Promover la discusión y elaboración de una Nueva Constitución

APORTE DEL FILOSOFO ALEJANDRO ROMERO AL DECALOGO DE LA UNIDAD DEL PERONISMO EN TRES PARTES

Movilizar, organizar y darse formación y discusión constantes en todos los niveles del movimiento y sus organismos (partidos, corrientes, sindicatos, organizaciones): hemos descuidado la formación y la discusión acerca del modelo de país y de sociedad deseables y posibles, realizables, permitiendo que en seno de nuestro propio movimiento el programa neoliberal apareciera como la expresión natural del hecho económico.

BORRADORES PARA LA UNIDAD

Por Alejandro Romero

NAC&POP

23/01/2018

En la coyuntura, diez puntos para la unidad

1. Rescatar para y en la movilización, la discusión y la organización, la guía de las tres banderas del peronismo y el movimiento nacional y popular, así como el texto del Modelo Argentino para el Proyecto Nacional y el proyecto de Integración Sudamericana y de inserción autónoma en un mundo multipolar que empezó a gestarse con el siglo.

2. Construir política desde las bases; hacer de cada militante un potencial dirigente. Escuchar, exponer y Pensar con los militantes y los dirigentes, en la búsqueda de una construcción y un proyecto comunes.

3. Movilizar, organizar y darse formación y discusión constantes en todos los niveles del movimiento y sus organismos (partidos, corrientes, sindicatos, organizaciones): hemos descuidado la formación y la discusión acerca del modelo de país y de sociedad deseables y posibles, realizables, permitiendo que en seno de nuestro propio movimiento el programa neoliberal apareciera como la expresión natural del hecho económico.

4. Distinguir sistemáticamente y cada vez:
• los adversarios, que participan de un proyecto nacional, popular y sudamericano (más allá de que sean o se consideren peronistas o no),
• de los que se posicionan como “enemigos” de todo proyecto popular (redistribución del ingreso nacional, desarrollo industrial y científico autocentrado, participación activa de los y las trabajadoras, registrados y no registrados en la vida democrática y la renta nacional), de integración latinoamericana y de independencia y soberanía nacionales; son enemigos históricos pues, y no simples adversarios, quienes no reconocen la legitimidad de los fines y aspiraciones propios de los sectores populares, de los empresarios nacionales y de la Nación como soberana. Si con los adversarios se negocia, a los enemigos solo cabe subordinar (a las condiciones de vida y trabajo que les imponga un Proyecto Nacional, Popular y Latinoamericano), porque, a su vez, sólo buscan subordinarnos (o aniquilarnos), como lo han demostrado históricamente.

5. Negociar y articular con los adversarios alrededor de las coincidencias posibles.

Es el objetivo componer y construir con ellos un campo de lo común en tanto campo nacional, y, de ser posible, los ejes mayores de un proyecto en común, en el que puedan convivir nuestras diferencias y seguir elaborándose nuestros conflictos sin deteriorar la afirmación y la construcción de ese campo nacional: es el hecho nacional mismo el que hoy está en juego, y sin soberanía popular no habrá cómo preservarlo y darle consistencia.

6. Resistir y oponerse sin reservas a las iniciativas de quienes se posicionan como enemigos: con ellos no es posible negociar, porque, al no reconocer la legitimidad de los fines y aspiraciones nacionales y de los sectores populares, no buscan ni aceptan negociar, sino sólo someter o destruir el movimiento nacional y a las organizaciones del pueblo. Toda “negociación” con los enemigos no es tal; es solamente una manipulación. Un engaño.

7. Resistir y oponerse por todos los medios posibles a la injerencia de las potencias centrales en la política, la economía y el territorio, así como al programa económico y social de las grandes corporaciones financieras, extractivas y productivas, transnacionales o no. Su proyecto es estructuralmente contrario e irreconciliable con el proyecto nacional, popular, democrático y de integración en la Patria Grande.

8. Los liderazgos son de primera importancia, pero deben expresar y sostener el Proyecto Nacional, Popular y de Integración, no sólo en el discurso sino también en las prácticas. Se trata entonces de no dividir el Movimiento en función de la lucha de liderazgos, sino más bien articular los liderazgos en función de una mayor fortaleza de la resistencia, la lucha y la afirmación del Proyecto y el movimiento o frente nacional y popular. Primero la Patria y el Proyecto, luego el Movimiento y sus organizaciones, tercero las trayectorias personales.

9. Solidaridad y construcción participativa hacia adentro del campo nacional y popular; táctica y estrategia de confrontación hacia “afuera”.

10. Trabajar tanto virtual y mediáticamente como en el territorio, a través de la militancia y las organizaciones, para dar -y ganar- la batalla comunicacional y por el sentido común, que constituye uno de los ejes de la lucha política hoy.

