Venezuela y Santiago Maldonado, la misma matriz informativa, la mentira y el ocultamiento. (JR)

VENEZUELA Y SANTIAGO MALDONADO: MENTIRAS Y OCULTAMIENTO

Por Jorge Rachid

En la desgraciada desaparición de Santiago Maldonado, desde el primer momento el reguero de pistas falsas, las mentiras y las contradicciones de los mismos gendarmes, más el comportamiento hipócrita de los funcionarios de seguridad y judiciales, politizando un hecho de “desaparición forzada de persona”, atribuyendo como lo hace el poder habitualmente a la víctima su propia suerte, ocultando la figura del victimario.

Por Jorge Rachid
SIN MORDAZA

18/10/17

La República Bolivariana de Venezuela, ha dado un mentís significativo y contundente a la catarata de de informaciones que durante meses, tanto la opinión pública internacional, formateada por la cadena mediática mundial de la desinformación, como el mismo pueblo venezolano, han sido sometidos a la parcialización sesgada ideológicamente, de los sectores oligárquicos y cipayos destituyentes.

En la desgraciada desaparición de Santiago Maldonado, desde el primer momento el reguero de pistas falsas, las mentiras y las contradicciones de los mismos gendarmes, más el comportamiento hipócrita de los funcionarios de seguridad y judiciales, politizando un hecho de “desaparición forzada de persona”, atribuyendo como lo hace el poder habitualmente a la víctima su propia suerte, ocultando la figura del victimario.

Cuando las “guarimbas” ( bloqueos de calles), eran informadas como levantamientos populares masivos, sabíamos por informaciones veraces, que las mismas se producían en algunos barrios de altos ingresos caraqueños, con prohibición de salida a los habitantes que querían concurrir a sus trabajos.

Las concentraciones de repudio a esos actos, eran presentadas como de grupos exaltados de chavistas militantes, minoritarios y marginales, tipo choriplaneros nuestros, como llaman a los militantes populares la reacción oligárquica.

En el tema Maldonado, la agresión sistemática sobre el pueblo Mapuche intentó desviar la atención de la desaparición forzada, al acusarlo de terrorista y de intentos de independizar los “territorios”, desconociendo el pueblo argentino en su conjunto que los Mapuches no sólo tienen derechos constitucionales como pueblo originario, sino también de la preservación de sus tierras ancestrales, hoy en disputa por el negocio extractivo de los grandes grupos terratenientes, en especial extranjeros.

Los mapuches son ciudadanos argentinos de los mismos derechos y garantías que cualquiera del resto de descendientes de cualquier lugar del mundo.

No se informó en el caso venezolano jamás el nivel de violencia desatado por los grupos armados por la NSA de EEUU, financiados por el Departamento de Estado, que no sólo incendiaron más de 130 edificios públicos, sino que quemaron vivos a diez militantes chapistas, algunos de los cuales murieron.

El silencio de esos hechos y la amplificación de las dificultades emergentes a un virtual bloqueo económico y un descenso abrupto de los valores del barril de petróleo, comoditie principal de la economía del país hermano latinoamericano.

La demonización de la militancia pro mapuche, fue el eje de la campaña contra Santiago Maldonado, desaparecido forzadamente, en ese intento permanente del poder político de sacralizar la militancia como un elemento nocivo para la necesaria búsqueda de consensos que se propone el gobierno construir, bajo el eslogan “todos juntos podemos”,  latiguillo que esconde la represión como arma de disuasión, el recorte de derechos como herramienta de extorsión y los ajustes como amenaza de disciplinamiento social, de los argentinos que incluye hechos como el de Santiago.

Sin embargo pese a todas las admoniciones realizadas por casi todos los países del “occidente cristiano”, con respecto a la Constituyente convocada, elecciones a las cuales el grupo de tareas opositor de EEUU, para rechazarla, cuando esos mismos sectores, habían dado por válidas las elecciones ilegales convocadas por la oposición, cuyas urnas fueron quemadas por ellos mismos al finalizar la convocatoria.

Ni la de la oposición fue reprimida, como en Cataluña, ni la Constituyente fue proscriptiva, ni ahora las elecciones de gobernadores fueron en otro marco que el de la Constitución Bolivariana vigente.

Con la aparición de un cuerpo en el río Chubut se abren todos los interrogantes sobre Santiago, ya que antes de su identificación la voces oficiales mediáticas comienzan a culpar a los mapuches de su destino, algunos avanzan más cuando acusan al kircherismo de su aparición a pocos días de las elecciones, con la misma profundidad que antes dijeron que eran kirchneristas: la UN, la organización internacional de DDHH, el tribunal sobre desaparición de personas y la oficina de DDHH de la OEA, los mismos que dicen a boca de jarro que el peronismo kirchnerista no existe más.

Usan la desgracia de la muerte por represión, como ariete político de la mentira y el ocultamiento.

En Venezuela sin embargo la luz salió a flote con elecciones limpias y democráticas, controladas por más de 1.300 veedores internacionales, con participación plena de la oposición, que ganó 5 gobernaciones, pero “denuncia fraude” en las otras 13 que ganó el gobierno, un verdadero dislate, auspiciado por un Imperio, herido en su orgullo colonizador, al fracasar en su intento destituyente, al ser avalado el gobierno democrático de Venezuela, que lleva adelante la Revolución Bolivariana, la misma que auxilió con miles de millones de dólares, a los argentinos en el 2003, cuando el mundo “occidental y cristiano” imperial, nos daba la espalda.

Ahora si se confirma su deceso, el tema Maldonado pasará a ser un eje de lucha por Verdad, Memoria y Justicia, por tratarse de un crimen de Lesa Humanidad, perpetrado por una fuerza represiva, con el ocultamiento de las autoridades políticas del gobierno, desde el Presidente para abajo, que algún día deberán dar cuenta de sus acciones brutales e inhumanas, asesinando personas, pero además matando sueños colectivos del pueblo argentino al cercenar derechos individuales y colectivos.

No pasarán ni ahora ni nunca, porque el pueblo argentino no lo permitió antes ni lo permitirá, se seguirá movilizando para impedir que el poder y la prensa manipulen la verdad, como lo hicimos al grito No al 2×1 y ¿Dónde está Santiago Maldonado?

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