En las últimas semanas han quedado inexplorados algunos temas de interés. Si bien todo está relacionado con el lineamento editorial de cada medio, el rol de los colegas no tiene porqué resultar exento de responsabilidades.

PERIODISMO BERRETA

Por Gabriel Fernández

A los periodistas de las secciones internacionales de La Nación, Clarín, Infobae y Perfil al menos, deberían caérseles las caras de vergüenza al observar los panoramas que contribuyen a brindar al público. Todos tienen información semejante a la que manejamos a diario, y muchos conocen historia, vida y obra de cada protagonista.

Por Gabriel Fernández

La Señal Medios

22/09/2017

SESUDOS ANALISTAS INTERNACIONALES.

En las últimas semanas han quedado inexplorados algunos temas de interés.

Si bien todo está relacionado con el lineamento editorial de cada medio, el rol de los colegas no tiene porqué resultar exento de responsabilidades.

A los periodistas de las secciones internacionales de La Nación, Clarín, Infobae y Perfil al menos, deberían caérseles las caras de vergüenza al observar los panoramas que contribuyen a brindar al público.

Todos tienen información semejante a la que manejamos a diario, y muchos conocen historia, vida y obra de cada protagonista.

Han facilitado la difusión de Irán, Hezbollah e Isis como responsables del atentado a la AMIA.

Vergüenza para un analista internacional, dejar correr la identificación del agua con el aceite con el papel picado.

Ningún elemento permite sospechar siquiera la participación persa en el ataque; a lo cual se debe añadir un ¿y para qué querrían entrar en conflicto con la Argentina?

La calificación de Irán como imputado eterno incomprobable releva a las autoridades y sus socios de indagar en los hechos y averiguar quiénes fueron los verdaderos autores del crimen.

Sumar a Hezbollah, organización política que solo ha usado la violencia como elemento defensivo y la ha restringido a la zona del Libano y alrededores, es una calumnia sin fundamento.

Que Hezbollah venga a nuestro país a cometer un atentado que ni siquiera lleva a cabo en su región de influencia, es como si la Juventud Peronista fuera imputada por bombardeos en Tailandia.

Allá, algún periodista serio podría argumentar “pero no me van a decir que la Juventud Peronista jamás usó la violencia.

¡Es una posibilidad abierta!”.

¿Se entiende?

En cuanto al Isis, no había nacido siquiera. Ningún especialista atinó, por honradez informativa, a corregir el aserto furiosamente impune de Benjamín Netanyahu.

Apenas, con muchas ganas, se hubiera podido hablar de Al Qaeda por aquellos tiempos.

Pero mucho más grave es que en las coberturas no se deslizara algo de las sospechas que para muchos son certezas sobre la gestación misma de esa fuerza mercenaria.

A decir verdad los Estados Unidos, parte de la OTAN, Arabia Saudita e Israel cargan sobre sus hombros serias acusaciones por la elaboración de esas bandas irregulares.

Como contracara, Irán por un lado y Hezbollah por otro, han contrastado severamente con ellas y les niegan a cada momento la autodeclamada condición de “Estado” representante de los pueblos de Medio Oriente y de “Islámico”.

GF/

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