muy bien entrenado, de la compañía Falklandque explota la economía isleña y resiste a toda forma de conversación con los argentinos a pesar de las anuales recomendaciones del Comité de Descolonización de la ONU, a la vez que no acepta comunicación alguna con la costa que tiene inmediatamente enfrente. Política colonial que a su vez se sostiene económicamente con la venta de licencias pesqueras y la sobreexplotación de los recursos ictícolas de la zona, amenazados por ello con la extinción de determinadas especies, además de las reservas de petróleo que con certeza existen en la corteza adyacente a las islas. Sus 11718 km cuadrados de superficie (la segunda, detrás de Belice, como colonia inglesa en América) le alcanzan para ser más grandes que 35 países del globo, a lo cual hay que agregarle la inmensa soberanía marítima adyacente que también litiga con los argentinos. En esta suerte de retroceso indudable que vive hoy Gran Bretaña (precipitado por su brexit de Europa), se duplicarán sin dudas sus esfuerzos por acrecentar el comercio con las colonias y el Commonwealth, por tanto nuestros legítimos intereses nacionales -en materia de soberanía política y económica- vuelven a estar más amenazados que otrora. No parece que la Administración Macri esté enterada de esta nueva situación con Inglaterra, ni que haya tomado recaudos al respecto, sino más bien todo lo contrario. ¿O acaso no forma parte de sus preocupaciones estratégicas este nuevo reacomodamiento inglés en pleno curso? Tengo para mí que no.