El choque entre las concepciones humanistas y materialistas de la vida están colocando en riesgo a la humanidad

HUMANISTAS CONTRA MATERIALISTAS

Por Jorge Rachid

Es notable el proceso de autodestrucción del hombre, cuando los intereses materiales, bajo cualquier excusa, arrasan las lógicas elementales de los fundamentos de la vida, que son la protección y el cuidado de la misma y la naturaleza, nuestra “Casa Común”. El peronismo y el movimiento nacional y popular ha sido y seguirá siendo, la valla inexpugnable de semejante delirio.

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

22/5/18

Es notable el proceso de autodestrucción del hombre, cuando los intereses materiales, bajo cualquier excusa, arrasan las lógicas elementales de los fundamentos de la vida, que son la protección y el cuidado de la misma y la naturaleza, nuestra “Casa Común”.

Sin embargo los gobiernos, alineados con las teorías que determinan los supuestos “ejes del mal”, proclamados por potencias dominantes, que dueñas de la vida y la muerte, siempre en lugares lejanos, se muestran complacientes con guerras y genocidios, que suceden a diario, son cómplices del genocidio.

Quienes poseemos una mirada crítica de los acontecimientos, damos cuenta de las cataratas de mentiras, enarboladas a nivel global, como justificativos de asesinatos y destrucciones de pueblos enteros, que se muestran como sucesión de fotografías y no como una película de horror, continua en el tiempo, como en realidad es.

En nuestra región latinoamericana, zona de paz por décadas, se ha reinstalado una lógica de guerra interna, como en el siglo pasado, donde el enemigo se encuentra entre nosotros, somos todos sospechosos de atentar contra los altos “valores de la civilización occidental y cristiana”, que significan el respeto a los poderosos, la sumisión de los humildes y la conducción estratégica del país, por el Imperio dominante.

Este nuevo mapa surgido de un mundo que dirime sus recursos estratégicos entre el Unipolarismo de EEUU, hoy fortalecido por la reinstalación de la “supremacía blanca” en el gobierno de Trump, que ataca a diestra y siniestra todo aquello que se opone a sus planes, incluídos los hasta ayer aliados de la Unión Europea y el Multipolar de países que mantienen sus soberanías.

El mundo se encamina a un conflicto de proporciones, como lo viene denunciando Francisco, de la mano de la acumulación obsena y corrupta de riquezas, a costa del hambre, la desolación, el dolor y la destrucción de los pueblos, en especial los árabes, que le dieron a la humanidad los conocimientos, que aún hoy permiten avanzar en las ciencias.

Sin embargo el empobrecimiento intelectual y cultural de los gobiernos, manejados por personajes surgidos del marketing, antes que de valores y capacidades reconocidas, como sucede en nuestro país, que colocan a los países, en forma alegre, en zonas de alto riesgo de guerras, de las cuales nuestro país no tiene ni intereses y ni forma parte del conflicto.

Pero la catarata informativa ataca por ejemplo a Venezuela, mostrando una cara dramática de un pueblo bloqueado, pero callan situaciones más lesivas para el género humano, como las matanzas mexicanas, los asesinatos colombianos, las persecuciones hondureñas, las muertes selectivas y masivas norteamericanas a miles de kilómetros de su país. Lo que no se publica, no existe.

Estamos entonces con un choque que no es de civilizaciones, sino de concepciones de vida, de miradas filosóficas que parten de diferentes visiones del mundo, en donde el pensamiento originario, del cual procedemos, aunque nos cueste admitirlo, tiene al hombre y la naturaleza como centralidad de lo trascendente, mientras que lo anglosajón, imperial y prepotente, avanza en lo material, con desprecio espiritual.

Por eso pueden producir genocidios desde hace 15 años, pueblos enteros destruidos y millones de muertos y desplazados en nombre de la “modernidad, la libertad y la democracia”, sin beneficio de inventario.

Lo dramático del cuadro son los gobiernos, que como el nuestro, acompañan esas políticas, reproduciendo en nuestro país esas lógicas inhumanas y brutales, que desprecian al ser humano, en nombre del “eficientismo”.

El peronismo y el movimiento nacional y popular ha sido y seguirá siendo, la valla inexpugnable de semejante delirio.

JR/