Proyecto Quipu narra el drama de las mujeres indígenas que fueron obligadas a esterilizarse por el dictador peruano indultado la semana pasada.

LAS MUJERES ESTERILIZADAS EN LA DÉCADA DEL ´90 POR FUJIMORI

Por Jacqueline Fowks y Carlos E. Cué

Alberto Fujimori nunca fue juzgado por una campaña que duró cinco años y afectó a miles de víctimas. Más de 150 mujeres grabaron sus testimonios por teléfono y las difundieron por Internet.

En el Perú profundo, las mujeres recibieron información sobre el Proyecto Quipu.

Imagen: Proyecto Quipu

Fujimori apenas cumplió 8 de los 25 años de prisión que la justicia peruana le impuso por crímenes de lesa humanidad, hasta que fue indultado por el presidente Pedro Pablo Kuczynski, desatando la indignación de miles de peruanos. Fujimori había sido condenado en 2009, y la Comisión de la Verdad y Reconciliación que compiló sus delitos no incluyó el que quizás haya sido el crimen más atroz que se perpetró desde el Estado en la dictdura fujimorista: la esterilización masiva de mujeres indígenas, una campaña disfrazada como un plan de salud. Sus voces fueron recopiladas en un inusual proyecto on line.

Se trata del Proyecto Quipu, que en quechua quiere decir nudo y toma su nombre de un antiguo sistema inca de relatos. Sus impulsoras fueron la peruana Rosemarie Lener y la chilena María Ignacia Court. Ambas coincidieron en Londres en 2011 en un curso de posgrado en documentalismo. Vieron por TV cómo, en plena campaña electoral, Keiko Fujimori defendía frente a su rival, Ollanta Humala, aquel  siniestro programa de su padre alegando que se proponía “empoderar sobre todo a las mujeres sobre cuantos hijos quisieran tener”, aunque reconoció que pudieron haber existido “excesos”.

Lener es hija de Salomón Lerner, el presidente de la Comisión que en Perú elaboró el informe sobre la violencia entre 1980 y 2000 y en base al cual se juzgó y condenó a Fujimori, pero que no contempló las denuncias de esterilización masiva. Se calcula que en cinco años se esterilizó a 300 mil mujeres, en una campaña promocionada como gratuita y que se concentró en las zonas indígenas.

“Creo que debió haber sido analizado, quedó impune, solo se habla en elecciones del tema”, advirtió Lerner. “No hay voluntad política para hacer algo al respecto. Le he dicho a mi padre, no estaba en su mandato, creo que es una omisión importante”, agregó. El Proyecto Quipu se desarrollo entre las dos campañas electorales que Keiko Fujimori perdió, primero con Humala en 2011, y en 2016 con Kuczynski.

QUIPU

 

“Cuando pensamos en recopilar las historias, nos dimos cuenta de que no podíamos usar Internet para que las mujeres se acercaran (a dejar su testimonio), porque hay muy poca conectividad en las zonas indígenas”, recordó Court, quien contó que decidieron recoger las denuncias vía telefónica, ya que la red de teléfonos está muy extendida. “No las queríamos poner como víctimas, sino que salieran a la luz sus historias, obviar la voz de la víctima, y remarcar que son mujeres resilientes. Queríamos dar una herramienta que les permitiera expresarse a mujeres analfabetas”, agregó.

La primera comunidad visitada fue Huancabamba, en la región de Piura, donde las impulsoras del proyecto hicieron una convocatoria a través de una radio. “Al día siguiente vinieron cinco mujeres y les comenzamos a contar que tenían que llamar a un número de teléfono para dejar grabadas sus historias, que podrían ser escuchadas en todo el mundo. Al rato llegaron más, y en ese encuentro se reunieron 30 mujeres”.

Así se recopilaron más de 150 testimonios, que denunciaban operaciones sin consentimiento, bajo coacción. “Es un pequeño corte, no es nada, en 15 días van a estar bien”, eran las frases que precedían las operaciones. Court quedó especialmente sensibilizada porque durante el transcurso del Proyecto Quipu quedó embarazada. “Me  pegó la situación, las mujeres hablaban increíble, con su manera de narrar, en Cuzco y Ayacucho, ellas también aportaron, armaron redes para seguir sumando testimonios”.

En febrero pasado, el documental original fue subido a la web de The Guardian, hecho que multiplicó los testimonios. “Que haya amenazas a mujeres sin que puedan decidir sobre el control de sus cuerpos es algo que me indigna”, subrayó Lerner. “Respeto mucho a la mujer andina. Son madres que sostienen la economía en un país muy machista”, concluyó la impulsora de Proyecto Quipu.

