Hoy estamos gobernados por sus exponentes. Sabrá la suspicacia del lector evaluar el futuro de la Patria en manos de semejante especie.

TILINGOS

Por Alberto G. Amoroso

Los tilingos son medularmente esnobs, afectados, frívolos, superficiales, avaros, hedonistas – tienen una palabra emblemática: “divertido” – egoístas; profesan un rechazo visceral a la “vulgaridad” que para ellos significa todo aquello que no esté dentro del círculo de sus valores; son violentos y xenófobos aunque camuflados de demócratas humanistas; campeones del análisis lineal cuando no infantil…

Por Alberto G. Amoroso

NAC&POP

04/08/2017

Gentileza de Julio Cesar Hernandez

 “Conocen el precio de todo pero el valor de nada”

Oscar Wilde

Sus características son más que conocidas por evidentes, “porque hay algo que te vende…” diría el gran Celedonio, la candencia hermafrodita en el habla, la corbata, cuando la hay, inevitablemente floja, un halo de adolescencia tardía y la persistencia en la juventud dorada, la férrea adhesión a las marcas de moda,  pero fundamentalmente su ideología, la que, con firmeza, niegan como tal por que la palabra huele a izquierda y ellos son medular, profunda y genéticamente “demócratas”, sin tener muy claro el alcance de esta última, más allá de que la democracia es tal en tanto y cuanto sostenga sus privilegios.

Por tanto se jactan de no tener ideología, y tal vez sea cierto dado que su pensamiento se rige por una nebulosa de apetitos y satisfacciones enhebradas por un norte de privilegios, entonces no es una ideología dado que carece de la organicidad intelectual que ésta requiere.

La resultante es una rara mezcla de Darwin, Adam Smith, Malthus, Milton Fridman, con una dosis de Mussolini.

Si abrevamos en el DRAE (Diccionario de la Real Academia) la acepción “tilingo” es una de las pocas que tiene una significación breve y contundente: INSUSTANCIAL”.

Es importante observar que lo insustancial no implica falta de inteligencia – aunque muchas veces confundimos habilidad con inteligencia – lo que sucede con los tilingos es que la insustancialidad somete a la inteligencia reduciéndola a lo superficial, atándola a clichés, cánones y ortodoxias, impidiéndole adquirir profundidad.

Por esta causa es que a veces, ante un destello inteligente, el personaje resulta difícil de categorizar como tilingo a pesar que ostente todas las otras características.

Distinto es el caso de los verdaderamente inteligentes disfrazados de tilingos, disfraz muy útil en los tiempos que corren, son personajes en los cuales priva la perversión.

Los tilingos son medularmente esnobs, afectados, frívolos, superficiales, avaros, hedonistas – tienen una palabra emblemática: “divertido” – egoístas; profesan un rechazo visceral a la “vulgaridad” que para ellos significa todo aquello que no esté dentro del círculo de sus valores; son violentos y xenófobos aunque camuflados de demócratas humanistas; campeones del análisis lineal cuando no infantil; urgidos por apetitos necesariamente costosos; arrogantes aunque no se sepa bien en que fundan su orgullo, con un vago concepto de nacionalidad viven extasiados, por tanto dominados, por una “cultura” importada de la cual solamente abrevan en sus nimiedades lo que los convierte en pretendidos ciudadanos del mundo que deriva en ser de ninguna parte, caprichosos consuetudinarios, despectivos, con un barniz cultural que, a medida que se suceden las generaciones de tilingos, se hace más delgado.

Es una obviedad que el paradigma de la tilinguería es la Sra. Rosa María Juana Martínez (i.e. Mirtha Legrand quien irónicamente eligió un alias – Le Grand; la grande – mientras tiene el apodo de “Chiquita”). Elevada a figura emblemática resume como nadie todas las características de la especie, aunque sus afectaciones y gustos en muchos casos ya son demodé pero que el resto de la tilinguería perdona por su provecta edad y los pasa por alto por que las nuevas camadas no toman en cuenta saber cuál es la copa que corresponde al vino o al agua o el cubierto destinado al postre.

