Desarrollo Urbano y Transporte: el 80% de las obras tuvieron sobreprecios. En menos de un año, 44 de un total de 55 licitaciones de ese ministerio porteño fueron adjudicadas a empresas que ofertaron por un valor superior a lo presupuestado en los pliegos.

SOBREPRECIOS

Por Gustavo Sarmiento

La práctica parece sistemática. En algunos casos, el propio gobierno admite que entrega la licitación a una empresa que no presentó la oferta más económica. Ocurrió en enero, con el “Parque Olímpico Pabellones A3 y A4” en Villa Soldati, de cara a los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018. El presupuesto original era de $ 160.853.907. CRIBA SA se lo llevó por $ 168.646.365.

 

Por Gustavo Sarmiento

Tiempo Argentino

Sábado 5 de Agosto de 2017

 

Foto: Tiempo Argentino

Días atrás, Enzo Moreira, periodista de Télam, le preguntó al jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, por los valores de la obra pública porteña. “Jamás tuvimos una acusación de sobreprecio”, fue su lacónica respuesta. Y Moreira fue despedido de la agencia oficial de noticias. Sin embargo, los datos del Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte de la Ciudad son irrefutables: de las últimas 55 licitaciones –en menos de un año–, la cartera conducida por Franco Moccia adjudicó obras por un valor mayor al presupuestado originalmente en 44 de ellas. Se trata de trabajos en el Metrobús y el Paseo del Bajo, en la Villa Olímpica y el Teatro Colón, y en comisarías. En total, suman 148.749.303 pesos en sobreprecios.

La práctica parece sistemática. En algunos casos, el propio gobierno admite que entrega la licitación a una empresa que no presentó la oferta más económica. Ocurrió en enero, con el “Parque Olímpico Pabellones A3 y A4” en Villa Soldati, de cara a los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018. El presupuesto original era de $ 160.853.907. CRIBA SA se lo llevó por $ 168.646.365. En el acta de preadjudicación asumen que la oferta “no se encuentra primera en el orden de mérito según el precio propuesto, toda vez que la de Niro Construcciones SA, la de Dal Construcciones SA-TDL SA (UT) y la de Constructora Sudamericana SA resultan más económicas”. Pero a todas las otras les encontraron fallas en el informe técnico, por ejemplo, no presentar índices asociados a los insumos ni un listado de soldadores calificados, o no especificar la capacidad de producción en toneladas. CRIBA también tuvo deficiencias en su presentación, pero fueron “subsanadas”.

CRIBA es la firma que construyó el Centro de Exposiciones en Recoleta por 313 millones, un 24% más de lo estipulado originalmente, y que acaba de concesionarse a IRSA por un canon de 1.250.000 pesos mensuales, reducibles a la mitad los primeros 22 meses. Ambas constructoras aportaron a la última campaña de Cambiemos. CRIBA donó en 2015 al oficialismo porteño la suma de 832 mil pesos.

Desde enero, el Parque Olímpico generó sobreprecios por al menos 22 millones. A eso se suman 56,9 millones extra que supuso la “puesta en valor de Infraestructuras Deportivas del Parque Roca”. Se tasó en $ 292.800.437 y se entregó a Conorvial en $ 349.706.395. Otra firma, Altote, ofertó hacerla por 22 millones menos, pero fue desechada porque la ganadora “cuenta con el respaldo técnico y económico suficiente para la ejecución de la obra en tiempo y forma”.

“En un caso así, el informe de la Comisión de Preadjudicación debería recomendar hacer un nuevo llamado con dos sobres: el primero de antecedentes y capacidad económico-financiera, y un segundo por el presupuesto de las obras. Estimo que tienen urgencia para llegar a tiempo con las obras, pero no lo explicitan. Todo lleva a presuponer que ‘hacen como si fueran transparentes'”, considera Manuel Ludueña, asesor del diputado Gustavo Vera. “En realidad, fuerzan los instrumentos. De ser sistemático, sería incumplimiento de los deberes del funcionario público, puesto que el mayor precio por sobre el oficial podría tener otro destino”.

