Se trata de una serie compromisos internacionales que cristalizarían la apertura comercial indiscriminada,

MAL ACUERDO DEL MERCOSUR Y LA UNIÓN EUROPEA. (NEFASTO).

Por Manuel Valenti Randi

Estos acuerdos, junto con las definiciones programáticas para impulsar el ingreso de Argentina a la OCDE y para ejercer la presidencia del G-20 en 2018, dejan entrever una estrategia orientada a vencer las resistencias internas al avance sobre la industria, el trabajo y el salario, las concesiones a las multinacionales, el ingreso/egreso desregulado de capitales y sendas reformas de la legislación laboral y el sistema previsional.

Por Manuel Valenti Randi

Motor Economico

10 de septiembre 2017

La Cruda Realidad

El acuerdo Unión Europea- Mercosur destruiría el trabajo, el salario y la industria latinoamericana

De acuerdo a la investigación que venimos realizando en el Centro de Estudios Nuestroamericano Chávez-Kirchner, actualmente, la administración macrista negocia una serie de acuerdos comerciales y de inversión, tanto bilaterales como vía Mercosur, con países como Chile, México, Japón o Corea, y bloques como la Unión Europea (UE).

Estos acuerdos, junto con las definiciones programáticas para impulsar el ingreso de Argentina a la OCDE y para ejercer la presidencia del G-20 en 2018, dejan entrever una estrategia orientada a vencer las resistencias internas al avance sobre la industria, el trabajo y el salario, pues se trata de una serie compromisos internacionales que cristalizarían la apertura comercial indiscriminada, las concesiones a las multinacionales, el ingreso/egreso desregulado de capitales y sendas reformas de la legislación laboral y el sistema previsional.

El objetivo principal es redefinir radicalmente la matriz distributiva a partir de una igualmente radical transformación de la estructura económico-productiva de nuestro país.

Para alcanzar estos objetivos estratégicos, las alianzas en el frente interno no son suficientes ni garantizan sostenibilidad en el tiempo.

Por esta razón, la política exterior es una herramienta fundamental del proyecto macrista para procurar anclar el país a su situación periférica mediante reformas estructurales que impliquen la subordinación de las políticas públicas a las exigencias de organismos como el FMI o la OCDE, y de acuerdos de libre comercio como el UE-MERCOSUR.

Este acuerdo evidencia el giro de 180° del Mercosur: se pasó de un modelo de integración para la liberación, para tener una geopolítica autónoma a nivel regional con respecto a los centros de poder mundial, a una integración para la dependencia.

Por esta razón era precondición suspender a Venezuela del Mercosur, ya que el país de Bolívar se iba a oponer a firmar este tratado que somete a nuestras naciones a los designios políticos-económicos de las transnacionales europeas.

El acuerdo de libre comercio de Mercosur-UE está enmarcado en el giro en la política exterior argentina del gobierno Macri, con respecto al kirchnerismo.

Pasamos del gobierno del bloque nacional, donde se planteaba un proceso de industrialización con desarrollo y redistribución de la riqueza, al gobierno del bloque cipayo, pro imperialista, con una mentalidad ideológicamente neoliberal y, a su vez, colonial y oligárquica.

El cambio en la política exterior implica un necesario cambio en la política económica, ya que en países dependientes, como los nuestros, la política económica es definitoria de la política exterior de un país, pues los imperialismo de turno, sean nacionales, transnacionales o globales, imponen o intenta imponer reglas económicas en las regiones subordinadas.

El giro es geopolítico y económico, de realineamiento y subordinación a los “aliados tradicionales”: EEUU, Europa y los grandes capitales.

Esta perspectiva ideológica de “volver al mundo” es una renovación del posibilismo y el realismo periférico, es decir, de la aceptación irrestricta de las reglas de juego que nos imponen, donde no hay margen de maniobra para decidir por nosotros mismos.

La vicepresidenta argentina, Gabriela Michetti, explicó a principios de julio de este año que el Tratado de Libre Comercio Unión Europea-Mercosur “realmente tiene que ser la plataforma de salida al mundo” .

Además de la falsedad de que antes estábamos aislados del mundo, esta afirmación implica en primer lugar que “el Mundo”, para el Pro, es Europa y Estados Unidos.

