El desopilante editorial de Van der Kooy en Clarín contra Francisco. El periodista publicó en Clarín una diatriba contra el Papa en la que lo culpa por la división de los argentinos.

CLARÍN CONTRA EL PAPA

Siguiendo la línea que el grupo comandado por Magnetto viene llevando adelante contra Francisco desde que el Pontífice decidió no apoyar la política socioeconómica que ejecuta Mauricio Macri, el diario apeló una vez más a la crítica furibunda tal como lo hacen otros medios paraoficialistas como La Nación (con más sutileza) o, de forma más explícita, el portal Infobae.

 

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Domingo 21 de Enero

Con el título “Francisco es parte del problema”, el periodista del diario Clarín y TN Eduardo van der Kooy apuntó sus armas dialécticas contra el Papa en un texto que resulta, por lo menos, desopilante.

Siguiendo la línea que el grupo comandado por Magnetto viene llevando adelante contra Francisco desde que el Pontífice decidió no apoyar la política socioeconómica que ejecuta Mauricio Macri, el diario apeló una vez más a la crítica furibunda tal como lo hacen otros medios paraoficialistas como La Nación (con más sutileza) o, de forma más explícita, el portal Infobae.

Si bien en sus primeros párrafos sobre el Pontífice le reconoce “su prédica y acción en el terreno global”, el firmante arremete contra su lugar como líder religioso (y político) en relación a la Argentina.

“Francisco es una persona”, reconoce Van der Kooy, pero agrega más adelante que “no logró” que “la unidad prevalezca sobre el conflicto. Y eso sucedería de ese modo porque el Papa “no ha sabido aún hacerse observar por la sociedad como verdadero mediador”.

Luego le reconoce a Bergoglio haber estado “en contra de ese kirchnerismo” (en relación al gobierno de Cristina Fernández).  Pero ahora lo ubica “enconado contra Mauricio Macri”, aunque hasta el momento el Papa ha hecho crítica alguna sobre el gobierno nacional.

“Jorge Bergoglio pudo haber abonado con gestos esas miradas intencionadas”, dice también en plan de reclamo casi despechado, y agrega preguntas sobre por qué no visitó el Papa suelo argentino en el último año de gobierno kirchnerista ni en los dos primeros de Cambiemos.

“El Papa ha quedado en medio del problema. Porque a lo mejor forma parte de él”, dispara el poderoso editorialista que en el siguiente párrafo redobla la apuesta fustigando también la actitud papal en Chile: “Se lo observó en Chile con un gesto crispado y un lenguaje impropio para quien predica la armonía. Con desagradables huellas de su pensamiento político (sic)”.

Sin embargo Van der Kooy no explicita cuales son las “desagradables huellas” ni tampoco pone ejemplos de cual sería en este caso el “pensamiento político” del Papa, el cual, claramente, le resulta desagradable al periodista militante de las políticas oficiales.

Luego el editorial se pierde en el camino del elogio a Juan Pablo II, de quien subraya las visitas que el Papa polaco hizo a su país cuando aún estaba regido por el comunismo. Quizá establecer un paralelo entre las rencillas políticas argentinas y un país que estuvo aplastado por la cortina de hierro durante largas décadas sea un tanto exagerado.

Tan exagerado como aprovechar las últimas líneas de la queja clarinetista para ensalzar las figuras del presidente Macri y la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal.

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