Los laburantes de tierra se refieren al momento en que entró el San Juan a reparación, en el 2007.

ARA SAN JUAN 4/ TRABAJADORES DE TIERRA Y MAR, ESPERANDO UN REGRESO

Por Jorge Luis Ubertalli Ombrelli

Si los submarinistas argentinizan el mar, los laburantes de CINAR-TANDANOR argentinizan la tierra, y otros lo harán desde el aire, o el subsuelo, o en cualquier parte donde haya Patria. Porque como decía Evita: “Adonde haya un obrero está la Patria”.

‘En donde haya un obrero está la Patria’
Evita

Por Jorge Luis Ubertalli Ombrelli
NAC&POP
23 de noviembre del 2017

No soy militar ni lo fui nunca, para defender a mi pueblo y a otros que luchaban contra los imperialistas y sus esbirros tuve que serlo.

Pero mis orígenes son de laburantes comunes: mamá, obrera del vestido y ama de casa, cortadora en Gath y Chaves, llegó hasta segundo grado.

Papa, obrero textil y luego empleado municipal, cursó hasta tercer año nacional y se fue a laburar.

O sea, soy un hijo de la clase obrera argentina, y aunque mamá era italiana fue acriollada en el laburo y el barrio por sus compañera/os y vecino/as, tomaba mate dulce, como los del campo, ‘bastante amarga es la vida’ me decía.

E independientemente de traidores y alcahuetes esa clase obrera contagia, iguala en el laburo y la joda, quiere a sus compañeros y hermanos y sobre todo a su Patria, la casa de todos, y no se suma a entregas ni saqueos ordenados por ricachones y canallas.

Sale esto a flote- ya que hablamos de submarinos- teniendo en cuenta la carta que los laburantes del Complejo CINAR (Complejo Industrial Naval Argentino)- TANDANOR (Astillero Naval) leyeron frente a las cámaras y que fue difundida por el Sindicato de Trabajadores de Talleres y Astilleros Navales en un video.

Los 50 laburantes que, con mameluco- así le decía mi abuelo materno, mecánico- de trabajo y casco protector posaron para la cámara, expresan- a través del compañero que la lee- “Es inexplicable el dolor que sentimos desde acá al saber que nuestros compañeros y amigos de la tripulación estén pasando este doloroso momento.

Con ustedes compartimos no solo el día a día, las charlas técnicas, los manuales o los planos.

Conocemos sus historias, sus sueños, sus vocaciones y el amor que tienen a nuestro país.

Así como discutimos sobre trabajo, como nos juntamos para sacar una obra adelante, también nos juntamos todos en la misma mesa para compartir un asado.

Y así los sentimos nuestros amigos, nuestros hermanos.

Ustedes son parte de nosotros como nosotros de ustedes desde hace ya 10 años”.

Y aquí hacemos un corte, porque los laburantes de tierra se refieren al momento en que entró el San Juan a reparación, en el 2007.

Ya habían pasado los años 90, cuando Cavallo y sus compinches querían privatizar los astilleros y no pudo hacerlo porque en ese momento, como informa el colega Sergio Kiernan en una nota de ‘Página 12’ del 17 de noviembre último, reparaban otro submarino.

En esa nota, Kiernan narra cómo se salvó de la malaria el astillero, como se remontó luego la diáspora de los laburantes de la mano de un capitán de navío ingeniero, como los viejos debieron instruir a los jóvenes para llevar a cabo su trabajo, en fin.

Lo mismo me contaron amigos trabajadores del Estado, que en su momento visitaron el CINAR- TANDANOR y entraron a ver al San Juan, me contaron sobre su emoción al ver todo este rejuvenecimiento de la industria naval que los malandras de los 90, como los de ahora, querían destruir.

Y bien, y la anécdota ¿cual es? se preguntarán.

El que esto escribe hace pocos días hizo una nota en donde se decía, más o menos, que el submarino estaba argentinizando el mar, en rebeldía con los canallas que hoy, cada día, le hacen un hueco al país y a sus trabajadores para que se vaya a pique.

Y los compañeros de tierra, dirigiéndose a los laburantes del mar, les dicen: “Los esperamos sanos y salvos con la tarea cumplida porque sabemos que ustedes ya son héroes, y nosotros los esperamos acá.”

Y los esperan de corazón, como siempre lo hacen los trabajadores.

Porque de los que mandan, por ahora, no hay solución posible.

Convocan a ‘ayudar’ a encontrar a los héroes a aquellos que ocupan territorio patrio y bancan la fragmentación y entrega del país a ellos mismos y sus ‘hombres de empresa’.

Esos que querían terminar con la industria estatal naval y no pudieron en los 90, aunque están intentando por todos los medios hacerlo ahora, como denuncia el Sindicato de Trabajadores de Talleres y Astilleros Navales el 17 de noviembre último en su Facebook: ‘No permitiremos ni un despido, Estamos en Estado de Alerta’ dicen.

Y agregan que cumplen 60 años de lucha.

Que quieren tirar por la borda los hipócritas y vendepatrias que si pudieran, y los dejamos, echarían a pique, como dije, todo el país y esclavizarían a todos los laburantes.

Porque no son trabajadores ni argentinos, el país que saquean y venden no es el suyo, eso es seguro, es el nuestro.

Si los submarinistas argentinizan el mar, los laburantes de CINAR-TANDANOR argentinizan la tierra, y otros lo harán desde el aire, o el subsuelo, o en cualquier parte donde haya Patria.

Porque como decía Evita: “Adonde haya un obrero está la Patria”.

Y esa no se vende ni se trafica, ni se arrodilla ante los invasores y opresores de pueblos, aunque un gobierno de canallas los llame a ‘ayudar’ a los argentinos.

Sigan entonces los canallas y sus paniaguados de la ‘información’ tirando carne podrida y especulando sobre las tareas que cumplía el submarino.

Seguramente, rebelado contra la entrega, estaría apuntando al enemigo, que pretende, y ya lo ha hecho, apropiarse de la tierra y el mar argentinos, y también de su pueblo que, en la mente de algunos embobados, los vé como ‘amigos y salvadores’.

Los 50 laburantes de mameluco azul que hicieron esa declaración bancando a los ‘héroes’ submarinistas sintetizan a todo un pueblo que no se rinde ante nadie ni come vidrio.

Y que a voz de cuello o en voz baja restalla en bronca y esperanza cuando dice: ¡Libres o Muertos, Jamàs Esclavos!. ¡Viva la Patria!