Un día te contaron que yo era un vago y vos quisiste creerlo. Sabías muy bien que la tarea de tu hija no se corregía sola, sabías que de algún lado en mi tiempo "libre" se planificaba y armaba la clase en la que aprendías a leer, pero leíste en el diario que éramos vagos.

TE CONTARON QUE YO ERA UN VAGO, ¿NO?

Sabías que tu hijo fue a rendir hasta el 28 de diciembre y yo estaba ahí trabajando. Volviste en febrero a buscar banco para tu otro hijo y yo estaba ahí, pero cuando la tele dijo que teníamos 3 meses de vacaciones les creíste a ellos. (Las cuentas no te daban, pero si lo dice la tele…).

 

 

Un día te contaron que yo era un vago y vos quisiste creerlo. Sabías muy bien que la tarea de tu hija no se corregía sola, sabías que de algún lado en mi tiempo “libre” se planificaba y armaba la clase en la que aprendías a leer, pero leíste en el diario que éramos vagos. Sabías que tu hijo fue a rendir hasta el 28 de diciembre y yo estaba ahí trabajando. Volviste en febrero a buscar banco para tu otro hijo y yo estaba ahí, pero cuando la tele dijo que teníamos 3 meses de vacaciones les creíste a ellos. (Las cuentas no te daban, pero si lo dice la tele…). Te contaron que me como la merienda de los chicos y no te dijeron que miles de veces compro algo para que coman los alumnos que se desmayan de hambre, que junto plata para comprar zapatillas, saco útiles de mi casa para llevar a la escuela, no te contaron que junto ropa para los que no tienen, que consigo turnos para el médico, vendo rifas para comprar anteojos o los remedios que no les dan en el centro de salud. Todo eso no te lo contaron.

Me viste en los 90 cuando la Argentina era rematada defender la escuela pública. En ese tiempo la tele no te contó que un presidente vendió todas las empresas del estado a piratas extranjeros, tampoco te dijo que la escuela donde iban tus hijos también quería ser privatizada, igual que ahora, para que los pobres no sean escolarizados. No luché por mí, luché por vos para que tus hijos no pagaran por ir a la escuela. En ese tiempo hice paro para reclamar mi sueldo, la escuela pública, la calidad educativa. Porque nunca te he visto reclamar que en la escuela de tus hijos no haya ventanas, ni sillas, ni estufas, por todo eso también lucho yo.

Te vendieron que yo no debo reclamar más sueldo y que si no me gusta cambie de trabajo. Y yo puedo cambiar de trabajo porque estoy capacitado, estudié 4 años, hice miles de cursos (pagados de mi bolsillo para ser mejor profesional). Me decís eso porque también te hicieron creer que cualquiera puede dar clases, que es simple tener 39 niños con problemas familiares, de conducta, con hambre, con frío o simplemente sin ganas de aprender. Te vendieron odio para que estés en mi contra o mejor dicho en la tuya.

Si yo mañana me rindo ante tu bronca y ante el gobierno de turno, el futuro de tus hijos estará condenado.

Por eso te pusieron en mi contra, por eso yo sigo luchando.

 

 

 

 

 

 

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