El miércoles Jorge Lanata entrevistó en la radio a Javier Buján, el interventor designado por el Poder Ejecutivo en la rectoría del IUNMa (Instituto Universitario Nacional de Derechos Humanos Madres de Plaza de Mayo)

PARA QUE QUIERE MACRI ENTRAR EN LA SEDE DE MADRES

En el reportaje, Buján se quejó por los contenidos de una materia que se dicta en el Instituto, que no es otra que la Historia de las Madres de Plaza de Mayo. Según él, no se debe dictar esa asignatura precisa y puntual, sino otra más liviana, general, sobre el conjunto de los organismos de DDHH.

 

¿Para qué quiere el gobierno entrar a la sede de las Madres?

El miércoles Jorge Lanata entrevistó en la radio a Javier Buján, el interventor designado por el Poder Ejecutivo en la rectoría del IUNMa (Instituto Universitario Nacional de Derechos Humanos Madres de Plaza de Mayo)

Al fin se le escuchó la voz al pollo de Angelici, juez porteño en uso de licencia, denunciado por maltrato laboral en la Justicia de la Ciudad y por los trabajadores del INADI, donde probó suerte antes de hacerlo en el IUNMa.

En el reportaje, Buján se quejó por los contenidos de una materia que se dicta en el Instituto, que no es otra que la Historia de las Madres de Plaza de Mayo.

Según él, no se debe dictar esa asignatura precisa y puntual, sino otra más liviana, general, sobre el conjunto de los organismos de DDHH.

Ese razonamiento es absolutamente falaz, porque no habría contradicción entre una y otra materias.

La historia de las Madres está inscrita en la historia de la lucha por los DDHH en la Argentina.

No se puede hablar de la historia de algo o alguien sin referir el contexto.

Evidentemente, lo que el gobierno quiere evitar es que la historia de la lucha por los DDHH se cuente en la Universidad creada por las Madres desde la perspectiva de las Madres, lo cual suena lógico, excepto para el macrismo.

¿Acaso se podría enseñar teología desde la perspectiva maometana en la UCA?.

Imposible.

Entonces, cierra el círculo.

El gran objetivo del gobierno en su avance contra las Madres es clausurar para siempre su historia. Su visión clasista de los derechos humanos.

Suprimir su voz para las generaciones siguientes.

Borrar del mapa su experiencia histórica.

Desaparecer su impronta, para alentar una versión oficial mucho más cómoda sobre ellas, que circunscriba su aporte únicamente al recuerdo del dolor y no a la memoria fértil de la lucha, la rebeldía y la transformación revolucionaria de  las sociedades.

Se entiende bien para qué quiere Buján entrar a la sede de las Madres.

No quiere los bancos y los pizarrones de la Universidad Popular, ni siquiera las colecciones de las publicaciones de las Madres que atesora su Biblioteca Julio Huasi.

Quiere el archivo histórico de la Asociación.

Quiere sus documentos originales.

Quiere las pruebas de la gran masacre argentina.

Quiere el listado de los jueces que rechazaron los hábeas corpus.

Quiere las cartas esquivas y cómplices de los políticos “Derechos y Humanos” mientras el genocidio estaba en curso.

Quiere la lista de empresarios instigadores.

La lista de periodistas partícipes necesarios.

La lista de sindicalistas entregadores.

Y esencialmente: quiere la memoria documentada de las respuestas de las Madres a esos crímenes y esas complicidades.

Para que en el futuro nadie las conozca y las luchas deban empezar de cero, separadas de las anteriores, como previno Rodolfo Walsh y aprendieron en la calle, con el cuerpo, las heroicas, invictas e increíbles Madres de Plaza de Mayo.