"Tener a la salud de los presos como rehen para extorsionar y disciplinar, es un delito de lesa" (J.R.)

EL PODER JUDICIAL Y MACRI PRACTICAN DELITOS DE LESA HUMANIDAD*

Timerman FOTO) con prisión domiciliaria, cursando una enfermedad terminal, Luis D´Elía preso con preventiva sin proceso con diabetes grave y Mirta Guerrero presa en Alto Comedero por pertenecer a la agrupación Tupac reiteradamente operada y sometida a la “fajina normal” con recidivas constantes, son los rehenes con los cuales la Justicia argentina demuestra haberse convertido en Partido judicial, al servicio del régimen.

Por Jorge Rachid
SIN MORDAZA
12/02/2018

Cuando el régimen democrático comienza con prácticas dictatoriales, avasallando Derechos Humanos básicos de apuntalamiento Constitucional, como es la Salud de los argentinos, el edificio construido por todos en 35 años de democracia, comienza a derrumbarse.

No es sólo un proceso de cuidado institucional el que se está reclamando, es un grito infinito por la salud de compatriotas que están presos del régimen, al ser presos políticos, cuyas prisiones preventivas, sin condenas y con instrucciones dadas por la política y no por el Código Penal, están desnudando una situación inédita desde las dictaduras cívico militares.

Timerman con prisión domiciliaria, cursando una enfermedad terminal, Luis D´Elía preso con preventiva sin proceso con diabetes grave y Mirta Guerrero presa en Alto Comedero por pertenecer a la agrupación Tupac reiteradamente operada y sometida a la “fajina normal” con recidivas constantes, son los rehenes con los cuales la Justicia argentina demuestra haberse convertido en Partido judicial, al servicio del régimen.

Si a ésta situación le sumamos la represión con muertes como las de Maldonado y Nahuel, la invención de enemigos como la RAM o el terrorismo islámico, las doctrinas Bulrrich e Irurzúm vergüenzas en cualquier estado de derecho, avalando el “gatillo fácil”, las detenciones por portaciones de caras, la represión al conflicto social, observamos una situación como no se vivía desde las dictaduras, más allá de su legalidad de origen: “aunque la mona se vista de seda, mona queda”.

Entonces el clamor por los Derechos Humanos se transforma en un grito democrático, denunciando las iniquidades a las que son sometidos nuestros compatriotas, que además de sus enfermedades, deben padecer condiciones humillantes de vida en los penales quienes no tienen domiciliaria e imposibilidad de tratamiento para el ex canciller.

Una herida a la Humanidad sin dudas, que traspasa lo partidario, para hacerse carne en quienes profesan algún amor por el prójimo, el otro, aquel que es nuestro hermano piense como piense.

Toda justificación de esta situación es una canallada brutal e inhumana que los argentinos no dejaremos en el tintero de la historia y sus responsables sin pagar.

Mirta Guerrero (Tupac)

JR/