El cuento traducido como "Tanta agua tan cerca de casa" de Raymond Carver que Robert Altman seleccionó para situarlos en Los Angeles y cruzarlos en esa maravilla de 1993 que es “Short cuts”.

TANTA AGUA TAN CERCA DE CASA

Por Hernan Dardes

El cadáver de un pibe que desapareció después que la Gendarmería avanzara contra un grupo de mapuches con los que reclamaba por su tierra. Como en “Tanta agua tan cerca de casa” apareció enredado en las ramas a la orilla del río. El domingo buena parte de la sociedad argentina va a emitir su voto apartando al cadáver que flota.

Por Hernan Dardes

NAC&POP

22/10/2017

El cuento se llama “So much water so close to home”, traducido como “Tanta agua tan cerca de casa”, lo escribió Raymond Carver y es uno de los cuentos que Robert Altman seleccionó para situarlos en Los Angeles y cruzarlos en esa maravilla de 1993 que es “Short cuts”.

Stuart y Claire son parte de un matrimonio en desconexión.

Stuart y dos amigos programan un fin de semana de pesca y mientras instalan el campamento, uno de ellos ve el cadáver de una chica flotando cerca de la orilla, enganchado en las ramas.

La obligación impone dar aviso a las autoridades, pero eso arruinaría el programa que se habían prometido.

Entonces atan el cadáver a una rama para evitar que se lo lleve la corriente y siguen adelante con lo planificado.

Fuman, pescan, asan truchas, toman whisky y café, duermen con el cadáver flotando a pocos metros.

Pasados los tres días del descanso que se habían prometido hacen la denuncia y una vez completos los trámites, regresan a su casa.

Claire se identifica con la chica muerta, asiste a su funeral y aunque la policía dice haber apresado al asesino, nunca deja de sospechar de su marido.

El relato termina con Stuart desabrochando la blusa de Claire, aprovechando que su hijo juega afuera.

El devenir de la rutina se termina imponiendo.

El cuento muestra con impiedad el desapego, el comportamiento impasible e insensible aún ante la tragedia.

Pero también la contracara de la carga y la sospecha porque hay sucesos que siembran dudas que no se irán nunca.

Ayer en Chubut apareció flotando un cadáver buscado desde hace casi 80 días.

El cadáver de un pibe que desapareció después que la Gendarmería avanzara contra un grupo de mapuches con los que reclamaba por su tierra.

Como en “Tanta agua tan cerca de casa” apareció enredado en las ramas a la orilla del río.

El domingo buena parte de la sociedad argentina va a emitir su voto apartando al cadáver que flota.

Va a elegir a los que imaginaron al muerto paseando por Uruguay, por Ushuaia, por Chile, comprando papas fritas en Gualeguaychú, bailando en una fiesta de disfraces en El Bolsón, mimetizado en un pueblo de gemelos.

Va a elegir a los que, una vez hallado el cuerpo, se ríen del muerto.

Risa que simboliza odio y perversidad.

Van a seguir adelante, como los tres amigos de Carver, con lo que tenían planificado porque se trata de algo que ni la muerte puede desprogramar.

Los tres días del cuento en un país pueden ser años, pero alguna vez, porque la tragedia es imposible de ignorar, decidirán lavar culpas.

Mientras tanto un cuerpo flotando inerte en el río es una anécdota.

Es tiempo de pescar, fumar, tomar whisky.

¿Qué es esa pretensión de la realidad que viene a interrumpirnos el fin de semana?

Muchos el domingo van a decidir ser Stuart.

Me pregunto cuántas Claire hay en cada una de las familias de esos votantes, que sean capaces de percibir que ignorar adrede a veces también es un crimen.