Estamos ante una acción condenable del Estado nacional por no vertir la noticia sobre la explosión en tiempo y forma.

ARA / SAN JUAN / 7 / MALVINAS/ MÁS RÁPIDO DE LO QUE PODÍA PREVERSE, ESTÁ SURGIENDO UNA FASE DE LA VERDAD.

Por Gabriel Fernández

Sabemos, gracias a Carlos Balmaceda, que “Luis Tagliapietra, padre de Alejandro, tripulante del ARA San Juan”, afirmó hoy en un programa de radio, “que fue informado por fuentes de la Armada que el submarino, antes del episodio trágico, había cambiado su derrotero ordenado por superioridad, eligiendo circular por zona de talud y había duplicado su velocidad, todo consistente con una escapatoria a un ataque de torpedos”.

Por Gabriel Fernández

La Señal Medios

24/11/2017

Hace casi una semana publicamos con Julio Fernández Baraibar en La Señal Medios, la información suministrada por fuentes reservadas, vinculadas a la Marina.

Esa versión indicaba que “La nave estaba en misión de observación en una zona vedada”.

Esto determinó la aseveración de los informantes: “No hubo comunicación porque la comunicación estaba vedada para esa operación”.

Desde hace instantes sabemos, gracias a Carlos Balmaceda, que “Luis Tagliapietra, padre de Alejandro, tripulante del ARA San Juan”, afirmó hoy en un programa de radio, “que fue informado por fuentes de la Armada que el submarino, antes del episodio trágico, había cambiado su derrotero ordenado por superioridad, eligiendo circular por zona de talud y había duplicado su velocidad, todo consistente con una escapatoria a un ataque de torpedos”.

La consideración, en línea con el artículo mencionado, merece credibilidad porque el padre del submarinista sólo puede resultar damnificado por su afirmación.

Valiente, y seguramente dolorido e indignado por el oscuro destino de su muchacho, se ha jugado a decir lo que sabe, contrastando con la hipótesis oficial, difundida por el diario La Nación, acerca de una “desgracia” propia de las dificultades técnicas de un país de tono menor.

Ahora bien: estamos ante una acción condenable del Estado nacional por no vertir la noticia sobre la explosión en tiempo y forma.

Nos encontramos frente a la paradoja que muestra a los Estados Unidos como el respaldo decisivo para indagar ese sonido, cuando las probabilidades de un ataque remiten lógicamente a naves de ese origen o de Gran Bretaña, si el ARA San Juan se hallaba en las cercanías de las Islas del Atlántico Sur.

Gabriel Fernández / La Señal