Con fuerte apoyo mediático, entre las ideas fuerza más potentes que expresaban los opositores al gobierno anterior, era el supuesto aislamiento internacional al que había sido llevado nuestro país.

EL MUNDO DE CAMBIEMOS

Por Eduardo Di Cola

Por ignorancia o por interés, no entendían cual era la realidad del mundo al que se referían.
Asumieron como gobierno, y con tanto slogan y frases hechas como ignorancia, comenzaron a recorrer y continúan avanzando en lo que ellos llaman “integrarse al mundo”.

 

 

Por Eduardo Di Cola

 

Con fuerte apoyo mediático, entre las ideas fuerza más potentes que expresaban los opositores al gobierno anterior, era el supuesto aislamiento internacional al que había sido llevado nuestro país.

Por ignorancia o por interés, no entendían cual era la realidad del mundo al que se referían.

Asumieron como gobierno, y con tanto slogan y frases hechas como ignorancia, comenzaron a recorrer y continúan avanzando en lo que ellos llaman “integrarse al mundo”.

Desde las pomposas promesas que con “Cambiemos” llegaría “una lluvia de inversiones”, que “bajar la inflación era lo más fácil”, a la vez que nos convertiríamos en el “supermercado del mundo”, a esta actualidad del saqueo de las inversiones financieras especulativas y de nuestras góndolas pobladas de productos importados, la realidad muestra como la “integración al mundo de Cambiemos” no para de golpearnos sin piedad.

En poco más de dos años la realidad ya no puede ser ocultada.

Hoy leemos en La Nación “El peso sufrió en mayo la mayor devaluación desde el final del cepo”, y a poco que avancemos en la nota la propia prensa afín al gobierno se refiere al “grado de vulnerabilidad internacional” de la economía Argentina.

EL PESO SUFRIÓ EN MAYO LA MAYOR DEVALUACIÓN DESDE EL FINAL DEL CEPO

Por Javier Blanco

LA NACION | ECONOMÍA

1 de junio de 2018

El peso argentino lideró cómodamente en mayo la oleada mundial de devaluaciones frente al dólar , al ceder al menos un 21% en la relación de cambio, pese a los ingentes esfuerzos que realizó y realiza el Gobierno para dosificar su caída, lo que deja a la vista el grado de vulnerabilidad con que la economía llegó al previsible cambio de clima financiero global.

Se trata de una depreciación que supera largamente las registradas en igual lapso por otras monedas emergentes frente al dólar. Por caso, triplica las que sufrieron al cabo del mes el real (6,7%) y el peso mexicano (6,4%), o duplica la padecida por la lira turca (10,7%), también bajo fuerte ataque en las últimas semanas.

Quien ayer haya comprado un dólar tuvo que pagarlo entre 4,45 y 4,63 pesos más, según lo haya hecho a nivel mayorista o minorista, que los que había desembolsado el último día de abril al realizar la misma operación. Esas cifras, que implican depreciaciones del 21 al 22,2% según el caso, surgen de considerar operaciones que se pactaron ayer a $24,96 y $25,51, teniendo en cuenta los valores promedio de cierre que captó el relevamiento del BCRA y sus antecedentes de $20,54 y $20,88, respectivamente, de fin de abril.

La devaluación mensual del peso resultó apenas un tercio inferior a la del 35% que había registrado en diciembre de 2015, es decir, después del final del cepo cambiario que lo había mantenido artificialmente sobrevaluado. La que acumula en el año, que llega al 33,8%, ya es muy similar a la de aquel entonces. Pero si para la comparación se incluye el ajuste registrado en el último semestre (después de todo, el dólar comenzó a subir en diciembre), la desvalorización del peso es incluso más alta, ya que supera el 43 por ciento.

El derrape no resultó mayor por la acción coordinada que, desde mediados de mes, desarollaron el Banco Central (BCRA) y el Banco Nación y los ministerios de Finanzas y Hacienda, para acotar el daño que la corrida contra el peso le infligió a la economía. Eso incluyó:

-La fuerte suba de tasas (del 27,50 al 40% en tres episodios) para tratar de retener a los inversores en pesos.

-Una readaptación de emergencia de normas cambiarias (para obligar a los bancos a desdolarizarse) y normas prudenciales bancarias (se eliminó por completo la obligación de constituir encajes por los depósitos en pesos captados durante el mes para facilitar la renovación de Lebac).

-Las sostenidas intervenciones sobre la plaza cambiaria mediante venta de reservas (por US$3396 millones), de dólares captados por el Tesoro o de depósitos oficiales en esa moneda (ventas que se estiman por otros US$1400 millones y de las que se encargó el Banco Nación).