Licitación urbana, divino tesoro

Ciclovías y peatonales ya son un paisaje natural en la Ciudad. La provisión, colocación y mantenimiento de sus demarcaciones horizontales, tachas y delineadores verticales para el período 2016-2018 fue adjudicada por siete millones más que los $ 84.929.643 originales a FEVIAL SA. Propuso hacerlo por $ 92.614.561, fue la única de las tres oferentes que obtuvo una objeción (“presenta Certificado de Deudores Alimentarios Morosos original sin certificar”) y aun así ganó.

La mayoría de los sobreprecios se da en obras paradigmáticas de la gestión PRO y hay casos donde solo se presenta una firma, propone hacerlas por más dinero del estipulado e igual se las adjudican. Sucedió en la construcción de oficinas del 4º piso del Teatro Colón. El presupuesto original era de $ 14.436.600 y se lo entregaron a ROL Ingeniería SA por $ 17.176.124. Un caballito de batalla electoral del macrismo es el Metrobús. La “ejecución de aceras Metrobús del Bajo (Etapa I)” tenía un presupuesto de $ 34.994.513. El 31 de marzo se lo otorgaron a Miavasa SA por $ 40.185.440: cinco millones extra.

“El período de gestión ha sido muy positivo en cuanto a la austeridad con la que se gestiona la plata de los vecinos”, respondieron por mail a Tiempo desde la cartera que conduce Moccia. “La envergadura de las obras que encaramos hacen que, en algunas circunstancias, los tiempos administrativos sean un poco más lentos que los de la gestión. Los valores de referencia para las licitaciones pueden modificarse debido a necesidades que surgen entre los plazos legales y los plazos de trabajo y proyección en terreno, el aumento de costos en estos períodos, o la reformulación de obra por alguna interferencia en base al trabajo de los equipos técnicos junto a los vecinos. Durante el proyecto ejecutivo aparecen imprevistos que encarecen los costos de obra, de ahí la necesidad de modificar las licitaciones para que incluyan dichos proyectos”, dijeron, sin negar los sobreprecios. Y completaron: “Yendo a los números, la mitad de las 90 obras encaradas durante 2016-2017 han tenido diferencias por encima de lo estimado, y la otra mitad, por debajo. Teniendo en cuenta la inflación y las fluctuaciones del mercado, es un buen promedio que vamos a ir mejorando”.

Sin embargo, en ninguna de las actas de preadjudicación analizadas figuran como justificativos la inflación o la modificación en las proyecciones estimadas. Cuando se repreguntó el porqué de esta omisión, ya no hubo respuesta desde el Ministerio. “No están obligados a elegir la más económica, pero sí a justificar por qué eligen otra. Lo que debería pasar es que se declare desierta la licitación cuando el monto excede, y volver a licitar”, expresa Facundo Di Filippo, exlegislador, miembro del Partido Social de la Ciudad. En estos casos, ninguna obra volvió a licitarse. Todas se adjudicaron.

La Ley Nacional de Obras Públicas Nº 13.064 regula los límites en los porcentajes de adjudicaciones sobre el valor original, pero en referencia a obras complementarias. Aquí no se trata de sobreprecios por trabajos extra, sino sobre las licitaciones originales. Tampoco es una “redeterminación de precios” sobre los costos pautados originalmente una vez arrancada la obra, como sucedió, por ejemplo, en el Metrobús del Sur o en la colocación de bolardos, donde Dal Construcciones obtuvo la licitación para el primer tramo de la peatonalización de la calle San Martín por $ 12,9 millones, y en los dos años siguientes le dieron $ 4,5 millones adicionales porque los precios habían subido. Por el contrario, las empresas arrancan las obras a un valor mayor del estipulado en la licitación.

