En América Latina, el liberalismo económico –hoy neoliberalismo- siempre necesitó del autoritarismo político para su aplicación, y éste tomó la forma de los golpes de Estado que conocemos.

SI UN PAÍS NO TIENE PROYECTO PROPIO, ES QUE ESTÁ EN EL PROYECTO DE OTRO PAÍS

Pese a que esas formas fueron cambiando de acuerdo con las condiciones históricas, la esencia misma del golpe, su significado más profundo, se mantiene inalterado. Desde esa perspectiva, excepto la crueldad física de otros momentos, en América Latina se están configurando todos los elementos sustanciales del modelo autoritario clásico. Nada de lo que acontece está aislado de un proyecto regional del poder.

MANUAL DEL MODELO AUTORITARIO

NAC&POP

31/10/2017

En América Latina, el liberalismo económico –hoy neoliberalismo- siempre necesitó del autoritarismo político para su aplicación, y éste tomó la forma de los golpes de Estado que conocemos.

Y pese a que esas formas fueron cambiando de acuerdo con las condiciones históricas, la esencia misma del golpe, su significado más profundo, se mantiene inalterado.

Desde esa perspectiva, excepto la crueldad física de otros momentos, en América Latina se están configurando todos los elementos sustanciales del modelo autoritario clásico.

Nada de lo que acontece está aislado de un proyecto regional del poder.

¿Cuáles son esos elementos centrales?

  1. Derrocamiento de los presidentes elegidos. Empezó con Fernando Lugo en Paraguay, continúa con la desestabilización del legítimo gobierno bolivariano y alcanzó su punto máximo en el golpe a Dilma Rousseff, electa por más de 54 millones de personas. La Argentina es una nota disonante, porque el arsenal mediático logró persuadir las voluntades suficientes para que el neoliberalismo ganara por menos de dos puntos. Si esa diferencia hubiese favorecido a Scioli, pensemos un instante si no hubiera pasado algo similar.

  2. Proscripción de los líderes populares, otro factor presente en todas las restauraciones antidemocráticas. Lugo está impedido de ser candidato, la posible inhabilitación de Lula y la agobiante persecución a Cristina, cuya meta es el desafuero y la proscripción.

  3. Apropiación del dispositivo judicial. Invención de causas y su uso con fin electoral, excesos y violación de los tratados internacionales como en Jujuy, con anuencia de la corte nacional. ¿En qué difiere sustancialmente del ‘mirar hacia otro lado’ de los jueces de los años 70?

  4. Apropiación del aparato mediático. Cese de emisoras, levantamiento de programas, prohibición de periodistas, listas negras. Esto, al mismo tiempo que la adquisición de telefónicas y triple play por los grandes medios, no difiere en lo sustantivo de su complicidad cuando fueron beneficiados con los subsidios de Papel Prensa.

  5. Ajuste estructural. El modelo es perverso pero conocido y rudimentario: entrada de capital especulativo vía deuda-maximización de la ganancia mediante herramientas internas de política financiera-libertad económica para fugarlos del país. Saqueo del Estado vía vencimientos de deuda y financiamiento provisorio del déficit con transferencia de recursos del pueblo al poder, vía rebaja del salario real, tarifazos y quiebra de la producción nacional por apertura de importaciones. Pérdida de autonomía en el diseño de la política económica.

  6. Criminalización social y militarización del espacio público, instalación de bases militares extranjeras y ejercicios conjuntos con la armada de los EE.UU., oscurecimiento del límite entre defensa nacional y seguridad interior, presencia de las fuerzas represivas no sólo en manifestaciones colectivas, sino en espacios públicos, colegios y Universidades.

  7. Presos políticos como el caso emblemático de Milagro Sala.

  8. Desaparición forzada de Santiago Maldonado por responsabilidad directa o indirecta de gendarmería, a quien se encubre por dos motivos: garantizar las recientes pericias sobre Nisman y tenerla a tiro cuando haga falta acentuar la represión.

  9. Realineamiento con el imperio, lo que compromete nuestra condición de paz al exponernos a los mismos riesgos de los centros de poder, que han creado tanta exclusión, resentimiento y reclutamiento hacia organizaciones terroristas.

Enfáticamente, sostengo que de este panorama no se desprende una visión pesimista.

A diferencia de otras etapas, el campo popular de América Latina mantiene bastiones de gobierno, la adhesión masiva a sus líderes, la memoria reciente de los gobiernos populares, e importantes niveles importantes de organización y militancia, como herramientas principales.

Nuestro desafío es la constancia, la realidad se encargará del resto.

En poco tiempo convergerá nuestra acción firme con el estrago social del modelo de ajuste y endeudamiento.

Cuando esas coordenadas se encuentren, se revalorizarán nuestros años de gobierno y las figuras que lo sostuvieron, y muchísimos compatriotas volverán a escuchar lo que hoy parecen no querer escuchar.

Nos reencontraremos con ellas y ellos, y pasaremos de ser el mayor activo militante a ser la mayoría social y electoral, no sólo para un segundo ciclo de gobierno, sino para consolidar definitivamente el bloque poder que impida el retorno del ajuste en toda la región.

 

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