La unidad del Peronismo se construye en la calle, organizando la lucha y en concepción de Patria Grande. (JR)

LA UNIDAD ESTÁ EN LA CALLE ORGANIZANDO LA LUCHA

Por Jorge Rachid

No se trata de cuestionar la democracia como tal, ya que la misma permite vislumbrar mecanismos claros, frente al agravio constitucional que realiza el gobierno con total impunidad, cuyas consecuencias la pagan los trabajadores y humildes del país, al arrasar leyes marco del trabajo y la seguridad social. En ese escenario el peronismo se erige, como la única alternativa de rescate nacional.

Por Jorge Rachid

Sin Mordaza

06/03/2018

 

“Mi único heredero es el pueblo” nos legó Perón, en esa frase depositó, como en toda la historia de las luchas emancipadoras latinoamericanas, en su seno, se escribieron las páginas gloriosas de sus luchas, en la construcción de los nuevos paradigmas, que marcaron los tiempos.

Sufrieron los pueblos derrotas, que aún vivimos como la manipulación de la historia mitrista pos Caseros, vigente la día de hoy. Pero también se vivieron en nuestro país, tiempos de construcciones colectivas, que dieron lugar a procesos populares como el irigoyenismo y el peronismo, siempre vilipendiados y perseguidos, como son hoy quienes protagonizaron los últimos 12 años de peronismo.

De ahí que es la identificación del enemigo quien construye identidad en el seno del movimiento nacional. Preso Perón, ningún movilizado del 17 de octubre planteó “gobernabilidad”, ni la posibilidad de buscar figuras menos irritantes que el General, que rompía lo “politicamente correcto” de la época. Era rescatar a Perón y combatir el protagonismo del embajador de EEUU, Braden, ariete de los intereses imperiales que intentaron derrocar a Perón-

Conocer la historia nos permite reflexionar y resignificar la misma, a la luz de los acontecimientos actuales que ubican al Imperio a nivel continental, avanzando sobre las políticas populares, llamadas peyorativamente “populistas”, pero que significan inclusión social, redistribución de la riqueza, soberanía política y integración regional, hoy arrasadas por el neoliberalismo.

Por eso las políticas neoliberales, hoy en el poder, marcan el límite indispensable de cualquier acción peronista, que de ninguna manera puede facilitar el accionar del enemigo, que lleva al país a un estado colonial, de sumisión plena a los intereses financieros oligárquicos.

No se trata de cuestionar la democracia como tal, ya que la misma permite vislumbrar mecanismos claros, frente al agravio constitucional que realiza el gobierno con total impunidad, cuyas consecuencias la pagan los trabajadores y humildes del país, al arrasar leyes marco del trabajo y la seguridad social. En ese escenario el peronismo se erige, como la única alternativa de rescate nacional.

Pero sí nos debemos el camino de reconstrucción del movimiento nacional, que si bien es loable el esfuerzo dirigencial de encontrar acuerdos, la referencia necesaria la encontrará el pueblo, para iluminar su futuro comprometido, en las movilizaciones permanentes en defensa de los derechos conculcados, en la acción patriótica de enfrentamiento a la entrega y la destrucción de los avances científicos tecnológicos, la industria nacional, en una concepción privatista de lucro, que enajena patrimonio nacional.

Cuando el conjunto de los países se agrupan en regiones, para protegerse de proteccionismos cada vez más agresivos de los países poderosos, los neoliberales destruyen el UNASUR y entregan el Mercosur a la UE. Abrir la economía a las importaciones destruye trabajo argentino, implosiona la seguridad social y la salud de los argentinos, aun cuando los números digan que el país crece como en los 90.

El movimiento obrero y los movimientos sociales no sólo son vanguardia en la lucha, sino que determinan la temperatura social de nuestro pueblo, los avances en la conciencia colectiva, en el marco de la batalla cultural en donde el neoliberalismo dominante pretende ser hegemónico en lo simbólico y las necesidades del pueblo que siente un agravio a su calidad de vida en lo cotidiano. Esa brecha se abrió y se expresa en la lucha del pueblo en las calles, que está marcando el principio del fin.

En ese sentido los peronistas tenemos límites claros en los procesos de fortalecimiento del movimiento nacional, que requieren unidad. No es cualquier amontonamiento el que la determina, sino un accionar coherente en el enfrentamiento al neoliberalismo,  una mirada común sobre nuestros compatriotas latinoamericanos, nuestra inserción en el mundo multipolar, la defensa de los DDHH y los recursos naturales, exigiendo la libertad de los presos políticos, todos, sin excepciones, aún los sospechados de corrupción presos al margen del código penal. No se trata de recuperar el gobierno solamente, sino de ser mejores, crecer y formarnos en esa experiencia maravillosa que es la militancia política como proyecto de vida.