Quienes adhieren a la cultura dominante neoliberal, les cuesta entender la construcción colectiva del movimiento nacional y popular

NO ENTIENDEN, NO SABEN, NO COMPRENDEN, O NO LES GUSTA.

Ni Belgrano pensó nunca en ser general del ejército Libertador del Norte, dada su condición de abogado recibido en Salamanca y llegado como Procónsul del Virreynato, ni Artigas criado entre charrúas y criollos “contrabandistas” de ganado, se imaginaba en sus años juveniles ser el Protector de los Pueblos Libres. La historia la escriben los pueblos y será el pueblo que reconstruya su destino de la mano del peronismo nacional y popular.

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

13/9/17

Es un hecho sabido que la historia la escriben los pueblos, en especial cuando concretan sus aspiraciones y anhelos en liderazgos que los representen.

Esos liderazgos construidos como los ríos de montañas, por diferentes cauces de agradecimiento, contenciones personales y políticas, seguridades de vida, empatía ideológica, pertenencia e identidad común, defensa de los mismos valores y principios de solidaridad y derechos humanos, van encontrando sin intermediarios, construir el caudal principal, que encuentra fortaleza en esa mancomunión.

La historia nos demuestra, como los hombres y mujeres que asumen ese liderazgo, lo hacen en un momento particular de la historia, en forma independiente de sus aspiraciones personales coyunturales, porque las demandas del pueblo los posicionan en determinadas expectativas de poder, a las cuales deben dar respuestas, que son las síntesis de las aspiraciones populares, en general de la conciencia nacional construida a lo largo de siglos.

Los ejemplos abundan, ni Belgrano pensó nunca en ser general del ejército Libertador del Norte, dada su condición de abogado recibido en Salamanca y llegado como Procónsul del Virreynato, ni Artigas criado entre charrúas y criollos “contrabandistas” de ganado, se imaginaba en sus años juveniles ser el Protector de los Pueblos Libres.

Podemos darnos un tiempo para Rosas que de manejar sus campos y rechazar dos veces la nominación, se convierte en el Restaurador de las Leyes aclamado por el pueblo.

Yrigoyen era Hipólito hasta que fue reconocido, después del suicidio de Alem y Juan Domingo no fue Perón, hasta que el pueblo lo puso en ese lugar.

Es que los liderazgos no tienen intermediarios, ni representantes, erigidos por el pueblo, son construcciones colectivas que se van conectando por mecanismos propios de las subjetividades de los compatriotas, que hacen de sus propias representaciones simbólicas, una causa común, que contiene sus aspiraciones de vida, sus proyectos y sus pensamientos trascendentes, es decir esperanzas y utopías, que son ejes de una construcción necesaria, de un modelo social solidario, que asegure el futuro de sus hijos.

El neoliberalismo constituye las antípodas de dicho espacio de construcción, no existen los líderes, sólo son los referentes de los procesos de acumulación de las riquezas y la exclusión de las mayorías populares.

Son los cultores del individualismo meritocrático, una expresión salvaje del darwinismo social, que destruye cualquier idea de sociedad, constituida como pueblo, con objetivos comunes y afectos compartidos, que define esa categoría: pueblo es aquel conjunto social que tiene una identidad nacional, pertenencia y conciencia de objetivos comunes.

En ese sentido el peronismo ha logrado ser un signo indelegable de identidad cultural argentina, desde sus pensadores enterrados hasta sus luchas y épicas a lo largo de la historia, que lleva 70 años, han fortalecido la idea expandida de que los derechos sociales son irrenunciables, que su ampliación depende de las nuevas demandas, que sólo puede conseguirse construyendo la masa crítica necesaria para recuperar el gobierno y volver a ser pueblo, como colectivo social, sin claudicaciones nacionales a poderes imperiales, ni sumisiones obscenas a poderes hegemónicos locales.

El peronismo se constituyó así en el eje de la construcción del movimiento nacional y popular, policlasista, de trabajadores, empresarios PYMES, científicos y profesionales, sin exclusiones raciales, ni de género, convocando a todos aquellos que sueñan con la Justicia Social como Casa Común, al decir de Francisco en su encíclica Laudato Si, que contiene, ejes doctrinarios que ubican al hombre como centro, junto a la naturaleza, de los desvelos de la humanidad.

Es peronismo puro, que es guía del movimiento nacional y popular, que siempre será contradictorio, pero de objetivos comunes de Patria, siempre de Patria Grande.

Es así como nuestro tiempo ha construido el liderazgo de Néstor y Cristina, con jóvenes generaciones asomadas a la política, después de años de denigración, planteando el Fin de la Historia en los 90, con la caída del Muro de Berlín y el fin de la guerra fría.

Una  nueva falacia del neoliberalismo sin dudas, que quiso construir hegemonía absoluta, en una nueva etapa del coloniaje a través del Mercado como ordenador social, en un marco de democracia limitada.

Pero los pueblos suelen ser caprichosos a los anhelos de los imperios y en América Latina, se expresó esa insubordinación militante, que llevó a rechazar el ALCA y construir el UNASUR.

Esos hechos generaron los liderazgos de Chávez, Lula y Néstor, que después como continuidad política construyó Cristina.

Ese hecho, ese liderazgo es indelegable, además se fortalece en la resistencia al embate del gobierno en lograr su destrucción, “lo que no te mata, te fortalece” es una máxima comprobable en este tiempo, donde la artillería mediático judicial ha sido impiadosa, contra todo aquellos que tenga perfume popular.

Desde la represión de la protesta social hasta el cercenamiento de los derechos sociales, intentan construir una nueva lógica, que entierre la memoria colectiva, de la causa común.

No pudieron, las PASO lo demuestran, los liderazgos se mantienen incólumes.

Entonces en plena batalla cultural, que es el campo de la conciencia y las representaciones, cuya máxima expresión es la protesta social en las calles, enfrentando el conflicto social provocado por un régimen cuyo cipayaje y colonización no tiene antecedentes desde 1955, convoca por sí, al fortalecimiento del movimiento nacional y popular.

Cada día nuevas camadas militantes serán incorporadas a la lucha común, sin derecho a inventario, todos aquellos que se sientan combatientes al neoliberalismo, sin sectarismos ni falsos dogmatismos, serán sumado a una larga confrontación, contra la hegemonía dominante en el mundo, que pretende construir su “patio trasero”, a expensas de nuestras aspiraciones como pueblo, con la complicidad “alegre” de un gobierno que es un insulto a la inteligencia.

El pueblo sabrá reconstruir su destino de la mano del peronismo como movimiento nacional y popular.

JR/

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