El pueblo no dudó, no hesitó, no se demoró, no fue confuso, no se lavó las manos, no se hizo el distraído, puso la cara, el cuerpo, se comprometió claramente, duramente.

LAS TRES SEÑALES

Por Martín García

Indudablemente el caso de Santiago Maldonado y su desaparición a manos de las fuerzas de seguridad del gobierno ultra conservador nos hace revivir de inmediato sensaciones del pasado.Este gobierno remite a los sectores cívicos de la entente cívico militar que instalo, en el marco de un operativo internacional, (el Plan Cóndor) la Dictadura del Proceso en Argentina.

Por Martín García
NAC&POP
27/09/2017

UNA SEÑAL:

Indudablemente el caso de Santiago Maldonado y su desaparición a manos de las fuerzas de seguridad de un gobierno nos hace revivir de inmediato sensaciones del pasado.

Ese gobierno remite a los sectores cívicos de la entente cívico militar que instalo, en el marco de un operativo internacional, (el Plan Cóndor) la Dictadura del Proceso en Argentina,

Ante esto, la sociedad argentina reaccionó de inmediato de manera masiva con una posición clara y definitiva.

Se instaló la pregunta: -“¿Dónde esta Santiago Maldonado?” dando muestras y testimonio en cada lugar y con cada forma, que, el pueblo, lo expresaría con convicción, tomando posiciones públicas, personales y colectivas, terminantes.

Nuestros habitantes, los ciudadanos, lo dijeron en remeras, medianeras, pasacalles, banderas, cartones, pintadas, en frases, discursos, en la voz de los locutores en las radios, los subtes, los trenes, en actos, obras de teatro, programas radiales y televisivos, colegios primarios y secundarios, en los claustros de las universidades, en los sindicatos, en las marchas multitudinarias, en el fútbol, en las peñas, en los recitales musicales de concurrencia masiva o en los pequeños pubs, con cantos específicos, canciones creadas al efecto, en las redes, en las plazas, a lo largo y a lo ancho del país.

¿Dónde está Santiago Maldonado? ¡Aparición con vida de Santiago Maldonado!.

El pueblo no dudó, no hesitó, no se demoró, no fue confuso, no se lavó las manos, no se hizo el distraído, puso la cara, el cuerpo, se comprometió claramente, duramente.

El pueblo. Miles y miles de personas.

Un millón de personas en todo el país que salió la calle en miles de plazas.

Hasta que apareció su cuerpo, ultrajado, dolorido, desahuciado, mártir.

Allí, el “hijo del pueblo” comenzó a recibir su merecida veneración y el “establishment” corporativo de este gobierno el claro repudio de la sociedad.

Es que el gobierno de los “dueños del país” al decir de Majul, iba para ese lado: Hacer sentir el “peso” de la represión.

¿Cómo gobierna un gerente una empresa?

Con una conducción que da ordenes, una gerencia que las hace cumplir, los empleados que si quieren mantener su empleo deben obedecer, y los miembros de la seguridad privada que controlan a los díscolos, a los que se salen del protocolo.

La seguridad que impide entrar a los que se ha separado de su empleo, y los paran en la puerta y les dan la mala noticia, lo controlan físicamente si protestan, luego de intentar disuadirlos porque esa es la ley del patrón.

Así sucede en las áreas territoriales, los “matones” del patrón, mantienen su supremacía sobre los territorios que los “primeros pobladores de la tierra” pretenden, y los controlan a “balazo limpio” como en las extensiones de terratenientes como los Benetton o los Joe Lewis, aunque hay muchos otros lugares donbe se practica esa película de cowboys en el territorio nacional.

En Buenos Aires ya pasó algo similar con Kosteki y Santillán.

Querían dar un aviso a los piqueteros:”No interfieran el tránsito porque no lo vamos a tolerar.”

“Hay que imponer respeto y autoridad” dirían previamente, antes de ejecutarlos fríamente, para que “aprendan”

Kosteki y Santillán, recién se iniciaban en la militancia, hacía poquito.

