Nunca la noche es más oscura, que cuando está por amanecer…(JR)

SE CIERRAN LOS CIELOS DEL GOBIERNO

Por Jorge Rachid

La crisis que atraviesa el país, es el resultado previsible que venimos denunciando desde hace dos años y cuyo final se conoce desde siempre, con aumento del conflicto social, la movilización del pueblo y en especial los trabajadores que defienden sus derechos frente a la negación e invisibilización que pretende el régimen neoliberal.

 

Por Jorge Rachid

Sin Mordaza

4/5/18

 

Los dichos sintetizados entre los pensamientos de los pueblos originarios y las reflexiones criollas, de los hombres de nuestras Pampas, que siempre miran el horizonte, como decía Don Ata Yupanqui, nos demuestran la sabiduría de “los despreciados”.

Es que siempre, en la historia, los procesos autoritarios, dictatoriales, proscriptivos o neoliberales, acudieron a plantear una “supuesta normalidad”, cuando las tormentas arreciaban, por las medidas de saqueo nacional que llevaban a cabo durante sus mandatos, pero que el pueblo ponía en claro-oscuro, cuando agotaban la paciencia.

Claro que cuando las crisis estallan, los dueños del poder ya sacaron sus ganancias, tienen sus pasaportes listos, jueces amigos que cuidan sus espaldas y medios de comunicación cómplices que ocultan sus fechorías, poniendo el foco en los desmanes y evitando hablar de las condiciones previas que las provocan.

Son esas circunstancias que se vienen desarrollando desde hace más de dos años, arrasando instituciones de la Nación, desde la Justicia convertida en ariete de Partido Comodoro Py, hasta los Mercados de Capitales, que no han dudado en saquear las Instituciones Públicas desde el Fondo de Garantías del ANSES a los recursos del Fondo de Redistribución de las Obras Sociales, por miles de millones de pesos.

Pero sin embargo a quienes se exige sacrificios, es al pueblo trabajador, al jubilado, al ama de casa y a quienes desde su economía de subsistencia no pueden calefaccionarse o guardar alimentos, por los costos cobrados por brindar “servicios públicos”, que como vemos son bienes privados monopólicos de lucro desmedido.

Entonces la pregunta es si se puede persistir en políticas que han desmantelado los derechos ciudadanos, que en un proceso de redistribución de la riqueza en los últimos doce años, que hasta el 2015, consolidó la calidad de vida de los argentinos en sus aspectos previsibles: trabajo, salarios, cobertura previsional, sistemas solidarios de salud, contención de la AUH para menores escolarizados y controlados en su salud, DDHH. Los servicios públicos deben ser estatales o no son derechos humanos esenciales.

La crisis que atraviesa el país, es el resultado previsible que venimos denunciando desde hace dos años y cuyo final se conoce desde siempre, con aumento del conflicto social, la movilización del pueblo y en especial los trabajadores que defienden sus derechos frente a la negación e invisibilización que pretende el régimen neoliberal.

Quienes plantearon alegremente ayudar a “la gobernabilidad”, no estaban apuntalando la democracia ni ayudando a nuestros compatriotas, estaban y están siendo cómplices, de un proceso de transnacionalización de la economía, con una transferencia de riquezas, endeudando al país, que consolida los grupos económicos concentrados, verdaderos delincuentes y criminales, que al amparo de dictaduras, construyeron imperios de impunidad.

Sin embargo las crisis siempre afectan a los más humildes, pobres y trabajadores, que ven afectar no sólo sus ingresos fijos, sino sus perspectivas de movilidad social ascendente para sus hijos, es decir sus expectativas y proyectos de vida. Ese valor que es intangible, provoca más dolor que la crisis económica diaria, por penetrar los afectos más profundos, desatando enfermedades y muertes.

Entonces cuando se cierran los cielos del gobierno, se abren las posibilidades del pueblo de recuperar la Patria que está siendo entregada, incluso militarmente al colonizador imperial: EEUU. Cuando estos acontecimientos suceden, dos caminos invaden al pueblo: salvarse solos corriendo detrás de los acontecimientos o sumando las voces y el reclamo en la calle, sin especulaciones, pero en ese colectivo maravilloso que es el Pueblo Argentino.

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