LA OLA DE RECHAZOS AL INDULTO A FUJIMORI AÍSLA A KUCZYNSKI

Jacqueline Fowks y Carlos E. Cué

EL PAÍS, edición Europa,

Lima / Buenos Aires

27 DIC 2017

Protestas masivas en Lima y otras ocho ciudades reclaman la renuncia de PPK

Una protesta en Lima, contra el indulto a Fujimori.

REUTERS (MARIANA BAZO)

Pedro Pablo Kuczynski concedió el indulto a Alberto Fujimori para apagar un incendio, pero ha provocado otro mayor. El autócrata divulgó un vídeo en el que agradecía la gracia presidencial y, desde la cama de una clínica, pero con buen tono, pedía perdón por haber “defraudado” a algunos peruanos pero sin admitir delitos. Kuczynski, en un intento de frenar la ola de rechazo por todo el país que lo aísla y devora su capital político, pidió “pasar página”, pero la protesta crece y también la sangría dentro de su grupo político, indignado con la negociación del indulto a cambio de la supervivencia política del presidente.

Perú está viviendo las Navidades más intensas de los últimos años. Kuczynski llevaba meses pensando en la posibilidad de indultar a Fujimori, pero no se decidía. Algunos a su alrededor trataban de convencerle de que era la única manera de aplacar la furia del fujimorismo, que domina el Congreso con 71 diputados de 130 y le ha hecho la vida imposible al presidente, forzado a dejar caer hasta cinco ministros. Pero PPK dudaba por temor a la reacción popular. Parecía decidido hace un mes, pero no lo hizo. El momento elegido, solo tres días después de que 10 fujimoristas evitaran su destitución, y por tanto dentro de un pacto de salvación, ha sido tal vez el peor.

Tres parlamentarios muy conocidos de los 18 que apoyaban a PPK ya han dimitido, también lo ha hecho el ministro del Interior y los de Defensa y Cultura podrían hacerlo en breve. Artistas e intelectuales respetados piden su renuncia. Miles de personas salieron a la calle en Lima el martes y en las redes sociales se volvió tendencia #FueraPPK. Protestas similares se realizaron en Arequipa, Ayacucho, Cusco, Chiclayo, Huacho, Piura, Puno y Trujillo. El jueves 28, día en que Kuczynski y Keiko Fujimori están citados por la Fiscalía por el caso Odebrecht, hay convocadas más protestas masivas.

Los analistas peruanos creen que la situación queda totalmente abierta y la revuelta podría acabar forzando la salida de PPK, que ahora, en un giro inesperado, solo puede contar con el apoyo del fujimorismo que hace una semana quería echarlo. Pero esta tregua es temporal, ya que este grupo quiere recuperar cuanto antes el poder perdido. Y además ahora tiene en la calle a un político fuerte como Alberto Fujimori que podría hacerse con el liderazgo de su grupo, como temía su hija Keiko, que por eso prefería que no fuera indultado, lo que desató una guerra interna con su hermano Kenji. “El fujimorismo quiere volver, le va a dar poco tiempo a PPK, el necesario para ordenar sus filas. Por suerte Perú tiene la visita del Papa en enero, no creo que haya cambios antes, pero la situación a partir de ahora es muy inestable”, señala el analista Santiago Pedraglio.

Kuczynski, cada vez más aislado, porque llegó al poder gracias al antifujimorismo al que ahora ha traicionado, trató de calmar los ánimos con un mensaje a la nación. Pero fue casi peor, porque no habló de los delitos de Fujimori ni lanzó un mensaje a sus víctimas, se limitó a calificarlos de “errores” y alabó su política económica. “Se trata de la salud y las posibilidades de vida de un expresidente que habiendo cometido excesos y errores graves fue sentenciado y ha cumplido ya doce años de condena. A todos nos es evidente que su Gobierno —que heredó al inicio de la década de los años 90 un país sumido en la crisis violenta y caótica— incurrió en transgresiones significativas a la ley, al respeto por la democracia y a los derechos humanos, pero su gobierno contribuyó al progreso nacional. Quienes nos sentimos demócratas no debemos permitir que Fujimori muera en la prisión. La justicia no es venganza”, aseguró este exbanquero de inversión metido a político.

PPK y Fujimori tuvieron discursos similares de llamada a la reconciliación, lo que indignó aún más a las víctimas y los miles de manifestantes. “No puedo dejar de expresar mi profunda gratitud por el paso complejo que ha tomado el presidente y que me compromete en esta nueva etapa que se abre en mi vida, para apoyar decididamente el llamado a la reconciliación. Soy consciente de que los resultados de mi gobierno de una parte fueron bien recibidos, pero reconozco por otro lado que he defraudado a otros compatriotas, les pido perdón de todo corazón”, dijo Fujimori desde su cama. Ambos tienen 79 años y trataban de dar la imagen de que se está liberando a un enfermo. Pero en su grupo ya tienen claro que Fujimori no vuelve a descansar, sino a ser el jefe.

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