La corporatocracia busca reemplazar a las antiguas estructuras de la democracia y la tecnocracia estatal en todo el mundo.

CORPORACIONES, EL SUPER HEROE SIN CABEZA (GOLEM)

Por Walter Moore

Un profesor de Psicología de la Universidad de Columbia Británica y un consultante para el FBI, comparó el perfil de sociedades anónimas lucrativas contemporáneas al de un psicópata diagnosticado clínicamente; Desprecio por los sentimientos de otras personas, incapacidad de mantener las relaciones duraderas, temerario desprecio por la seguridad de los demás, mentir por lucro, incapacidad de experimentar culpa.

 Por Walter Moore

NAC&POP
02/09/2015

Wikipedia nos informa: “Un golem es, en el folclore medieval y la mitología judía, un ser animado fabricado a partir de materia inanimada (normalmente barro, arcilla o un material similar).

Por definición, todo golem carece de alma.

La existencia de un golem presenta entonces ventajas y desventajas.

El golem es fuerte, pero no inteligente.

Si se le ordena llevar a cabo una tarea, la llevarán a cabo de un modo sistemático, lento y ejecutando las instrucciones de un modo literal, sin cuestionamiento ninguno.

“La palabra gólem se da en la Biblia (Salmos 139:16) y en la literatura talmúdica para referirse a una sustancia embrionaria o incompleta.1

Como motivo, la figura del golem forma parte del imaginario hebraico del centro europeo y pertenece por consiguiente al arte asquenazí.

El relato folclórico más famoso relativo al golem involucra al ilustre Rabbi Judah Loew, Judah Loew ben Bezalel, conocido como el Maharal de Praga, un conocido rabino del siglo XVI.

Se le atribuye haber creado al golem para defender el gueto de Praga de ataques antisemitas, así como para atender también el mantenimiento de la Sinagoga Vieja-Nueva (Altneuschul).

“El golem es una figura metafórica estrechamente relacionada con el autómata.

El golem es considerado un precursor del robot, otro ser que oportunamente será también concebido como descerebrado y descorazonado.

Dado su parentesco con la noción de entidad automatizada y/o robot que no piensa, el término golem es empleado tanto en ídish como en la lengua hebrea moderna, donde se usa especialmente de modo coloquial con connotaciones simultáneamente peyorativas y humorísticas.

Mientras decirle a alguien que es un golem implica tratarlo de “aparato” (hombre-máquina), decirle “no seas golem” funciona como un llamado a que reflexione antes de proceder en el acto que esté por llevar a cabo.

“En el año 2005 la historia del golem regresó a sus raíces judías iniciales, pero esta vez lo hizo bajo el formato de una nueva tira cómica en el periódico israelí Yedioth Ahronoth, donde se lo presentaba como un superhéroe patrocinado por el gobierno que protege a Israel de sus “problemas internos y existenciales”.

En hebreo moderno, el nombre proviene de la palabra “guélem” (גלם, gélem), ‘materia’; por otra parte, en dicho idioma, la expresión “jómer guélem” (חומר גלם, ḥomer gélem) a su vez significa ‘materia prima’.

La gente muy rica necesita incrementar su riqueza, pero no está dispuesta a trabajar para hacerlo, esto los ha llevado a desarrollar complejos y eficaces dispositivos, propios del Capitalismo, los cuales tienen justificación legal con el concepto de Persona Jurídica y Sociedad Anónima, creados para mantener todos los privilegios que tienen los seres humanos, pero eludiendo sus obligaciones, que pueden llevarlos a la cárcel, el escarnio público o, incluso a su ejecución.

Esto ha llevado a un capitalismo sin alma, manejados por robots humanos, que lejos de identificarse con sus congéneres, solo siguen las órdenes de sus amos, los primigenios dueños de grandes fortunas.

Pero a diferencia de estos, los antiguos “Capitalistas” buscaban ganar más dinero, pero para ello arriesgaban su patrimonio, e inclusive algunas de sus jugadas, podrían llevarlos a la cárcel.

Los actuales CEOs de las grandes corporaciones no operan con su propio dinero, sino con el dinero de los ahorros jubilatorios de toda la población, o del dinero de otros jugadores, recibiendo a cambio de sus trapacerías bonos de decenas o centenas de millones de dólares.

LOS GOLEMS CORPORATIVOS

La corporación (The Corporation), es un documental canadiense del 2003 que en tres entregas describe a la corporación multinacional moderna que hace 150 años no poseía poder.

A partir de la constatación de que las empresas modernas, amparadas por el estatus de personas jurídicas, han ido adquiriendo derechos propios de los seres humanos personas físicas, el documental analiza la conducta social de las empresas a través de diversos ejemplos, y utilizando los criterios psiquiátricos con los que un psiquiatra evaluaría la conducta y la salud mental de un individuo cualquiera.

A partir de los criterios del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV), se establece un paralelismo entre la conducta de la corporación moderna con ánimo de lucro y el comportamiento de un psicópata clínicamente diagnosticado.

Las prácticas corporativas examinadas encajan con los síntomas que el DSM-IV considera definitorios de la psicopatía, atestiguado por el doctor Robert D. Hare, especialista de renombre en el campo de la psicología criminal.

El documental muestra el desarrollo de la sociedad anónima contemporánea, desde una entidad legal que se originó como una institución del gobierno con funciones públicas específicas, hasta el alcance de una institución comercial moderna titulada con la mayoría de los derechos legales de una persona.

Al principio una corporación no podía tener propiedades privadas y tenía una misión, capital y tiempo de vida bien determinado.

Después de la guerra civil y la revolución industrial las corporaciones se hicieron más poderosas, y exigieron estar resguardadas bajo la enmienda 14 de la constitución de EEUU que garantizaba la vida, libertad y propiedad, con el argumento que son una persona jurídica.

