"Si yo fuera un joven argentino sería peronista", le dijo un día Mao Tsé Tung a unos jóvenes argentinos que durante su visita a China pretendían halagarlo definiéndose como maoístas.

LA LARGA MARCHA DE LA VICTORIA

Por Héctor Amichetti

Perón admiraba a Mao y Mao respetaba a Perón. Los dos encabezaron movimientos de masas en sus respectivas naciones. Ambos buscaron modificar la relación de fuerzas con un poder opresor.

 

 

 

Por Héctor Amichetti*

 

PERÓN, MAO…

La larga marcha de los pueblos

“Si yo fuera un joven argentino sería peronista”, le dijo un día Mao Tsé Tung a unos jóvenes argentinos que durante su visita a China pretendían halagarlo definiéndose como maoístas.

Perón admiraba a Mao y Mao respetaba a Perón.

Los dos encabezaron movimientos de masas en sus respectivas naciones.

Ambos buscaron modificar la relación de fuerzas con un poder opresor.

Cada uno lo hizo a su manera. Perón con el fundamental apoyo de los obreros, Mao con el de los campesinos.

Cada nación, cada pueblo, busca el mejor camino para su propia revolución.

En octubre de 1949 Mao proclamó la República Popular China con la intención de hacer la reforma agraria y fortalecer las aldeas comunitarias.

Ese mismo año la Argentina Peronista avanzaba en la idea de la Comunidad Organizada proclamando constitucionalmente la función social de la propiedad y estableciendo que los beneficios de la tierra deben servir al bien común.

Casi setenta años más tarde, el capitalismo que reina en casi todo el mundo desprecia con furia ese tipo de concepción social.

La derrota de las ideologías es la victoria de los privilegios.

La revolución es un acto individual, la hace cada individuo por mérito propio… y al que no le gusta se jode, se jode.

El pragmatismo sepulta a los ideales.

La China que fuera de Mao negocia con todos. Macri los visita y su desideologizada cabeza se detiene a rendir homenaje ante al mausoleo del líder comunista.

La larga marcha de Mao recorrió 12.500 kilómetros, comenzó con 150.000 combatientes, culminó con 10.000.

500 millones de empobrecidos campesinos le impidieron bajar los brazos.

Como no los bajó el Peronismo durante 18 años de heroica resistencia, ni después del genocidio que se llevó sus mejores hombres y mujeres, ni frente a nuevas derrotas y traiciones.

Mientras cuentan billetes, los gobernantes de China rinden honor a Mao y en Argentina, de vez en cuando, Macri cita a Perón.

Discepolín sonríe desde el cielo.

También el propio Perón.

Y Mao dispara una de sus alentadoras frases terrenales:

“Hay que luchar y seguir luchando aunque solo sea previsible la derrota”.

Mientras los pueblos luchen, la Victoria espera al final del camino.

 

*Secretario general del Sindicato Federación Gráfica Bonaerense

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