Cuando los jubilados son la variable de ajuste económico, el neoliberalismo muestra su peor cara inhumana y brutal

SI PARA BAJAR IMPUESTOS A LOS SOJEROS Y PERDONAR DEUDAS AL CORREO TENEMOS QUE SACRIFICAR A LOS JUBILADOS ALGO HUELE A PODRIDO

Por Jorge Rachid

El gobierno peronista llamado por el neoliberalismo “pesada herencia”, dejó al Anses, con 52 mil millones de dólares en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad.

Por Jorge Rachid
SIN MORDAZA
11/11/17

La tribus a lo largo de la historia consideraban a los ancianos su fuente de sabiduría, en la cual afirmaban su identidad, resignificaban su historia, estrechaban sus destinos fortaleciendo sus afectos comunitarios.

Ese Consejo de Ancianos, “los salvajes” los seguían sin dudar en sus decisiones estratégicas, que muchas veces pasaba por la vida y la muerte.

Perón mismo nos decía: la experiencia es la parte más importante de la sabiduría, pero cuesta caro y llega tarde”, en un anticipo de un ciclo biológico natural que todos vivimos.

Esa experiencia acumulada le da a ese universo, hoy despreciado y desconsiderado, un caudal de tesoros escondidos en la memoria, que son parte de la conciencia colectiva del pueblo.

Cada historia familiar acumula cultura, desde los pueblos originarios a los inmigrantes, nos permite exhibir los caminos del sintecrismo de razas, que se fue dando a lo largo de la historia, en donde el ser nacional emerge en una conciencia compartida.

Esa identidad es bombardeada a diario por una cultura dominante neoliberal que intenta instalar el individualismo desplazando a la solidaridad colectiva de los pueblos, haciendo estallar a la diáspora el destino común que nos define como pueblo, colonizando el futuro.

En el neoliberalismo todo aquello que no produce, no acumula, no genera riquezas, es descartable, marginal a cualquier decisión política del poder, por lo cual los niños y los viejos, dejan de ser prioridad, pasando a la categoría de “gasto” social al cual se recurre cuando la tijera neoliberal se abalanza sobre las economías dependientes y colonizadas.

El FMI y el Banco Mundial, verdaderas herramientas del poder hegemónico mundial del G-5, que imponen políticas económicas y sociales, bajo la presión constante del ministerio de defensa del mismo poder que es la OTAN.

Es así entonces como un supuesto poder ejecutivo de cinco países cuenta con un ministerio de economía: FMI, uno de desarrollo social: el BM, un parlamento al cual no obedece: las Naciones Unidas que vota y vota pero no es escuchada y un tribunal para juzgar a los díscolos: el tribunal de la Haya.

Ese conjunto considera que el haber aumentado la expectativa de vida, los sistemas previsionales deben ajustarse.

Entonces cuando esos factores de poder se instalan cómodamente en un país como el nuestro, donde a partir de Cambiemos las puertas de la soberanía fueron arrasadas, entrando en tropel los organismos internacionales, con programas “sociales” en la mano, leyes escritas en inglés como la de seguridad, entregada por el FBI, endeudamiento masivo de la mano del FMI, control de cuentas, monitoreo de las relaciones internacionales, diseño del modelo financiero y productivo de materias primas, flexibilización laboral y ajuste previsional, el gobierno acata.

El gobierno peronista llamado por el neoliberalismo “pesada herencia”, dejó al Anses, con 52 mil millones de dólares en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad.

Sí, la “corrupción” supuesta dejó un gobierno con una cobertura previsional del 98% , la más alta de Latinoamérica, con fondos para planificar en lo estratégico por 30 años, generando mecanismos que otorgan los mismos derechos a todos los argentinos, con aportes posteriores a la cobertura, con movilidad combinada que permite recuperar salario cada seis meses, habiendo pagando 50 mil juicios por año, producto del mismo sistema neoliberal de los 90 que sometió a los trabajadores al desempleo y a nuestros mayores por 15 años, congelando sus haberes.

Nuevamente nos acercamos a un escenario similar, ya que los escritos mismos del FMI y del BM definen al sistema previsional como la parte esencial a reformar de la “borrachera populista”.

En ese sentido lo que se proponen es cercenar derechos adquiridos por ley, como el índice de movilidad a la baja, que le ahorrará al presupuesto 100 mil millones de pesos del Anses, lo cual significan 900 pesos menos por mes por jubilado, pensionado o beneficiario de AUH, discapacidad y otros.

Son parte de los 300 mil millones que el país debe pagar, en el 2018, por el monumental endeudamiento adquirido en menos de dos años, similar a 7 años de dictadura militar.

Entonces el ejecutivo, con la complicidad de legisladores determinará un cercenamiento de derechos, como lo hicieron con los medicamentos del PAMI, con la falsa ley de reparación Histórica que sirvió a 600 mil beneficiarios de salarios altos, de los 7,3 millones de jubilados y pensionados, recortando fallos en firme y presionando sobre el FGS para debilitarlo a futuro y proponer nuevamente la capitalización individual.

A eso debemos agregar que la venta “alegre” de las acciones de empresas que quedaron en manos del estado al recuperar las AFJP, hecho nunca perdonado y por el cual paga caro su gestor desde entonces, que desfinanciarán más el Fondo.

Los derechos se defienden, los adultos mayores son además de sabios y prudentes, firmes en la lucha, con persistencia y voluntad inquebrantable, que sin dudas en los próximos tiempos encabezarán la protesta social junto a las organizaciones de trabajadores y movimientos sociales, principales atacados por las políticas neoliberales.

Esto lo vivimos hace poco tiempo, cuando la Argentina entró en crisis al colapsar, como lo hará más temprano que tarde, el esquema de endeudamiento insostenible, que arrasa las banderas de justicia social, independencia económica y soberanía política, colocando a nuestro país en zona de riesgo internacional, al asumir un coloniaje despreciable, sometiendo al pueblo argentino y a sus mayores, a la inequidad e injusticia en el otoño de sus vidas.

Jorge Rachid

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