Pagaron para que los demás “aprendan que no se jode con la autoridad”.

Santiago igual.

Santiago había optado por los mapuches.

Entre éstos y Benetton y Joe Lewis, había optado por los más débiles.

El gobierno, al revés. Había optado por los Benetton, por Joe Lewis.

El “poder real” optó por la gente poderosa, cuyos intereses están ligados a los intereses estratégicos de la corona británica.

¿Quiénes son estos indios “patasucia” para venir a pretender lo que le corresponde a la gente “bien”.

Son decisiones: Patria o Colonia.

El pueblo se puso del lado de la poesía que encerraba la actitud ética del acompañamiento de Santiago a los “hijos de la tierra”.

Del lado de la Patria, nunca del lado de ser colonia.

Nunca de ponerse bajo el manto de ningún otro país, ni de los EE. UU; ni de la Corona británica.

El pueblo sabe que no le ofrecen ningún tipo de paraíso.

En los EE.UU. los trabajadores no tienen aguinaldo, ni vacaciones pagas, ni cobertura de salud gratuita, ni jubilación solidaria alguna, ni indemnización por despido.

Ese es el paraíso que las clases dominantes le quieren imponer a nuestros pueblos.

Un paraíso para los poderosos.

También el pueblo dijo claramente que no aceptaba más desaparecidos.

Que ya había sufrido esta operatoria y no la aceptaba más.

Que la sociedad había quedado herida, con retazos de dolor en cada barrio, en cada pueblo.

Que ya era demasiado. Nunca más.

De ninguna manera, bajo ninguna circunstancia, con ningún pretexto.

Y se solidarizó con Santiago, con la familia Maldonado que enfrentó esta situación con tanta dignidad, con tanta seriedad, con tanto dolor, un dolor genuino, que fue compartido de inmediato por todo el pueblo, solidarizándose de un millón de maneras, en cada barrio.

Dios te salve Santiago, lleno eres de gloria…el pueblo está contigo.

Te abraza por siempre.

Y pide justicia y castigo a los culpables.

 

SEGUNDA SEÑAL:

El pueblo argentino dio otra fuerte señal, en el mismo momento en que el gobierno de Macri quiso imponer el dos por uno, para bajar los años de cárcel de los asesinos, torturadores, delincuentes de las fuerzas armadas y de seguridad que durante la Dictadura del Proceso, torturaron a los militantes juveniles de las juventudes políticas, combatientes de las organizaciones peronistas y marxistas que se resistían a la entrega del país y al sometimiento del pueblo trabajador.

Durante el “Operativo Condor” conducido desde los EE.UU. por Henry Kissinger, las fuerzas armadas y de seguridad de la Dictadura robaba a sus hijos, dándoselos a familias amigas; mataban a sus madres, arrojándolas -desde aviones- al Río de la Plata, para que las corrientes se las llevara al mar (para que nunca aparecieran), asesinaban impunemente a los compañeros y compañeras cuya edad oscilaba entre los 15 años y los treinta y cinco, mataban a los hijos delante de sus padres, a padres y madres delante de su conyugue o sus hijos, etc.

Un horror, una pesadilla perversa y terrible que azotó a la sociedad argentina durante siete años con más de treinta mil muertos asesinados y desaparecidos.

Cuando el gobierno de Macri quiso imponer el 2×1, protegiendo a los represores, que habían sido sus socios, o empleados, en el “negocio” cívico militar de la dictadura, que favorecía a los sectores “dominantes” de la sociedad, el pueblo reaccionó de inmediato.

Ante la pretendida instalación del 2×1, a favor de los torturadores, de los asesinos de nuestra juventud, de los chicos de la Noche de los lápices, de la Noche del Apagón de Jujuy, de los torturados y muerto de Margarita Belén, de cientos de cárceles de exterminio, la gente común colmó las calles, pintó carteles, medianeras, bombardeo de mensajes las redes sociales, marcho en todo el país a las plazas, hizo remeras y se las puso, y todo el escenario se cubrió de una escenografía gráfica que condenaba el Dos por Uno, de una manera terminante, concluyente.

