La violencia represiva neoliberal, junto al disciplinamiento social, son expresión de formas primarias de terrorismo de estado (JR)

VIOLENCIA REPRESIVA Y DISCIPLINAMIENTO SOCIAL

Por Jorge Rachid

Un muerto en la historia marca la violencia de los sectores oligárquicos y liberales unitarios de nuestra Patria, que al fusilar a Dorrego por parte de “la espada sin cabeza” de Lavalle, empujado a ser parte de la historia por aquellos civiles pusilánimes, cobardes, sangrientos que se esconden en lo “políticamente correcto”, en las formas, mandando sicarios a ensuciarse las manos asesinas.

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

21/12/17

Un muerto en la historia marca la violencia de los sectores oligárquicos y liberales unitarios de nuestra Patria, que al fusilar a Dorrego por parte de “la espada sin cabeza” de Lavalle, empujado a ser parte de la historia por aquellos civiles pusilánimes, cobardes, sangrientos que se esconden en lo “políticamente correcto”, en las formas, mandando sicarios a ensuciarse las manos asesinas.

Dorrego no era sólo él, era la expresión del federalismo que venía abriéndose paso en ese embrión de Patria que estaba incubando, que contenía a los caudillos federales de nuestras provincias, vistas por “los porteños” como gauchos sucios y mal entretenidos, según caracterizaba Sarmiento en carta a Mitre recomendando regar con su sangre la tierra, para abonarla. Así como Florencio Varela y Del Carril exigían a Lavalle, Sarmiento estimulaba a Mitre, como antes Saavedra instigaba el asesinato de Moreno, siempre en nombre de “los decentes”

Nunca tuvieron escrúpulos para imponer sus políticas coloniales, si hasta la defensa de nuestra Soberanía ante las Flotas Anglofrancesas que pretendían fundar la República Mesopotámica, por parte de Rosas, tenían a bordo argentinos embarcados desde Montevideo. El mismo jefe del ejército nacional argentino, en guerra con el Imperio de Brasil, Urquiza se pasó al enemigo para derrocar a Rosas, junto a Sarmiento y Mitre en Caseros, en nombre de la República.

Fueron los hombres de la Corte Suprema de Justicia que dictaron jurisprudencia lamentable a lo largo de la historia al avalar el primer golpe de Estado contra Irigoyen en 1930. Con semejante respaldo no dudaron jamás en sumarse a las dictaduras, como cuadros políticos al servicio de los capitalistas de cada época, marcando a fuego la historia argentina con dictaduras cívico militares, aliadas siempre al Imperialismo dominante, en lo económico imponiendo supremacía cultural en la pluma de esos “prohombres de la Patria”. Mitre, Cané, Pinedo, Martinez de Hoz que no ensuciaron sus manos de sangre, sólo empujaron a sus sicarios a hacerlo.

Si en la Argentina hubiese vivido el enorme Picasso, el retrato artístico de “su” Guernica en la guerra civil española, que todos los argentinos que viajan rinden en el Museo del Prado de Madrid, su admiración, aquí los 400 muertos y 2.000  heridos del bombardeo en ciudad abierta, con aviones propios de las FFAA, destruyendo desde la Casa de Gobierno al Palacio de Hacienda, sembrando muerte y destrucción, en nombre de “la libertad y la democracia”, el mundo se hubiese enterado de una masacre única en la historia mundial. Somos líderes en traiciones al pueblo y a la Patria, como ningún otro país del mundo.

Así un general como Urquiza, jefe del ejército que combate en guerra, se pasa al enemigo portugués inaugura lo que después soldados argentinos bombardean a su propio pueblo con la consigna “maten a Perón”. Como vemos nada nuevo bajo el sol, cuando esas historias forjaron dictaduras militares represivas, proscriptivas, perseguidoras de cualquier atisbo de oposición que llevaron al genocidio que conmovió al mundo desde los años 70. Sin embargo desde el 2003 fuimos líderes en DDHH, con el antecedente valioso de Alfonsín y el Juicio a las Juntas, nuestras Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, escribieron ante el mundo la dignidad y lucha del pueblo argentino resistente al totalitarismo.

No es diferente en la etapa actual del neoliberalismo en el poder, que se viste de la legalidad del acceso al gobierno por el voto popular, pero la dilapida en la pérdida de legitimidad de la gestión, que sólo puede sostener sus mentiras en base a la represión al conflicto social que originan cuando avasallan derechos básicos del pueblo como salarios y jubilaciones, sin contar las entregas del patrimonio nacional al coloniaje y la sumisión al imperio de turno.

Si levantar las banderas de Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social es intolerable para el gobierno, es porque ha abandonado su justificación democrática, transformando en autoritario su accionar. Si defender las políticas sociales de ampliación de derechos conseguidos en los 12 años de gobierno peronistas, es sedicioso la implementación de políticas neoliberales es dictatorial. Si defender leyes votadas por mayorías amplias es violencia institucional, derogarlas por DNU con el Congreso funcionando es abandonar el republicanismo que dijeron defender. Como en la fábula del escorpión, los neoliberales son eso, es su naturaleza, brutal e inhumana, sin Patria ni pueblo que los referencien.

Lleva el gobierno de los ricos, dos muertos por represión, miles de muertos por abandono de políticas sociales como el descuento suprimido a los medicamentos a los adultos mayores, la baja del Plan Remediar, el entierro del Plan Qunitas, la modificación de la ley de riesgos de trabajo al entregar a los trabajadores a la explotación patronal irrestricta. O sea que el neoliberalismo mata, no es una consigna, es una triste realidad que conlleva presos políticos, persecuciones judiciales, denigración de la oposición, defensa de los intereses extranjeros como italianos, ingleses y norteamericanos en sus insólitas “propiedades”, persiguiendo al pueblo Mapuche como extranjeros indeseables, barriendo la Constitución Nacional que protege los derechos ancestrales de los pueblos originarios.

En ésta etapa de lucha estamos los argentinos, en plena resistencia como lo hemos hecho a lo largo de la historia frente a la colonización tanto fáctica, como cultural o económica, primero inglesa y luego norteamericana, posteriores a la liberación de la sujeción colonial española. Cada resistencia se nutre de pequeñas victorias al frenar planes y objetivos estratégicos del enemigo, ya que cuando hablamos de procesos neoliberales, no nos estamos refiriendo a adversarios políticos. Adversarios son aquellos que desde una visión de Patria plantean caminos diferentes de construcción, al revés de los enemigos cuya sola mención de Patria los hace perder negocios, como expresó el mismo presidente al afirmar “debemos abandonar los falsos populismos, que plantean la defensa de los intereses nacionales, que nos aíslan del mundo”. En la misma dirección el pedido de “perdón” al monarca español, la entrega de facilidades al ocupante inglés de Malvinas, el endeudamiento feroz, y los ajustes sobre el pueblo, son actos de violencia institucional para la mayoría de los argentinos. El movimiento nacional seguirá combatiendo, luchando por la Patria Grande y vencerá.