La Ley Nº 2095/06 “de compras y contrataciones de la Ciudad” establece que cuando exista precio de referencia no podrá abonarse “un precio unitario que lo supere en más de un cinco por ciento”. Esa norma suele regir las compras de servicios e insumos. Aun así, en los casos abordados aquí se supera el 5% de diferencia entre el presupuesto oficial y el asignado a las empresas. Un ejemplo es el “Paseo de la Ribera-La Boca etapa I, Av. Pedro de Mendoza ente Rocha y Cerri”: eran $ 12.881.690, Instalectro SA lo obtuvo por $ 13.906.211. Tampoco el sobreprecio se basa en la escala inflacionaria, como esgrime el gobierno. El lapso entre la apertura de ofertas y la adjudicación suele ser de uno o dos meses, y el alza de los costos no se equipara al sobreprecio. Es el caso de “Camino de Sirga III” (los trabajos de recuperación de la orilla del Riachuelo, entre las avenidas Sáenz y Vieytes). El 27 de abril último se llamó a licitación por 80 millones,y el 21 de junio se preadjudicó la obra a Urbaser Argentina y Seob SA por $ 94.995.724. Casi un 16% de sobreprecio en menos de dos meses. Esta UTE también fue beneficiada por el Ministerio de Ambiente y Espacio Público y la Secretaría de Gestión Comunal con más de 725 millones, por “mantenimiento integral de las áreas verdes” y poda de árboles.

Amigos son los amigos

Construcciones Ingevial SA es una de las firmas beneficiadas. Obtuvo el “Centro de Trasbordo Flores” por dos millones más de los $ 60,3 millones establecidos. También el “Cerco de obra Corredor Metrobús Cabildo 2” (la provisión, colocación y mantenimiento del vallado) y la obra del “Establecimiento para la Integración Social y Laboral del Infante y Adolescente”, cuyo costo original era de $ 19.968.000. Lo hará por $ 30.301.797, un 65% más.

Durante la gestión PRO, el gobierno porteño fue aumentando el tope límite para las licitaciones privadas, hasta el actual de 5 millones de pesos. Así evita llamar a licitaciones públicas y puede elegir discrecionalmente qué firmas compiten. Ese recurso, que debería aplicarse en casos de urgencia, se volvió sistemático. Y hay ejemplos que superan el límite legal. Para el futuro Paseo del Bajo harán un nuevo helipuerto presidencial, que implica la mudanza del mástil del Parque Colón de la Casa Rosada hasta el eje de la avenida Paseo Colón. La licitación del traslado del mástil se tasó en $ 4.682.523, pero fue adjudicada a KIR SRL en $ 5.840.154, a pesar de que la firma Forobra SA había ofrecido 500 mil pesos menos. KIR también se quedó con la construcción del helipuerto.

Ecosan SA ganó cuatro licitaciones con sobreprecios en menos de un año. La más reciente es “Bases de Agente Tránsito Núñez”, por $ 1.100.000 más de los 13,2 millones originales. Dos de ellas fueron para la construcción de destacamentos de la policía. En el caso de la sede provisoria de la Comisaría 22°, compitió con otra firma, Ernesto Tarnousky SA, que ofreció 700 mil pesos menos y no tuvo objeciones. En cambio, Ecosan fue observada: no presentó los informes semestrales de la Superintendencia de Seguros. Sin embargo, ganó. El titular de Ecosan es Juan Pablo Rudoni, que formó parte del directorio de Auto Sports SA, del Grupo Clarín –luego transformada en Carburando SA–, beneficiada por el macrismo en 2012 para la organización el TC callejero en Capital, previa derogación. Antes, claro, y a instancias del entonces legislador PRO Fernando de Andreis, se derogó la ley que prohibía realizar esos shows en las avenidas porteñas. «

En manos de un ex CEO del Citibank 

El ministro de Desarrollo Urbano y Transporte es Franco Moccia, ex CEO del CitiBank, recibido en la Harvard Kennedy School. No es el único de la cartera con pasado en el mundo privado. El subsecretario de Obras, Marcelo Palacio, ingeniero “con formación adicional en Business Administration, Project Management and Financing”, fue más de 13 años director de Desarrollo de Negocio para Latinoamérica en Skanska. Florencia Piñero Villar, a cargo de la unidad de proyectos especiales (UPE) “Obras Villa Olímpica y Sedes Deportivas”, viene de la gerencia comercial de COMS SA, una empresa especializada en infraestructura y urbanizaciones.

 

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