- Cuando Perón murió yo trabajaba de cocinera en una casa de barrio parque. Ese día con la mucama nos apuramos a dejar todo listo para poder ir a despedirlo. Llovía.

GRACIAS

Por Juanita Roja

Nos estábamos poniendo el piloto en la cocina cuando de pronto entró la patrona
– A dónde van?
Nos miramos sin saber qué decir
– No irán a ese circo de negros, no? – nos dijo de pronto con una sonrisita cínica …

 

“En uno de los tantos Centros Educativos para adultos en los q trabajé, asistía Noelia a terminar su primaria, una mujer de unos 65 años. Fue hace mucho.

Principios de los noventa.

Yo todavía era muy joven.

Y todavía no entendía la profundidad del peronismo.

Ese día llovía y sólo concurrió ella.

La intimidad le permitió decirme algo

  • Yo aprendí a leer sola

  • qué bien!

  • Eran tantas las ganas de leer q no paré hasta lograrlo.

Lo llevo siempre encima – me dijo mientras sacaba un libro amarillento y gastado de su cartera.

Era La Razón de mi Vida.

Lo puso sobre la mesa y acarició la tapa como si fuera un ser vivo.

  • Cuando Perón murió yo trabajaba de cocinera en una casa de barrio parque.

Ese día con la mucama nos apuramos a dejar todo listo para poder ir a despedirlo.

Llovía.

Nos estábamos poniendo el piloto en la cocina cuando de pronto entró la patrona

  • A dónde van?

Nos miramos sin saber qué decir

  • No irán a ese circo de negros, no? – nos dijo de pronto con una sonrisita cínica

Mi compañera agachó la cabeza y empezó a sacarse el piloto como vencida.

Yo le sujete el brazo impidiéndole seguir quitándoselo y dije con férrea convicción y la frente en alto

  • Vamos al velatorio del General Juan Domingo Perón

La patrona quedó mirando sorprendida su atrevimiento.

Por un segundo se descoloco.  Cuando se recuperó ordenó

  • Hagan lo que quieran pero a las seis de la mañana quiero el desayuno en mi cuarto.

Si no está, las echo.

Se fueron.

Pasaron la noche esperando despedirse.

Cerca de las cinco lo lograron y volvieron a la casona.

Prepararon el desayuno y fue ella misma la q se lo llevó.

  • Estuvo lindo el circo? – le dijo la patrona q jamás madrugaba y ese día había querido hacerlo sólo para burlarse un poco del dolor se sus empleadas.

  • Hermoso.  Sólo faltó el número de los gorilas.

Le dejó la bandeja y se fue.

  • Ese día maestra sentí lo q era la dignidad.

Y eso lo aprendí de la compañera Evita.

Yo a ella no había podido ir a despedirla.

Tenía veinte, una hija y no podía perder el trabajo.

Así q le dejé al Gral. una notita para q le lleve a Eva

  • y qué pusiste?

  • Gracias.  “

 

(del muro de Juanita Roja)