Se trata de Virgina Creimer, de amplia trayectoria en la medicina forense. Le iniciaron una causa penal y tuvo que renunciar a su empleo.

LA ODISEA DE UNA PERITO QUE DETERMINÓ QUE ETCHECOLATZ NO TENÍA PROBLEMAS DE SALUD

La médica Virginia Creimer (FOTO) fue una de las profesionales que examinó al represor Miguel Etchecolatz, y determinó que este no tenía ninguna enfermedad. Después de ello, encontró un cuchillo de carnicero con sangre en la cerradura de la puerta de su casa y tuvo que renunciar a su empleo en el Estado Nacional.

 

Diario Hoy

La Plata

16 de enero de 2018

 

La médica Virginia Creimer fue una de las profesionales que examinó al represor Miguel Etchecolatz, y determinó que este no tenía ninguna enfermedad. Después de ello, encontró un cuchillo de carnicero con sangre en la cerradura de la puerta de su casa y tuvo que renunciar a su empleo en el Estado Nacional.

En diálogo con HOY, la profesional recordó que, por orden judicial, tenía que examinar al genocida junto con colegas del Hospital Ramos Mejía, de la Corte Suprema y el perito de parte del acusado, Mariano Castex. “Una vez reunidos (los médicos), ingresó el interno en toda una puesta en escena: semidesnudo y envuelto en una sábana y con un suero colocado, cuya indicación se desconocía y no constaba en su historia clínica”, comentó Creimer.

Junto con los profesionales del hospital, la médica legista recordó que le realizaron el examen físico al represor, “del cual surgió que las patologías que acusaba el abogado defensor no existían. Los peritos del Ministerio Público de la Defensa, Castex y el de la Corte se quedaron por fuera del consultorio. Dicha abstención debería haber significado la anulación de la opinión de los profesionales, ya que no cumplieron con la manda judicial”.

“Por realizar la evaluación de Etchecolatz, que no poseía ningún criterio patológico que requiriera un tratamiento por fuera de la unidad carcelaria, con los escritos del Dr. Castex, basados en las encíclicas papales y no en la ciencia, el mismo interno me inició una causa penal por tratos de degradantes. Es decir: el gran torturados de la provincia de Buenos Aires me estaba iniciando una causa por torturas. La misma fue archivada prácticamente de forma inmediata”, explicó la profesional.

Por ello, Creimer le comunicó a su “superior, la Dra. Cristina Camaño, la maniobra que hubo, y esta misma funcionaria me ordenó que no participara más de las causas de lesa humanidad porque ella daba clases con los libros de Castex, sin comprender que este accionar no era contra Creimer sino para amedrentar a cualquier perito que le negara una prisión domiciliaria (a Etchecolatz). Poco tiempo después, le solicité a la misma funcionaria seguridad para mi y para mi familia lo cual me fue negado”.

“Aproximadamente una semana después de ese hecho, en la cerradura de la puerta de mi casa apareció un cuchillo ensagrentado mientras mi hija adolescente dormía. Esta circunstancia me llevó a retirarme del Estado, porque mi primó la protección de mi familia. La ausencia e irresponsabilidad del Estado hizo que tuviera que renunciar a mi cargo en el Ministerio Público Fiscal de la Nación”, explicó la médica. Añadió que “varios de los genocidas a los cuales también había examinado y no había constatado patologías para el traslado a su hogar, ahora se encuentran afuera”.

Luego, Creimer creó la Consultora Pericial en Ciencias Forenses, adonde le llegan casos de todo el país y llegó a firmar convenios con otras instituciones. La médica, además, es experta en abuso sexual infantil.