Así fue a lo largo de la historia cada vez que los enemigos del país, coronaron en situación de poder, tanto por las armas como por las mentiras, instalando un “discurso único”, un verdadero manto de impunidad sobre sus ejecutores, que nunca pudo permanecer en el tiempo como una situación consolidada.

A LA VIOLENCIA NEOLIBERAL LA RESISTENCIA PACÍFICA POPULAR

Por Jorge Rachid

La persecución política judicializada, el escarnio público de los detenidos sin proceso ni indagatorias, la humillación y denigración a que son sometidos los militantes y funcionarios del gobierno popular peronista, las condenas mediáticas llamando al escrache público y las amenaza del régimen desde sus principales responsables, desde el presidente hasta el último de sus seguidores, son parte de un panorama que busca en la provocación, una reacción violenta que justifique su accionar represivo.

 

 

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

7/11/17

 

A la violencia institucional neoliberal, el pueblo opondrá la resistencia pacífica democrática y persistente (JR)

 

La persecución política judicializada, el escarnio público de los detenidos sin proceso ni indagatorias, la humillación y denigración a que son sometidos los militantes y funcionarios del gobierno popular peronista, las condenas mediáticas llamando al escrache público y las amenaza del régimen desde sus principales responsables, desde el presidente hasta el último de sus seguidores, son parte de un panorama que busca en la provocación, una reacción violenta que justifique su accionar represivo.

La Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, demostraron por décadas como se puede enfrentar un gobierno que aparecía como incólume, en alguna etapa de la historia, pero muestra a lo largo de los años, su cáscara vacía, ante la memorable persistencia de la resistencia pacífica, sin clamor de venganzas, con las banderas de Verdad, Memoria y Justicia, como pancartas de sus luchas, constantes, vigorosas, valientes, enfrentando represiones, desapariciones y muerte con la certeza de enarbolar una causa justa por la cual luchar.

Así fue a lo largo de la historia cada vez que los enemigos del país, coronaron en situación de poder, tanto por las armas como por las mentiras, instalando un “discurso único”, un verdadero manto de impunidad sobre sus ejecutores, que nunca pudo permanecer en el tiempo como una situación consolidada. Onganía venía por 20 años de restauración conservadora y colonial, se tuvo que ir a los 3 años, ante la reacción popular organizada. Mitre parecía eterno después de Pavón y fue derrotado su alfil Tejedor, por Roca el Plaza Miserere y Puente Alsina. Urquiza con el triunfo de Caseros pensó en un destino histórico y fue vencido por él mismo y sus miserias y López Jordán. Nada fue para siempre ante el pueblo.

No lo será ahora, pensemos que la “noche nunca es más oscura, que cuando está por amanecer” y esta ofensiva neoliberal bajo el libreto escrito y aceptado pasivamente por el cipayaje local, siempre necesario para ejecutar los diseños estratégicos del enemigo imperial, de acuerdo a sus intereses, que les dejan migajas en forma de corruptelas a quienes les garantizan sus negocios en nuestro país. “No es malo el gringo que nos compra, sino el criollo que nos vende” decía el inmenso Don Arturo Jauretche. En esta etapa del país, nos quieren llevar a la reacción irracional, de un odio similar al que expresan a diario desde el poder, juego en el cual no deberemos entrar, ya que en “la lucha contra el caníbal, lo único que no podemos hacer es comerlo”, porque nos transformaríamos en “ellos”

Por otro lado, la instalación mediática de un solo mensaje, de un relato sesgado y constante, con medios concentrados al servicio del poder, tanto en nuestro país como en el exterior, asociados con los sectores financieros supranacionales que borran nacionalidades e invaden soberanías de los pueblos y que estamos sufriendo en Latinoamérica en estos momentos de avance neoliberal, que es el que intenta desmontar los 15 años de derechos adquiridos por gobiernos “populistas” como los llaman a los gobiernos populares, que lograron reinstalar el concepto de Patria Grande y que a través del UNASUR, ocasionó el máximo daño a los intereses del Imperio. Por esa razón el escarmiento es su respuesta actual.