El pueblo, la gente suelta, las organizaciones políticas, los sindicatos, los estudiantes de todos los niveles educativos, los intelectuales, los equipos de fútbol, las instituciones, los autoconvocados, los grupos de tango, los talleres literarios, los millones de usuarios de las redes sociales, los comentarios de los comentaristas de radio y televisión, los diarios.

Fue claramente una noticia insoslayable.

Una manifestación contundente de todo el pueblo argentino o de las mayorías, que es lo mismo.

Cosa juzgada.

El pueblo no entro en detalle sobre las organizaciones armadas que se levantaron contra las dictaduras.

Lo dio como un hecho político, a revisar en todo caso. Ver detalles.

Algunos de esos detalles le caerían bien a unos y no tan bien a otros, en fin.

Ninguno iba a ser benévolo con las Dictaduras y sus aberrantes métodos contra los militantes juveniles, chicas de 15 años, violadas, torturadas.

Matrimonios torturados uno frente al otro, que si no tenían nada que decir, les traían a un hijo de ambos y lo torturaban delante de sus padres.

Y si todavía sus padres no tenían nada que decir, quizás, simplemente porque no sabían más, mataban a su hijo ante los padres, antes de matarlos a ambos.

El pueblo sabe esas cosas y las que no sabe fehacientemente, las intuye.

Las escucho, y no quisiera acordarse.

El pueblo se opuso terminantemente a aligerar las condenas de esos asesinos horrorosos.

Ya había tomado posición en contra de ellos, de sus métodos, de su ideología declinante, de su moral aberrante, de su mezquindad ideológica, de su simpleza asesina, de la entrega de los bienes del país a las potencias extranjeras.

Nunca Mas.

Justicia y castigo a los culpables.

 

TERCERA SEÑAL

La tercera señal fue anterior a estas dos.

La dio el pueblo entero en la mayor expresión de alegría colectiva que se manifestara por la aparición de un nieto recuperado.

Fue a raíz de la aparición del nieto de Estela de Carlotto, la Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

Ignacio Montoya Carlotto, bautizado Guido, como su abuelo, había nacido el 26 de junio de 1978 en el Hospital Militar.

Su mamá, Laura Carlotto, en cautiverio por entonces, dio a luz estando esposada y apenas estuvo 5 horas junto su hijo recién nacido.

Laura había tenido la pérdida de dos embarazos de un matrimonio anterior y cuando queda embarazada de Walmir ‘Puño’ Montoya, atraviesa la tortura, el cautiverio y su hijo sobrevive.

Ella quería ser madre a toda costa e inclusive en esas condiciones terribles se impuso igual la vida.

El día que Laura Carlotto fue secuestrada en una confitería de la Capital Federal estaba junto al “Puño” Montoya, papá de Guido.

Los llevaron a la Escuela de Mecánica de la Armada y al poco tiempo, al centro clandestino de detención La Cacha, en La Plata, donde Montoya fue torturado y asesinado frente a Laura Carlotto, su pareja.

Ella sobrevivió un tiempo porque estaba embarazada.

Sería asesinada, luego, el 25 de agosto de 1978, después de haber dado a luz a Guido y después de ser entregado el niño a unos padres sustitutos.

Laura tenía la mitad del rostro destrozado por itakazos y el vientre perforado por un disparo.

Por la desaparición de Guido, Laura y otros seis ciudadanos ítalo-argentinos, fueron condenados en Italia a cadena perpetua los ex generales Carlos Guillermo Suárez Mason y Santiago Omar Riveros

Nunca más se supo de Guido, hasta 36 años después en que pudo recuperar a su familia de sangre.

Su papá Walmir Oscar Montoya nacido en Caleta Olivia había conocido a Laura en La Plata, donde se enamoró de ella, oriunda de la ciudad de las diagonales.

