Los pueblos son bombardeados por fantasmas del terror, hasta que toman conciencia que el terror es el poder.

EL USO DEL TERROR ES TAN VIEJO COMO LOS FUSILAMIENTOS DE LA “LIBERTADORA”, LAS ABERRACIONES DEL “PLAN CONDOR” O LA BRUJA “CACHAVACHA”

Por Jorge Rachid

Los enemigos ficcionales creados por el Imperio, son tan viejos como los cuentos de niños, siempre han necesitado un enemigo que justifique sus atrocidades, sus guerras, las invasiones, los muertos y los desplazados, la pérdida de las libertades individuales y todo aquello que instala la idea del “infierno en vida”. Los argentinos conocemos bien esa historia: la hemos vivido, la hemos vencido y la hemos superado.

Por Jorge Rachid
SIN MORDAZA
23 de enero de 2018

Los enemigos ficcionales creados por el Imperio, son tan viejos como los cuentos de niños, siempre han necesitado un enemigo que justifique sus atrocidades, sus guerras, las invasiones, los muertos y los desplazados, la pérdida de las libertades individuales y todo aquello que instala la idea del “infierno en vida”.

Entre las expectativas de una vida mejor, después del sacrificio de vivir mal en función de la solidaridad de una sola vía, en donde los trabajadores, humildes y desprotegidos ponen el esfuerzo y los ricos acumulan riquezas, se asemeja en su discurso a esas expectativas generadas, ante el fantasma del castigo, sobre la probable próxima vida, después de la muerte.

En los siglos XVl hasta los XVlll y XlX el temor a la “ira de Dios”, dominaba el discurso de la colonización y la esclavitud, con la Santa Madre que era sostenida por las Armadas Imperiales inglesas y francesas.

El siglo XX inauguró la zaga del comunismo como agente del terror universal, que permitió nuevas invasiones, muertes y destrucciones.

Después de la caída del Muro de Berlín en 1989, apareció con toda sus fuerzas la lucha contra el narcotráfico que militarizó las sociedades y ahora el “lawfare”, es decir el supuesto combate contra la corrupción, es el arma de dominación que inunda, de mano de la Justicia venal, América Latina.

Cuando se recorren los afectados por dichas políticas, los que han sido perseguidos, encarcelados y asesinados, como ocurre hoy en nuestra región, se observa que los damnificados son siempre los mismos: aquellos que luchan por un mundo más justo, más equitativo y solidario en defensa del hombre y la naturaleza, sin distinciones de raza o credo.

Esos sectores populares son los que sufren esas políticas que lejos de incluirlos, los considera sospechosos y pasibles de escarnio.

Se llama cultura dominante aquella que se va instalando al calor de la construcción “del enemigo”, que siempre responden a un diseño estratégico de posicionamiento y explotación de intereses imperiales, sobre los pueblos llamados emergentes, aquellos que son sometidos a las invasiones por “tener arsenal nuclear”, “usar la guerra química”, “por despotismo y crueldad”, “por falta de garantías institucionales” y otras excusas que han permitido derrocar gobiernos, invadir, bombardear, perseguir y ocupar países, por parte del Imperio.

Si usted sigue la información, verá como a partir de los horrorosos hechos mostrados en TV en directo “casualmente”, de los atentados en las Torres, las personas pasamos a ser objeto de control e investigación, los apresamientos ya no necesitaban código penal, en cualquier lugar del mundo fuerzas militares secuestraban y desaparecieron personas por años bajo tormentos, se invadieron países, los muertos se contabilizan por cientos de miles, los sufridos desplazados por guerra, millones.

Mientras en los países centrales se los mira como una película, en tiempo real, millones de personas sufren desde miedo a hambre en el mundo, por estas políticas llamadas neoliberales o imperiales.

Si usted cree estar lejos de esa situación piense conmigo: en el siglo XlX tres países, alentados por el Inglaterra generaron el genocidio del pueblo paraguayo con la Guerra de la Triple Infamia.

Estudie que en nombre “la paz y la concordia”, se fusiló en el siglo XX miles de trabajadores en la Patagonia, en los Talleres Vasena, los quebrachales chaqueños.

Se mató en nombre de “la libertad y la democracia” a miles en el bombardeo de Plaza de Mayo del 55 y se fusiló a los patriotas del 56 que pedían elecciones sin proscripciones.

Lejos nunca estuvo la realidad, cuando los 30 mil desaparecidos y los muertos en democracia por represión, como ahora.

Ahora si observa con atención, los sectores que siempre instalaron la idea del “exterminio de lo diferente” a los largo de la historia, siempre fueron los mismos, los sectores concentrados de poder que se hicieron de la Argentina a fuerza de fusil y genocidios, cuyo objetivo de Patria Chica, fue siempre ser funcional a los intereses de la colonización económica o política de los imperios de turno: en el siglo XlX y mediados del XX el Reino Unido, ahora EEUU.

Cualquier similitud con la realidad, no es más que un nuevo capítulo de la historieta de la dominación.

Así funciona con la corrupción como idea corporizada sin esqueleto, gelatinosa en donde en conciente colectivo se construye por imágenes televisivas que condenan, sin saber a que corresponden las mismas, juzgan y llevan al escarnio público a personas, por el sólo hecho de ser parte “de los otros”.

Así la idea de “devuelvan lo robado” que nadie sabe que es, ni puede ser demostrado en juicio, se instala sin que importe la verdad, sólo lo que los medios instalan, el poder disemina y el Partido Judicial ejecuta y el pueblo “compra”.

Pero esa imagen de plástico, construida sobre realidades inexistentes, si bien va provocando esa idea colectiva, como política de masas, en algún momento choca con la realidad, cayendo como un cristal astillado que deja ver por fin, los objetivos verdaderos de los sectores del poder, que en su manipulación, se olvidan de que la conciencia crítica existe y las sensaciones afectivas, humanas, cotidianas son superiores al espacio simbólico ocupado por las fuerzas colonizadoras.

Los argentinos conocemos bien esa historia: la hemos vivido, la hemos vencido, la hemos superado cuando el repliegue se transforma en ofensiva del Movimiento Nacional y el pueblo en lucha vuelve a construir la Patria Grande con un pueblo feliz.

JR/

 

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