"Si las cárceles son tortura, el conflicto social es reprimido y la protesta ocultada, la democracia dejó de ser" (J.R.)

LA DEMOCRACIA HUECA

Por Jorge Rachid

Sólo a mentes enfermas se les puede ocurrir que todos los dirigentes políticos de los gobiernos populares de la Argentina son una “asociación ilícita”, sólo una Justicia venal al servicio de oscuros intereses puede producir fallos que no tienen ni fundamentos ni causales que los justifiquen, pero como son de la instrucción, los mantienen sin elevarlos a juicio, para agitar las banderas del escarmiento antes que la posible condena, que ningún detenido tiene, sólo la orden de detención.

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

6/2/18

Las sociedades fueron aceptando pautas de funcionamiento, que permitían la convivencia, dejando atrás las prácticas de violencia que marcaban la venganza como código de conducta social y la guerra, como marco político habitual.

En ese sentido las sucesivas religiones fueron estableciendo andariveles de cohesión social, bajo la bandera del amor y un mundo mejor en el mañana.

Esas leyes tácitas no funcionaron siempre, sucesivas guerras, imperialismos expansionistas en cada siglo y los gobiernos autoritarios, autocráticos y dictatoriales, rompieron esas reglas, siempre bajo consignas apetecibles como “Libertad”, “democracia”, “pacificación”, y otras justificativas como  “terrorismo” y “ narcotráfico” y otras que sirvieran para limitar las libertades individuales, ocupar países, dominar pueblos.

Entonces el tipo de prácticas que producen los gobiernos sobre su población es lo que define su perfil y su marco institucional, más allá de su lugar de origen y de las circunstancias que le dieron el gobierno.

Los gobiernos son los que diseñan el tipo de sociedad que pretenden construir y aquellos que lo hacen por la fuerza, no pueden “vestirse de rosa”, son autoritarios y dictatoriales.

Esto está pasando en una Argentina convulsionada por una democracia que de décadas de funcionamiento, entró a una espiral de conflictos sociales, persecución política, encarcelamientos sin juicios ni fundamentos legales, expulsiones legislativas, avales al gatillo fácil por la máxima autoridad del estado, ofensiva contra los sindicatos, control político sobre los dirigentes de todo tipo, amenazas y extorsiones que definen la gestión desde el punto de vista institucional.

Entonces tenemos presos políticos desde el primer día de gestión, son presos rehenes de situaciones políticas que pretenden controlar en algunos casos, retener e intimidar en otros, mostrar hacia fuera disposición a eliminar obstáculos para el diseño estratégico que el Imperio tiene determinado para el país, en una nueva colonización y cuyos mandados locales quieren hacer los deberes con precisión.

En ese marco una democracia que admite muertes en nombre de la propiedad privada o de la invención de un enemigo inexistente como el generoso pueblo Mapuche, es una democracia que deja de ser.

La represión militar con armas de fuego nos lleva al peor de los lugares de las sociedades más primitivas, de violencia y terror, donde los más fuertes se imponen sobre los más débiles.

Es un regreso al pasado lamentable de dolor que ya hemos vivido.

Sólo a mentes enfermas se les puede ocurrir que todos los dirigentes políticos de los gobiernos populares de la Argentina son una “asociación ilícita”, sólo una Justicia venal al servicio de oscuros intereses puede producir fallos que no tienen ni fundamentos ni causales que los justifiquen, pero como son de la instrucción, los mantienen sin elevarlos a juicio, para agitar las banderas del escarmiento antes que la posible condena, que ningún detenido tiene, sólo la orden de detención.

Entonces la pregunta es:¿ cómo pueden producirse estos hechos autoritarios sin que reaccionen las instituciones y el pueblo?

Simplemente por el ocultamiento cómplice de la prensa que ha sido un factor determinante sobre el conjunto del pueblo, que aceptó condenar sin conocer, escrachar sin pruebas, estigmatizar sólo por el agitar mediático, desde corporaciones de medios monopólicos que son un poder en sí mismo, que responden a sus propios intereses, manipulando la noticia, inventando hechos, empujando imágenes sin contenidos que van formateando, en la conciencia colectiva, condenas sociales y políticas difíciles de revertir.

En la obra Fuenteovejuna “todos a una”, el linchamiento político se transforma en una práctica social justificada por el clamor popular que exige “justicia por mano propia colectiva”, en donde la situación de anonimato de la multitud permite descargar odios y pasiones que de otra forma, en lo individual, serían impensables.

Cobardía por parte de los participantes del linchamiento y victoria de los agitadores de la pueblada hacia sus fines: la eliminación del enemigo.

Esta situación en nuestro país define una derrota de la democracia en manos de un gobierno títere que ejecuta los planes preestablecidos, que le marcan los organismos internacionales en lo económico social, mientras que en lo político institucional le viene dado desde el “occidente cristiano”, la visión e intereses del mundo de EEUU e Israel con la adhesión del reino Unido y Arabia Saudita.

Es esa situación colonial la que eleva el conflicto social, ya que la confrontación de modelos entre la Libertad del Pueblo y la sumisión pasiva al Imperio, es irreconciliable, lo cual presagia momentos de altas tensión política y social en curso.

JR/

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