“El peronismo venció en las elecciones, al derrotar -desde la resistencia- años de ofensiva salvaje neoliberal” (JR)

A PESAR DE LOS GASES, LAS MANIPULACIONES, LAS MENTIRAS MEDIATICAS, LAS PERSECUSIONES, NO NOS HAN VENCIDO”

Por Jorge Rachid

La mecánica de acceso al gobierno del neoliberalismo es conocida: demonizar los gobiernos populares, denigrar a sus líderes, despreciar a sus seguidores y presentar la ampliación de derechos como “extorsiones” de los humildes sobre los empresarios y poderosos dueños del poder. Realizada esa tarea de demolición a través de los medios y del boca a boca, repetido sin pensar, instalan las condiciones necesarias para proceder al golpe de estado o enarbolar la mentira electoral, con la misma violencia institucional.

Por Jorge Rachid
SIN MORDAZA
8/9/17

La mecánica de acceso al gobierno del neoliberalismo es conocida: demonizar los gobiernos populares, denigrar a sus líderes, despreciar a sus seguidores y presentar la ampliación de derechos como “extorsiones” de los humildes sobre los empresarios y poderosos dueños del poder.

Realizada esa tarea de demolición a través de los medios y del boca a boca, repetido sin pensar, instalan las condiciones necesarias para proceder al golpe de estado o enarbolar la mentira electoral, con la misma violencia institucional.

Es que la manipulación de la opinión publica por parte de la mentira publicada, en títulos murales, que pocos leen y muchos repiten, van sembrando el camino del autoconvencimiento de valores que se instalan como verdades de la cultura dominante: los ricos no tienen necesidad de robar, están capacitados para manejar sus empresas por lo tanto el país, son cultos, blancos, lindos en los paradigmas de la frivolidad de los medios, apoyados por las telenovelas y programas de chimentos, donde nada debe ser probado, en la peor imagen de lo bizarro.

Lo hicieron con Irigoyen cuando el diario La Nación lo acusó por años, de corrupto, de violador, de autoritario entre otras imputaciones que pueden leerse en el historial de diario militante de Mitre que impuso “civilización”, ellos o “barbarie”, nosotros los hombres y mujeres del movimiento nacional a lo largo de la historia.

Nada más atacado que el peronismo con agravios violentos e intentos de golpes desde 1951, contra Evita primero, Perón después, no dudando en matar, asesinar a mansalva al pueblo en la Plaza y a sus camaradas y civiles fusilados.

El neoliberalismo no duda, ni con Milagros ni con Santiago, ni con Pepsico, ni con infiltrados en las manifestaciones, nunca duda en la represión.

Por eso leer esta etapa de la política en signos resultadistas, sin vislumbrar en medio de una batalla, que el movimiento nacional hace dos años está en la resistencia, con bajas significativas ante la ofensiva neoliberal de mano del Imperialismo, tal cual lo definió Perón en el Modelo Argentino para un Proyecto Nacional, cuando planteó que vendrían por los alimentos, los recursos naturales y el agua dulce, porque los países centrales superpoblados y expoliados en sus recursos, avanzarían sobre los países como el nuestros. (leer discurso en la Escuela de Defensa Nacional)

El gobierno debió montar una estrategia comunicacional cuando vislumbró su derrota estratégica: no pudieron borrarnos del mapa, no pudieron vencernos ni operar sobre la conciencia del pueblo, con los agravios y humillaciones, que sometieron y siguen sometiendo a quienes formamos parte de los valores y esperanzas de un país justo y solidario.

La derrota del enemigo no sólo se expresa en el recuento de votos, que también fue, sin esa táctica divisional del poder, de intentar separar kirchnerismo de peronismo, sino que se expresa con fuerzas, en haber impedido el avance de su estrategia de demolición.

La Resistencia Peronista posterior al 55, no se proponía solamente el Perón Vuelve, sino que afianzaba los contenidos de la ampliación de derechos que había logrado el peronismo en una década, planteando la lucha por la reforma agraria, la nacionalización de la banca y el crédito, el con rol del comercio exterior, en los documentos de La Falda, Huerta Grande y el programa de los 26 puntos de la CGT de los Argentinos, retomados por el MTA en los 90 y por la Corriente federal de Trabajadores hoy.

Esa resistencia se expresó en el retorno de Perón, hoy se expresa en las victorias de la provincia de Buenos Aires y Santa Fe, junto a otras provincias que expresaron esa resistencia al neoliberalismo.

Fueron derrotados aquellos que creyeron que “colaborar en la gobernabilidad” daba réditos políticos, olvidando que el peronismo y el movimiento nacional tiene doctrina, política, ideología y filosofía nacional, que implica defender valores de Patria, antes que asumir posiciones flexibles frente a un enemigo que arrasa desde derechos sociales a laborales, despreciando a los trabajadores y los humildes, en nombre de la eficiencia del ajuste y las metas de inflación.

Esos compañeros no asumieron que el peronismo fue votado para ser oposición, es decir defender derechos, no entregarlos.

Por esas circunstancias marketineras del gobierno, en las elecciones, manipulando los resultados, festejando en un show montado por televisión, que muchos compatriotas compraron como una verdad revelada, como cada día asumen como verdades, la catarata de mentiras, que ahora llaman posverdad como gran paso de los cientistas sociales para ocultar su estrategia de dominación cultural.

Pese a eso no pudieron, fracasaron en su intento, fueron derrotados.

También se expandió la estrategia del enemigo por líneas interiores de la militancia política del movimiento nacional y popular, que leyó el resultado electoral en los términos de la gloria o el fracaso.

Ni una ni otra forman parte del manual del militante, entendiendo por tal quienes asumen la política como un proyecto de vida, en la cual las vicisitudes de los acontecimientos se analizan en el marco de una estrategia, que en éste momento político es de resistencia al avance del enemigo, frenarlo es un ganar una batalla, destruir su estrategia de dispersión y demolición del movimiento nacional, eso pasó el las PASO ese estrategia se derrumbó, existimos, dimos batalla, ganamos distritos claves, preservamos a nuestra Líder y nos da oportunidad de consolidar la victoria de la resistencia en las legislativas, lo cual cambiaría la etapa, pasando entonces, recién entonces, al nuevo escenario de un proyecto de poder.

Entender esta dinámica es difícil cuando los mecanismos demoliberales nos llevan a luchar por lugares pequeños, legítimos sin dudas, pero que no pueden poner en riesgo la marcha conjunta del movimiento nacional, que necesariamente requiere de masa crítica para la batalla, en donde cada actor social personal o sectorial es importante si combate al neoliberalismo, más allá de la adhesión que tengamos al día de hoy, porque es el mañana en donde se operará la confluencia de esfuerzos necesarios para reconstruir el poder popular, sin sectarismos, ni dogmatismos que tienden a fragmentación.

Perón nos enseñó que conducir es predicar y predicar es persuadir, de ahí que debemos redoblar esfuerzos de militancia, de creación de herramientas políticas y de cuadros militantes, formados desde la política internacional a la Comunidad Organizada, porque para las batallas futuras se necesitarán cuadros fortalecidos en sus utopías y esperanzas, que se consolidarán junto al pueblo argentino y latinoamericano, que son quienes escriben la historia.

JR/

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