DOS.

Los ejes posibles del Proyecto Nacional, Popular y de Integración Sudamericana.

1. El cuidado de la vida y la satisfacción de las necesidades vitales de todos los habitantes de la Patria, junto al cuidado y la restauración del medioambiente y el territorio (condición de posibilidad para lo primero, hoy y en el tiempo) son los objetivos principales de la economía y la política del Proyecto. En otro lenguaje: la satisfacción plena de los Derechos Económicos, Sociales, Culturales, Civiles y Políticos de todos los habitantes de la Patria debe ser el objetivo irrenunciable de la política y la economía en el seno del Proyecto.

2. Construir y afirmar, en todas nuestras prácticas organizativas y políticas, los medios, las instituciones, los principios y los modos de hacer necesarios para y compatibles con semejante orientación es el eje de la acción.

3. Es objetivo concreto más general y principal: Buscar y Administrar los medios jurídicos, políticos y económicos para poner:
a. las finanzas al servicio de la producción y el trabajo, y
b. el trabajo y la producción al servicio de la satisfacción de las necesidades vitales de todos los habitantes de la Patria, cualquiera sea su condición, así como del cuidado, la restauración y la defensa del medio ambiente y el territorio.

4. Arbitrar los medios para garantizar jurídica, económica y políticamente la función social y de cuidado y promoción vital de la producción, la propiedad y la ganancia, cuya lógica deberá subordinarse a la que comanda la realización de aquellos fines.

5. Articular la política de defensa y afirmación de las tres banderas (justicia social, independencia económica y soberanía política, a las que se agregan hoy la integración sudamericana y la profundización de la democracia social y ambiental) con el discurso y las prácticas de Derechos Humanos, haciendo hincapié en la necesaria e irrenunciable satisfacción simultánea de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, además de los Civiles y Políticos. El discurso y la defensa de los Derechos Humanos tienen una aceptación universal, fundamental para la construcción social y política, y que será útil en la batalla comunicacional y cultural.

6. Darse como objetivos específicos irrenunciables:
• el pleno empleo en condiciones de salario real o de ingreso real que satisfagan para todos los asalariados y trabajadores en general sus necesidades vitales, materiales, sociales y espirituales;
• el desarrollo autocentrado, regulado y promovido por el estado y por la comunidad, y articulado sistémicamente, de la ciencia, la tecnología y la producción en todos los sectores estratégicos para cumplir con el Proyecto Nacional, sean primarios, de alto valor agregado, tecnológicos, industriales o de consumo y servicios;
• la integración social, territorial, productiva y cultural hacia adentro de la Nación; y el avance en la integración sudamericana;
• el cuidado permanente y sistemático de las variables ambientales como parte integral de los desarrollos productivos y de la ocupación y uso del territorio;
• la defensa soberana y auto-centrada, tanto militar como política, jurídica y económica, del territorio y de los recursos naturales, renovables y no renovables;
• la inserción autónoma en el mundo, con la integración regional y la multipolaridad como objetivos.

TRES

Más específicamente se propone:

1. Regular la actividad financiera poniéndola al servicio de la industrialización y la producción y limitando severamente el rentismo y la especulación. Nueva Ley de Entidades Financieras y nueva Ley de Depósitos.

2. Producir una reforma fiscal de carácter progresivo, que permita financiar al Estado poniendo progresivamente la mayor carga en los sectores de mayores ingresos.

3. Regular el comercio exterior poniéndolo al servicio del desarrollo centrado en los objetivos de pleno empleo con salario digno, industrialización y desarrollo científico-técnico y defensa del ambiente y el territorio.

4. Recuperar una Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual democrática y antimonopólica.

5. Considerar la energía, la tierra, los alimentos, el agua y los bienes primarios en general, así como el conocimiento y los medicamentos, como “bienes públicos” (aunque de administración mixta: Estado, privados, comunidad). Elaborar para ello una Ley de Satisfacción Universal de Necesidades Básicas que contemple no solamente los derechos sino los medios para su satisfacción.

6. Promover una reforma del Estado (incluido el Banco Central) que le devuelva o le otorgue los necesarios poderes de fiscalización, control y defensa de los derechos humanos y cuidadanos, de la soberanía económica, financiera (monetaria) y política y del territorio nacional.

7. Desarrollar un programa estratégico de desarrollo científico, tecnológico, industrial, productivo, financiero, social y ambiental que jerarquice y establezca prioridades necesarias y viables en un programa encadenado en el tiempo, con metas y objetivos, plazos y alternativas.

8. Promover la discusión y elaboración de una Nueva Constitución que dé jerarquía constitucional a estos fines y criterios y a los medios necesarios para que no queden como letra muerta.

AR/

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