Los ejércitos, los gobiernos, las organizaciones religiosas de gran magnitud, las redes de todo tipo, responden a la lógica mercantilista de las corporaciones.

DE LA SOCIEDAD DE LAS CORPORACIONES A LA SOCIEDAD DE LAS COMUNIDADES

Por Walter Moore (FOTO)

Para mantener nuestra independencia económica, nuestra soberanía política y una verdadera justicia social, es imprescindible desarrollar, en cada contexto, modalidades capaces de incrementar la autosuficiencia productiva, la participación popular en las decisiones políticas cotidianas, y la distribución justa de esfuerzos y retribuciones.

Por Walter Moore
NAC&POP
15/09/2017

En este proceso de profundos cambios en las formas organizativas de las sociedades y las naciones, resulta especialmente raras las propuestas que permitan imaginar el futuro con formas diferentes a las actuales, sin embargo, las crisis estructurales en casi todos los campos del hacer humano hacen imposible imaginar un futuro armónico sustentado por las actuales fuerzas dominantes, o sea que no es posible imaginar que ante los profundos cambios en:
• las tecnologías productivas,
• los sistemas de comunicaciones,
• el colapso de las estructuras financieras,
• el deterioro moral de las culturas dominantes,
• la injusta estructura social de pueblos en continentes enteros,
• la veloz formación de nuevos nodos de disputa de la influencia mundial,
• la ineficacia de los actuales sistemas educativos,

Para mencionar las transformaciones en algunos de los procesos más importantes, unos cambios de tal magnitud, que impiden imaginar que el mundo del futuro siga evolucionando sin cambiar su actual estructura.

Esto nos lleva a preguntarnos ¿cuál es la estructura que domina las formas actuales de organización en todo el “mundo civilizado”?

Creo que la respuesta que abarca desde las micro-organizaciones hasta las formas sociales más poderosas, son: Las Corporaciones.

Los ejércitos, los gobiernos, las organizaciones religiosas de gran magnitud, las redes de todo tipo, responden a la lógica mercantilista de las corporaciones.

La forma de las ciudades se ha transformado para imponer las siluetas de las sedes de grandes corporaciones mercantiles, debajo de las cuales los seres humanos parecen “insectificarse”.

Pero la “lógica corporativa” es muy poderosa, tiende en todos los casos a concentrar el poder en una elite dominante, y a conceder a estos pequeños grupos sociales, todos los privilegios, desde la impunidad hasta el máximo disfrute.

La historia de la esclavitud nos ha mostrado como evoluciona esta situación, que ya desde el siglo pasado es inadmisible.

El modelo marxista no agotó esta situación, pues tuvo que construir un sistema corporativo para controlar estos procesos, y si bien la sociedad se estructuraba en forma más igualitaria, existe una corporación, la del Partido Comunista, que controla a todo el sistema.

Así que la pregunta que nos invade inmediatamente es ¿Existe otro sistema que organice el mundo de forma más satisfactoria para la gran mayoría de los seres humanos?.

Si. Existe, es el sistema de Comunidades Organizadas, que se han multiplicado y crecido por todo el planeta, adoptando miles de variantes, pero conservando siempre una estructura comunitaria de participación directa de la Comunidad en las decisiones centrales.

Con la industrialización, este formato de participación se volvió muy complejo, lo que permitió a las elites dominantes, tomar un trozo cada vez más grande del pastel social, y en base a esto modelar a la comunidad hacia un formato corporativo, usando siempre al dinero como instrumento de manipulación de la conducta de las masas de población, gracias al control de las corporaciones mediáticas.

Medios de difusión, control del dinero, legislación, y manejo del dispositivo judicial, mantuvieron el control de las sociedades en manos de las elites, en muchos casos durante siglos, prolongando estructuras feudales durante muchas generaciones, expandiendo la dominación cultural europea a prácticamente todo nuestro planeta, hasta la llegada del Tercer Milenio, cuando la impostura se hace insostenible, por el daño que instala en la Naturaleza y en las comunidades humanas, lo que ha llevado a naciones como Corea del Norte a optar por una pelea desigual, antes de aceptar catástrofes como las que el Imperio instaló en Irak, Libia y Afganistán y no pudo instalar en Siria, gracias a la capacidad de resistencia de todo su pueblo.

ABANDONAR LA SOCIEDAD DE LAS CORPORACIONES IMPLICA INSTALAR UNA NUEVA CULTURA UNIVERSAL

Y eso no se inventa, ya debe estar allí, esperando en el seno del Pueblo, aguardando el momento de volver a emerger.

Esas son ni más ni menos que las Comunidades Ancestrales, sobre cuyas bases deben organizarse los nuevos factores descriptos al principio de este trabajo, generando bases sólidas para el desarrollo futuro de las tecnologías post-industriales y las tendencias políticas universalistas de cooperación, sustituyendo el modelo imperial de confrontación y sometimiento.

La propuesta de la EcoDemocracia como modelo basado en principios muy diferentes a los del liberalismo (sintetizados en los Siete Pilares[1] ideológicos), y la estructura comunitaria de las Microciudades autosuficientes, destinadas a sustituir a las insectificantes Megalópolis Corporatocráticas, cada vez más inhabitables, y más dependientes del abastecimiento exterior (petróleo, industria automotriz, servicios financieros, etc.), todos sectores enérgicamente controlados por la Corporatocracia Internacional (presiones, sanciones, invasiones, etc.) perfectamente orquestados para mantener la dependencia bajo el rubro “Progreso”.

En consecuencia, para mantener nuestra independencia económica, nuestra soberanía política y una verdadera justicia social, es imprescindible desarrollar, en cada contexto, modalidades capaces de incrementar la autosuficiencia productiva, la participación popular en las decisiones políticas cotidianas, y la distribución justa de esfuerzos y retribuciones.

WM/

Buenos Aires, 14 de septiembre de 2017

 

• [1] Los 7 Pilares: Organización Natural; Supervivencia Asegurada; Justicia Reparadora; Transparencia Retributiva; Poder Compartido; Estructuras Permisivas y Democratización del Saber.

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