El referéndum mediante el cual el pueblo catalán convalidó el proceso de independencia de la corona española se inscribió en el marco de una larga lucha que tuvo su origen con la muerte del monarca hispano Carlos II en 1700

EL INDEPENDENTISMO CATALÁN A 303 AÑOS DE LA OCUPACIÓN HISPANO-FRANCESA

Por Fernando Del Corro

Su sucesión por Felipe V y los consiguientes conflictos que desembocaron en una guerra europea que concluyó cuando las tropas enviadas desde Madrid y 20.000 soldados enviados por el rey francés Luis IX ocuparon Barcelona el 12 de septiembre de 1714.

 

 

Por Fernando Del Corro

 

El referéndum mediante el cual el pueblo catalán convalidó el proceso de independencia de la corona española se inscribió en el marco de una larga lucha que tuvo su origen con la muerte del monarca hispano Carlos II en 1700, su sucesión por Felipe V y los consiguientes conflictos que desembocaron en una guerra europea que concluyó cuando las tropas enviadas desde Madrid y 20.000 soldados enviados por el rey francés Luis IX ocuparon Barcelona el 12 de septiembre de 1714.

Una guerra en la que participaron el recién conformado Reino de Gran Bretaña, y el Imperio Austríaco como aliados de los catalanes y Francia, que defendía sus propios intereses expansionistas sosteniendo a la monarquía madrileña ya que Felipe V era el nieto de Luis XIV y con é fuel que llegó a establecerse la actual dinastía de los reyes borbones.

Un conflicto del que se retiraron los aliados de los Catalanes en 1713 al firmarse el Tratado de Utrecht-Rastatt por el cual todos ellos se llevaron alguna parte, sobre todo los británicos a los que Felipe V cedió el peñón de Gibraltar; la isla de Menorca, devuelta a España en 1802; Saint KittsNueva Escocia y Terranova en el actual Canadá; además de territorios en la Bahía de Hudson y el Caribe.

Como curiosidad puede citarse que uno de los personajes británicos en esa guerra fue John Churchill, antepasado del luego primer ministro Winston Churchill, quién era conocido por su título de duque de Marlborough quién diera lugar a la canción infantil “Mambrú se fue a la guerra”.

Los austríacos se quedaron con el Ducado de Milán,  el reino de Nápoles, la isla de Cerdeña (intercambiada por el reino de Sicilia en 1718) y los Países Bajos Españoles (hoy buena parte de Bélgica y los Países Bajos, más Luxemburgo) mientras los franceses se quedaron con la ciudad austríaca, actualmente alemana, de Landau in der Pfatz; y Francia debió descartar a Felipe V para la sucesión de Luis XIV y garantizar que nunca se fusionaría con España.

Aunque sectores del clero y la nobleza catalana se allanaron a los acuerdos los sectores populares los rechazaron convirtiendo a la región en una suerte de república constitucional y mantuvieron la guerra contra Francia y la corona española en la que si bien obtuvieron algunos éxitos parciales finalmente debieron rendirse tras lo cual fueron víctimas de una despiadada persecución por parte de Felipe V que dejó varios miles de muertos.

Ya para entonces los catalanes que habían sido fusionados con Castilla como consecuencia del casamiento de Fernando V, el rey de Aragón, con Isabel I, habían intentado separarse durante el reinado de Felipe II y más aún en 1640 contra Felipe IV cuando recibieran desde Francia el apoyo de Armand Jean du Plessis, el cardenal Richelieu, convirtiéndose en una suerte de república pero que fracasó al fallecer este último.

Forzados a unirse a España y víctimas de la represión de Felipe V, los catalanes mantuvieron sus disputas con las autoridades de Madrid y así fue que participaron activamente en la lucha en favor de la independencia de las colonias como sucediera cuando el Cabildo Abierto de Buenos Aires del 25 de mayo de 1810 eligió como integrantes de la Primera Junta a Juan Larrea y Domingo Matheu, o más tarde otro, Blas Parera, aunque nacido en Murcia pero que había vivido desde su primera infancia en Barcelona, fue el autor de la música del Himno Nacional Argentino.

Larrea, muy afín con Mariano Moreno, fue clave en la Asamblea del Año XIII donde presidió las sesiones en las que se oficializó el Himno Nacional fue el inspirador de una Ley de Aduanas sancionada para facilitar la importación de máquinas para imprentas y libros como así de pertrechos, además de normas como la que eliminó los títulos nobiliarios, la que prohibió la aplicación de torturas y la que estableció la creación de un colegio militar.

Siendo síndico del Consulado de Comercio dirigido por Manuel Belgrano y dedicándose como comerciante a los negocios de azúcar, cuero y vino, en 1806 luchó contra la Invasión Inglesa de ese año como oficial y fundador del Tercio de Miñones de Catalunya (la forma de escribir Catalunya marca su independentismo) con sus coterráneos Jaime Llavallol, Jaime Nadal y Guarda y José Olaguer Reynals, entre otros y en 1809 participó de la movilización independentista impulsada por el vasco Martín de Álzaga.

Fue desterrado a San Juan tras el alzamiento popular alzaguista del 5 y 6 de abril de 1811 pero el 5 de abril de 1813 fue designado para integrar el Segundo Triunvirato y en 1814 fue ministro de Hacienda. Desde ese cargo fue el responsable de la creación de la flota naval cuyo liderazgo se dio al irlandés Guillermo Brown y luego de desempeñar diferentes cargos y actividades privadas fue designado en 1828 cónsul en Francia por el poco después asesinado gobernador Manuel Críspulo Dorrego.

Matheu llegó a reemplazar a Saavedra como presidente de la Junta Grande. Antes, como vocal de la Primera Junta, ayudó con recursos propios a la financiación de las expediciones militares de Belgrano al Paraguay y de Juan José Castelli al Alto Perú. Más tarde fue director de la fábrica de armas y fusiles y estuvo a cargo de la confección de los uniformes militares.

 

 

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