-El anuncio de la apertura de negociaciones con el FMI para acceder a un programa de asistencia financiera.

Fuertes daños

Pese a todo, el daño generado por la corrida fue muy importante. En ese rubro hay que considerar otra fuerte pérdida de reservas por parte del BCRA, que venía de resignar US$5104 millones en abril y perdió otros US$6586 millones (según cifras provisorias) en mayo, lo que dejó esa tenencia a un paso de perforar el nivel de los US$50.000 millones (quedaron en US$50.094 millones ayer). Otro impacto fue la suba del 21,2% en la tasa de riego país, que saltó de 430 a 512 puntos básicos, duplicando el deterioro del 11% promedio que tuvo durante el mes el riesgo emergente en general.

Al “mayo negro” hay que agregarle el contagio de desconfianza que derramó sobre el sistema bancario y quedó a la vista por una sostenida salida de depósitos privados en dólares, que alcanzó los US$725 millones (-2,7%) en el mes, replicando la caída que habían mostrado once meses atrás, en medio de la incertidumbre que creaba entre inversores el proceso electoral por las parlamentarias.

Comparaciones elocuentes

  • 35% – Diciembre de 2015: Se devaluó el peso cuando se desarmó el cepo: pasó de $9,70 a $13.
  • 21% – Mayo de 2018:Cayó al subir el billete mayorista de $20,691 a $24,905, según el tipo de cambio de referencia.

MAYO CERRÓ CON LA MAYOR DEVALUACIÓN DEL PESO EN DOS AÑOS Y MEDIO

LA NACION | ECONOMÍA | DÓLAR HOY

31 de mayo de 2018

El peso cerró el mes de mayo con su mayor devaluación frente al dólar en dos años y medio, desde la salida del cepo cambiario.

Se depreció entre 21,5% y 22,2% frente a esa divisa (según se considere el valor mayorista o minorista, respectivamente) con lo que, junto a la lira turca, resultó la moneda más castigada en el mes que concluye y en el año. Pero en el mercado nadie duda que de no mediar la acción coordinada del Banco Central (BCRA) y los ministerios de Finanzas y Hacienda, que logró contener desde mediados de mes la corrida desatada contra el peso, nuestra moneda tenía hubiera encabezado mucho más cómodamente ese inquietante ranking.

Lo concreto es que quien compró un dólar hoy (y sólo si lo hizo al precio promedio de $ 25,51 que relevó el BCRA) debió pagar por él $4,63 más que los que había necesitado (20,88, según la misma fuente) para hacer la misma operación el último día de abril. Y la empresa, el operador profesional o el gran inversor que hoy lo pagó a $ 24,96 (apenas 3 centavos más que ayer sólo gracias a que el Banco Nación volvió a ubicarse como principal oferente del mercado para evitar un salto mayor que lo lleve a desafiar el techo de $ 25 que le fijó desde hace 15 días el BCRA), necesitó 4,42 pesos más.

La devaluación del peso resultó apenas un tercio inferior a la del 35% que nuestra moneda había registrado en diciembre de 2015, es decir, después del final del cepo cambiario que mantuvo artificialmente su precio por más de 4 años.

Los paralelismos en el ataque particularmente virulento que sufrieron el peso argentino y la lira se pueden rastrear en las vulnerabilidades con que ambas economías llegaron al cambio global de clima financiero.

Turquía tuvo en 2017 un déficit de cuenta Corriente que “representó 5,4% del PBI y fue superior al argentino. Pero presenta mejores indicadores fiscales que nuestro país y una inflación elevada para los parámetros internacionales (10%) pero muy inferior a la argentina” explicó en un reciente informe el economista y consultor Federico Muñoz.

Pero las similitudes van más allá y llegan al punto de abrumar.

“La delicada situación de Turquía fue agravada por tropiezos recientes en la gestión económica; en particular, por un evento con ciertas reminiscencias a lo ocurrido en Argentina: la pérdida de independencia del banco central turco. Su presidente Recep Erdogan, que enfrenta el 24 de junio elecciones parlamentarias, operó para que se abstuviera de endurecer la política monetaria en plena campaña electoral. Pero, esa interferencia terminó jugándole en contra, porque al recrudecer las turbulencias financieras globales, se agudizó la desconfianza en la Lira turca, lo que forzó al Central a subir de apuro en 300 puntos las tasas de interés para neutralizar lo que amenazaba con convertirse en una furiosa corrida cambiaria”, relata Muñoz.