No dudan en reinstalar el odio como eje discursivo de la política, a la cual denostan como herramienta y utilizan en un formato bizarro, atacando en forma brutal e inhumana, con la excusas de “la pesada herencia” y de la “corrupción”, que irradiada al conjunto del pueblo, empujando a la Fuenteovejuna de grandes masas de población, agitadas en sus peores sentimientos hacia linchamientos masivos, sobre compatriotas, que sólo han sido juzgados por una prensa socia del poder y obediente de las órdenes de la embajada de EEUU, cuyo objetivo final es la desaparición de los movimientos populares soberanos. Es lo que ejecuta el gobierno nacional.

Esas acciones se producen al calor de acusaciones falaces, inconsistentes, que sólo figuran en los diarios y no en los expedientes judiciales, produciendo como en las épocas más duras de las dictaduras militares, expresiones como entonces el “algo habrán hecho” cuando llevaban a nuestros compañeros para asesinarlos, robarles sus bebés a las madres que después mataban, llevarse y robarse sus bienes, marcando el escenario de ignorancia que invadía a una población anestesiada. Cuando derrocaron a Isabel Perón la deuda externa no llegaba a los 7 mil millones de dólares, los trabajadores participaban del 47% del PBI, faltaban 6 meses para las elecciones, el petróleo y el gas eran estatales, las estaciones de servicio también , el agua, la luz y los servicios del estado. Pero el pueblo aplaudía frenar la “corrupción” y la violencia. Lo mismo hicieron con Illía cuando quiso regular los medicamentos.

Hoy las condenas sociales son previas a cualquier acción judicial, las palabras fáciles brotan de cualquier desinformado, “ilustrado” por los medios hegemónicos, se denosta sin piedad a cualquier persona con o sin conocimiento de la misma, ni de su historia, ni de su accionar. Lo importante es subirse a “la ola”, ser parte de Fuenteovejuna, “todos a una”, produciendo uno de los hechos más tristes de una sociedad, que es la pérdida de códigos de convivencia y la diáspora social que eclosiona hasta en el seno mismo de las familias argentinas. No hay lugar para pensar, se repiten estupideces como “que devuelvan lo robado, 4 veces el PBI”, sin tener idea de lo que significa. Se detienen personas en una escenificación de película, mostrándolos con chalecos y cascos, como copia de los delincuentes narcotraficantes, desde contadores a abogados, desde pequeños empresarios ligados al gobierno anterior hasta personajes encumbrados. Una pantalla para provocar reacciones y esconder negocios.

Por esa razón la principal preocupación de los sectores populares debería ser destruir la agenda del enemigo, no entrar en ella, no discutir tarifas, ni supuestas reformas, sino plantar derechos como bandera de lucha. Los derechos no se negocian, se defienden o se los entrega. Nadie está “un poquito embarazado”, ya que las modificaciones que algunos sectores se enorgullecen de haber introducido en los paquetes legislativos del año anterior, fueron borrados por un ejecutivo verdugo, que no dudó en reglamentar en contra del mismo cuerpo legal o vetar, como lo hizo en la Ciudad, donde vetó 130 leyes sobre 280 promulgadas, toda una muestra de institucionalidad.

Ante este panorama, la resistencia pacífica en cualquiera de sus formas, desde la movilización masiva, hasta las huelgas, las rondas, los acampes, las huelgas de hambre, el boicot a determinadas compras, las extracciones masivas de dinero de esos extorsionadores que son los bancos, la no concurrencia a determinadas reparticiones, la determinación de días de no compras de nada, la rebelión fiscal ante los abusos, son parte de las acciones que pueden acompañar una lucha necesaria, que a su vez fortalezca la democracia, apuntale la paz y evite la represión. Son acciones superiores a cualquier reacción violenta que favorezca al enemigo y le de pié al régimen para profundizar su proceso de odio hacia los sectores populares. Pensemos que es el pueblo quien está sufriendo, los militantes no sufrimos, luchamos dispuestos a dar desde la libertad hasta lo más preciado que tenemos, porque por eso hemos elegido el compromiso político como proyecto de vida. Eso nos enseñaron Perón y Evita y miles de mártires, como asimismo Néstor y Cristina y las víctimas de estas persecuciones. Abandonar a los compañeros del campo nacional, es pasarse al campo del enemigo, desde las 20 verdades peronistas es así.

 

 

 

 

 

 

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