“Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico al reino de los cielos” Jesús

UN CAMELLO POR EL OJO DE UNA AGUJA

Por Jorge Rachid

El mundo pende un delgado hilo en donde nuestro continente fue espacio de paz durante décadas, hoy puesta en peligro por la prepotencia de la potencia imperial que pretende hacer, como los ricos del mundo, de nuestra región una extensión de su propiedad. Así lo atestiguan las 73 bases militares norteamericanas en el continente, las tres que pretenden instalar en nuestro país por el control territorial y marítimo, la explotación de los recursos naturales nuestros y en la Antártida y garantizar la direccionalidad del gobierno neoliberal.

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

30 de marzo 2018

Los no creyentes vemos en Jesús de Nazareth, una expresión revolucionaria de su época, que hacía una descripción exacta de las condiciones obscenas de acumulación de las riquezas, que condenaba a las mayorías populares a la miseria e indigencia.

Los católicos practicantes, que obran según los Evangelios y poseen riquezas en los paraísos fiscales, deberían releerlo, al menos para que hipocresía social sea menos evidente. No se trata de proclamar el bien y la caridad, sino de construir un mundo más justo, en palabras de Jesús el revolucionario.

Ninguna religión monoteísta convoca a la guerra, la destrucción, la muerte en sus escritos primeros, si bien todas, por etapas le han dado la espalda a sus principios, invocando en nombre de la fe y la religión.

Todas además han sufrido en carne propia por su pertenencia, persecuciones y asesinatos

Sin embargo los multimillonarios comparten sus paraísos fiscales con delincuentes de toda laya y religiones, a saber: narcotraficantes, lavadores de dinero, blanqueadores de corrupciones estatales, financistas de los Fondos de Inversión, evasores de los fiscos, pero  nos quieren hacer creer que dichos depósitos, son legales, y solo responden a que nuestro país no es seguro ni estable.

¿Algún país acaso lo es?.

La respuesta después de casi 10 años de inestabilidad mundial desde el 2008, es que nadie está a salvo de esos canallas que como decía Jesús, nunca entrarán en el reino de los cielos.

Es que son aquellos que les piden a los pueblos sacrificios, que nunca están dispuestos a dar, hablan de la libertad y la democracia pero invaden países, causando destrucción y muerte.

Sin dudas es complejo el marco de referencia de las creencias religiosas en un mundo en donde se naturaliza la muerte, la opresión, la miseria e indigencia, las persecuciones, el cercenamiento de las libertades públicas en nombre de la seguridad nacional, todas herramientas de disciplinamiento social que ejerce el poder hegemónico.

Sin embargo los medios de difusión masivos, que hacen reverencia ante el poder eclesiástico son capaz de denostar al Papa Francisco por sus opiniones contrarias al capitalismo salvaje, justifica en sus páginas la detención de inocentes por el clamor popular que ellos mismos determinan, mienten en sus informaciones en función de sus intereses. Son el poder mediático y financiero, que juntos han destrozado el concepto de democracia.

Si las religiones fuesen poder real en la estructura de los hombres, no existirían las guerras, que detrás de justificaciones como la “libertad y la democracia”, “la seguridad nacional” a 18.000 km de distancia, “el combate contra el autoritarismo”, entre otras mentiras esconden el interés económico, la salvaguarda de recursos naturales para sus planes estratégicos, el control de espacios de poder y establecer la dinámica de la confrontación.

El mundo pende un delgado hilo en donde nuestro continente fue espacio de paz durante décadas, hoy puesta en peligro por la prepotencia de la potencia imperial que pretende hacer, como los ricos del mundo, de nuestra región una extensión de su propiedad.

Así lo atestiguan las 73 bases militares norteamericanas en el continente, las tres que pretenden instalar en nuestro país por el control territorial y marítimo, la explotación de los recursos naturales nuestros y en la Antártida y garantizar la direccionalidad del gobierno neoliberal.

Quienes sin dudas entraron al reino de los cielos fueron aquellos que lucharon por los mismos principios que Jesús, aquellos que desafiaron el orden de los Fariseos, aquellos que persistieron aún frente a las miles de cruces clavadas en los caminos por los “dueños de la moral occidental”, de feligreses que no claudicaron.

Otros tiempos de la Iglesia, pero un tiempo real para los revolucionarios de siempre que en nuestro país, tienen nombre y apellido: peronistas del movimiento nacional, popular, revolucionario, latinoamericanista por la Liberación Nacional de la Patria Grande.

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