Un tema es su evaluación como una «personalidad», como resultado de un caso en 1886 en la Corte Suprema de los Estados Unidos en donde una declaración del juez presidente Morrison R. White considera las corporaciones como «personas» con los mismos derechos que los seres humanos, basado en la Decimocuarta Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos.

Un profesor de Psicología de la Universidad de Columbia Británica y un consultante para el FBI, comparó el perfil de sociedades anónimas lucrativas contemporáneas al de un psicópata diagnosticado clínicamente.

Por ejemplo, desprecio por los sentimientos de otras personas, la incapacidad de mantener las relaciones duraderas, temerario desprecio por la seguridad de los demás, mentir por lucro, la incapacidad de experimentar culpa y la falta de conformidad a las normas sociales y el respeto de la ley, por ejemplo:

1. Cruel indiferencia por los sentimientos de los demás -Bajos salarios-:

Muchos países pobres cuyas personas no tienen más que ofrecer que mano de obra barata sienten a las empresas como una bendición ya que con los bajos salarios que pagan logran comprar la comida necesaria para sobrevivir.

A cambio de la supervivencia las personas son explotadas pagándoles un % ínfimo del costo del objeto en producción -en el caso de Nike 0,3%-.

2. Incapacidad de mantener relaciones duraderas -Empresas móviles-:

Una vez que las personas dejan de estar desesperadas por su supervivencia aumentan los salarios, es entonces cuando las empresas se trasladan a otro país pobre para mantener sus costos de producción bajos.
Los gobiernos, para atraer las inversiones extranjeras, implementan incentivos fiscales como zonas francas de libre comercio; y como hay muchos países en la misma situación, cada país se ve obligado a incrementar tales incentivos hasta que los salarios apenas cubren las 3 comidas diarias haciendo poco para mejorar la economía local como se esperaba.

3. Temerario desprecio por la seguridad de los demás -Petroquímica-

Gracias a la era petroquímica de 1940 las corporaciones podían producir sustancias químicas nunca antes vistas a un coste reducido.

A lo largo de la historia se pudo acumular suficiente evidencia para determinar que algunos productos químicos producen cáncer, malformaciones y otros efectos tóxicos.

4. Incapacidad de sentirse culpable -Contaminación-:

En la guerra de Vietnam un agente químico producido por Monsanto para deforestar fue rociado sobre miles de civiles vietnamitas y soldados estadounidenses.

Los soldados estadounidenses demandaron, recibiendo compensaciones por las enfermedades; pero no se realizó ninguna compensación a los ciudadanos vietnamitas.

5. Incapacidad

Para ajustarse a las normas sociales relacionadas con el cumplimiento de las leyes -Beneficios económicos incluso violando la ley-:

Además de crear en algunos casos agentes tóxicos dañinos las empresas generan desechos tóxicos que son emitidos al medio ambiente y contaminándolo.

Aunque las personas que trabajan para la empresa -o sus accionistas- pueden ser buenas personas, el perseguir los beneficios económicos se superpone a los daños que se podrían generar. Incluso si se violan las leyes y se pagan multas millonarias si éstas lograron un mayor beneficio económico las corporaciones no suelen sentirse culpables.

6. Inmoralidad-:

Mientras los seres humanos somos seres con algún tipo de moralidad, las corporaciones que son invenciones legales, no pueden tenerlas.

Quienes tienen tales responsabilidades morales son las personas que son parte de las corporaciones, más no las corporaciones en si mismas.

Pero como el objetivo de las corporaciones es el obtener beneficios económicos las personas muchas veces dejan a un lado su moralidad y actúan en el beneficio de los dueños del negocio.

Incluso si se tiene algún tipo de poder en la corporación, éste tenía un límite cuya frontera eran los beneficios económicos.

La Corporatocracia, o bien Corporocracia, es el gobierno de las corporaciones, (Poder Privado lo llamaba Nelson Rockefeller) es una denominación dada a un gobierno en el cual el poder ha sido transferido desde el Estado (es decir, desde el pueblo) a las grandes corporaciones.

Los procesos de privatizaciones de las empresas públicas son generalmente el puntapié inicial de esta forma de gobierno, ya que el Estado pierde su poder regulador en la economía y los servicios públicos y las empresas tienen una mayor influencia en las decisiones del mismo.

El término ha sido utilizado por el economista Jeffrey Sachs al describir a los Estados Unidos como una corporatocracia en su libro “El precio de una civilización”, donde a través del mecanismo de extracción de renta monopólica o extracción de renta oligopólica, estas grandes empresas son capaces de definir la agenda política nacional de los gobiernos de este tipo, debajo de una fachada de democracia.

La corporatocracia busca reemplazar a las antiguas estructuras de la democracia y la tecnocracia estatal en todo el mundo.

El capitalismo ha aprendido a despreciar a las ideologías, cuanto más radical es el repudio al Sistema, más ineficaz es su accionar político, y su fracaso es el resultado de no comprender en qué consiste el Poder, que no está en las ideas, sino en los “dispositivos” que esas ideas pudieron poner en funcionamiento.

La única forma de oponerse al poder creado por un Dispositivo de Poder, es generando otro Dispositivo de Poder (según los describe Michell Foucault) donde los principios y funciones del dispositivo hegemónico vigente no pueda torcerlos a su favor.

La política no es una batalla de ideas, sino una batalla entre las realizaciones de poder que esas ideas fueron capaces de generar.

Eso sólo se logra oponiendo al dispositivo del Imperialismo Internacional del Dinero otro, que pueda ser controlado por los Pueblos.

 

Buenos Aires, 2 de setiembre de 2015