Tanto Laura como Oscar eran militantes de la organización Montoneros, surgidos de la Juventud Universitaria Peronista de la Tendencia revolucionaria que logró con su lucha y la de otras organizaciones sindicales y partidarias, traer al General Juan Domingo Perón a la Patria, luego de 18 años de exilio.

Las fuerzas sindicales y partidarias, imprescindibles para el retorno de Perón en 1972, no lo habían logrado, solas, ni siquiera en 1964 cuando Perón se largo en avión para el regreso en el “Operativo Retorno” y fue detenido en Brasil por un acuerdo entre el gobierno de Arturo Humberto Illia de Argentina y el gobierno brasileño, encabezado por el mariscal Humberto Castelo Branco, bajo instrucciones, ambos, del Departamento de Estado de los EE.UU.

Para 1972, si bien la situación nacional, e internacional habían cambiado, el retorno de Perón había contado con el aporte novedoso de la guerrilla peronista y las organizaciones “especiales” de la Juventud Peronista en sus diversas formas organizativas, la Juventud Trabajadora peronista y la Juventud Universitaria peronista, que se habían sumado a los sindicatos organizados y los dirigentes partidarios territoriales.

Ahora, la alegría del pueblo argentino por la recuperación de Guido, era grandiosa, multitudinaria, infinitamente celebrada en cada casa, en cada aula, en cada cumpleaños, fiesta, plaza, círculo, asombrosamente popular.

La aparición con vida del nieto de Estela Carlotto, que tanto había luchado por la aparición de más de cien nietos robados a sus familias, por entonces, cuya gesta y militancia era, ahora, coronada por la alegría de recuperar a su propio nieto.

El hijo de su hija Laura, una combatiente y militante montonera, como el papa de Guido, el “Puño” Montoya.

Guido, hijo de dos militantes y combatientes montoneros.

Eso el pueblo lo supo, se entero con las noticias de los diarios y los comentarios de las radios y las crónicas interminables de la televisión, salpicadas de datos en las redes sociales que crujían de alegría e información.

Y al pueblo no se le movió ni una ceja, porque los jóvenes padres del muchacho, ahora aparecido, hubieran sido guerrilleros de Perón.

Nadie dijo nada en los barrios.

Unos eran los muchachos peronistas y los otros eran los torturadores y asesinos.

Tema terminado.

Las organizaciones armadas luchaban por una Patria socialista y peronista contra las FFAA que respondían al “Plan Cóndor” de los norteamericanos.

No era una “guerra sucia” entre Dos Demonios.

Estas fuerzas armadas cipayas y vendepatrias habían aprendído a torturar y asesinar militantes con las enseñanzas de los franceses que habían librado la guerra de Argelia contra los patriotas argelinos.

En cambio los muchachos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, las Fuerzas Armadas Peronistas, el ERP 22 de agosto, los Montoneros Lealtad, la organización Montoneros, y otras, nunca torturaron a nadie, nunca le robaron los hijos a nadie, nunca pusieron en funcionamiento maternidades para que los del bando opuesto tuvieran hijos y luego de tenerlos, entregárselos a sus amigos, procediendo a tirar a sus madres vivas, adormecidas, desde un avión al Río de La Plata para que se los coman los peces.

Unos eran el demonio y los otros eran los patriotas, los muchachos del barrio, del pueblo.

Acompañados por los sacerdotes del tercer mundo, por Carlos Mugica, por Angelelli, por los Palotinos, bajo las enseñanzas de Juan XXIII, bajo las enseñanzas de Jesús, que también, por haber enfrentado a los dueños del dinero, echándolos de los templos y por haber acompañado a los campesinos en su negativa a pagar más impuestos al imperio romano, había sido secuestrado, torturado, muerto y desaparecido.

El pueblo sabe quien es quien y en estos tiempos, dio estas tres señales contundentes para quien se quiera enterar.

Cosa Juzgada.

MG/

 

NAC&POP: El Correo-e del autor es Martin Garcia <garciacmartin@gmail.com>

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