La justificación de este acuerdo incluye al menos tres zonceras.

La primera es que este acuerdo permite el libre comercio.

Este acuerdo no da libertad real para comerciar, está dirigido y regulado para garantizar que no haya impedimentos a la circulación de productos, servicios y capitales de las grandes transnacionales, en detrimento de nuestra industria.

Esto es la imposición de los intereses de los capitales europeos sobre los del Mercosur .

Por otro lado, aquí no hay libertad de información ni discusión pública sobre este acuerdo, ya que se realiza de espaldas al pueblo y con total secretismo.

Hoy no se conocen los pormenores sobre sus negociaciones.

La segunda zoncera, es que este acuerdo permite la libre competencia, que llevaría a un aumento de la competitividad de la economía argentina y de los países del Mercosur.

El acuerdo no permite la competencia, sino que garantiza el abuso de las grandes corporaciones económicas que pueden arrasar sin restricciones a las pequeñas y medianas industrias locales que viven de nuestro mercado interno.

La competencia, para que sea competencia y no un abuso de los más fuertes sobre los más débiles necesitan reglas, que segmenten y regulen la economía para que exista una competencia real entre actores económicos de escalas y capacidades similares.

La tercer zoncera es el aumenta el comercio que implicaría este acuerdo.

Este acuerdo garantiza la pérdida de nuestro principal mercado de exportaciones,

Brasil, ya que va a ser cooptado por los productos europeos, y no vamos a poder colocar prácticamente ningún producto en el viejo continente, ya que hasta lo que hoy se conocen de las negociaciones los europeos no están dispuestos a reducir las subvenciones agrícolas ni aumentar la cuota de importación de carne.

Es decir que nuestras exportaciones no van a aumentar significativamente con este acuerdo, pero sí nuestras importaciones.

En definitiva, este acuerdo aumenta las asimetrías existentes entre el Mercosur y la Unión Europea en términos comerciales, económicos, industriales y tecnológicos en favor de los europeos y nos subordina de forma estructural a los designios de las transnacionales europeas.

Las implicancias hacia el interior de nuestro país son funestas ya que implica la destrucción de las ya golpeadas pequeñas industrias argentinas, que en su mayoría están localizadas en el conurbano bonaerense y generan el 60% del empleo privado argentino.

El gobierno busca el debilitamiento de los sectores sociales que continúan disputándole la hegemonía política, económica y financiera y, en consecuencia, anclar las reformas estructurales que lleva a cabo en el plano nacional en contra de esos sectores, mediante acuerdos internacionales.

El objetivo detrás de la desindustrialización es la desarticulación del movimiento obrero organizado, que, con todas sus problemática interna, impide la destrucción de la matriz industrial para organizar un país alrededor de la producción de commodities, minería, rentas y timba financiera.

A su vez, se busca frenar la puja distributiva a través del aumento de la masa de desocupados, que quita margen de maniobra y negociación a los gremios.

Es decir, este acuerdo está enmarcado en el objetivo estratégico de instalar un modelo político- económico, social y cultural pre- peronista.

La firma de este acuerdo implicaría un cuello de botella o punto de estrangulamiento para la construcción de un proyecto nacional que implique una geopolítica autónoma, la búsqueda de justicia social, independencia económica y soberanía política.

Según la propia Michetti, Argentina es el principal impulsor del acuerdo Mercosur-UE.

La prioridad, según las propias palabras de los funcionarios del gobierno, es firmarlo.

Es decir, no importa si su contenido prácticamente no beneficia a ningún sector de la economía argentina y de los demás países de la región. Implícitamente afirman que no están negociando y defendiendo los intereses argentinos sino que están obedeciendo a las necesidades europeas.

Los resultados electorales en los países miembros del Mercosur y en Europa, van a ser definitorios para la ratificación, o no, de este tratado.

Por esta razón, es necesario generar conciencia en nuestra sociedad, militancia y dirigencia sobre sus consecuencias nefastas y difíciles de revertir, para lograr que no sea ratificado por nuestros poderes legislativos.

A nosotros nos toca dar el debate en la Argentina.

 

  • Director del Centro de Estudios Nuestroamericano Chávez Kirchner (CENACK-Peronismo Militante)

(*) Fuente: CENAK

 

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