Cuando ellos dicen "se robaron todo" es como un mantra que explica todo, que supuestamente se sobreentiende, que justifica.

LA EFICACIA DE MMLPQTP

Por Carlos Balmaceda

El MMLPQTP sería como la contrapartida del “se robaron todo” pero en una forma mucho más catártica y contundente, con la que no se mira hacia el pasado y se brinda una presunta explicación, sino que se dice aquí y ahora lo que está pasando, y es más, ni siquiera se dice, se sintetiza en los atributos morales de una persona a toda la maquinaria estatal

 

Por Carlos Balmaceda

 

Me parece que acabo de entender en qué radica la eficacia del “Mauricio Macri la puta que te parió”.

Cuando ellos dicen “se robaron todo” es como un mantra que explica todo, que supuestamente se sobreentiende, que justifica.

Genera impotencia esa cerrazón, ese latiguillo, porque además surge casi siempre en una instancia privada, de igual a igual, cuando nosotros nos disponemos a dar algún tipo de argumento.

El MMLPQTP sería como la contrapartida del “se robaron todo” pero en una forma mucho más catártica y contundente, con la que no se mira hacia el pasado y se brinda una presunta explicación, sino que se dice aquí y ahora lo que está pasando, y es más, ni siquiera se dice, se sintetiza en los atributos morales de una persona a toda la maquinaria estatal.

Es una definición que dice algo por lo que no puede esperarse respuesta, que, como el “se robaron todo”, clausura el diálogo, pero no bajo la forma de un argumento banal que se explica a sí mismo de un modo terminante y autocentrado, sino en una consigna que es más cerrada aún, y que ademas se entona colectivamente.

Por eso, tal como cuenta Hernan Dardes, un tipo en La Usina del Arte se levanta y se va, o como refiere Lautaro Negri, otro lo quiere trompear en la cancha de Racing. Hay impotencia por el número que lo canta, porque a eso se le antepone tibiamente un “cantá por Racing, la puta que te parió” que es como un modo de decir “no metamos la política en esto”, cuando sabemos que los que lo entonan, quisieran cantar “se robó todo, la puta que la parió”.

El MMLPQTP escoró la confianza de sus partidarios, de sus votantes más fieles, que flaquean frente a la realidad, pero a los que el cantito los empuja un poco más. La multitud cantando es un puñal clavado en sus certezas, es un taxista que en el tablón, después de 14 horas en el tacho de pontificar lo bien que le va gracias a este gobierno, tiene que comerse la cantata de su propia gente (dato interesante esa intersectación de afinidades colectivas) y para eso no hay respuesta.

EL MMLPQTP es ciego, sordo y mudo. No sé cuánto daño le hace al poder, no sé si lo irrita al presidente, pero produce un efecto letal en su base electoral. El “vamos a volver” era para ellos risible, jamás una amenaza, y develaba la pertenencia a una parcialidad odiada, esto es otra cosa.

Durará hasta que se pierda su eficacia, quedará en algún ringtone, y en esta época liquida de cambios veloces, nunca podremos saber cuándo ocurrirá eso.

Mientras, que además de una descarga, sea un llamado a la dirigencia para convocar a la unidad, el análisis, la inteligencia, la estrategia.