Es, sin lugar a duda, un espécimen perfecto para ejemplificar tanto la anatomía de modales e indumentaria como de comportamiento.

Convertida en ícono de la cultura, civilidad y espíritu democrático, su predicamento es sostenido por un periodismo también tilingo, aunque mercenario (nadie cuyo intelecto tenga cierto  entendimiento se sorprende de la construcción de la cultura de lo superficial desde que se destapó la olla de los mecanismos del marketing) aunque el problema no es que el común de la gente, por esnobismo, desinformación o pulsiones arribistas tome seriamente sus opiniones, lo grave que se observa desde hace tiempo es que las mismas sean tema de discusión entre personajes que se supone dotados de un nivel analítico importante en lugar de darle el espacio que verdaderamente corresponde: ignorarla en vez de entrar en el juego de los reaccionarios.

A pesar de estas características en común, el grupo de los tilingos no es homogéneo, reúne varias subespecies que están más o menos definidas, en general por su origen, y que poseen algunas particularidades disímiles entre sí.

El tilingo de kennel

Este conforma la línea más pura, no accedió a la tilinguería por decisión propia, la hereda, nace en un ambiente con un pedigrí frondoso, esto independiza su estatus de su realidad económica sea esta brillante o tenebrosa, esta condición lo hace implacable con el advenedizo (por algo llamaban “Bordolino” a Mauricio Macri en el Newman) al cual tolera y con quien socializa con marcada hipocresía en función de sus intereses.

Tienen cierta inclinación paternalista derivada de una mitología campera y un extraño sentido nacionalista que lo lleva a defender con vehemencia la “argentinidad” pero no duda, tal como hicieran sus ancestros, en entregar soberanía a cambio de llenar el bolsillo.

Sus mejores exponentes son los miembros de la Sociedad Rural que sean socios además del Jockey Club. Son, en general, los más “ilustrados” de la especie, vale decir, los que tienen la capa más gruesa de cosmética cultural.

El tilingo por absorción: 

Estamos ante la subespecie más peligrosa, son especímenes que por herencia o esfuerzo propio logran cierto nivel económico y brillo social, los tan mentados self-made-men, pero a diferencia de los anteriores no tienen prosapia alguna, se inscriben en esta categoría personajes de variadas procedencias, la farándula, el arte, la música, literatura, periodismo, profesionales, empresarios y demás actividades, pero su predicamento y brillo en la sociedad los convierte en admisibles para el grupo de los de kennel quienes los absorben, a pesar de sí mismos, admitiendo su proximidad que les sirve para su subsistencia, tanto como para los tilingos de absorción es necesario su reconocimiento, conforman entonces una simbiosis cuyo fin primario es perpetuar sus privilegios sociales y económicos.

Si los anteriores tienen una idea confusa de la nacionalidad, éstos en general la tienen tan ambigua que podría decirse inexistente y rotaron del eurocentrismo del grupo anterior al imperiocentrismo yanqui y suelen ser mucho más feroces en sus apetitos.

Ejemplos contundentes de esta categoría son: Susana Jiménez, Mauricio Macri, la Legrand, Prat-Gay, Melconian, y siguen las firmas

El tilingo por adscripción: 

El más numeroso y el más ingenuo, es aquel que bombardeado por la liviandad mediática se afirma sobre su mediocridad y “adscribe” sin más a los parámetros del tilingo, puede tener dinero, pero ni éxito ni prosapia, su condición socioeconómica puede ser cualquiera de clase media alta para abajo, su nivel educativo también, aquí no hay límite alguno aunque tampoco socialicen entre sí las diferentes capas, a diferencia de los otros dos grupos suele ser más flexible en algunas características y más propenso a la sensibilidad social (propensión que no supera el límite de la limosna), mientras que hay que destacar que tanto en los tilingos de kennel, como en los de absorción su sentido social es nulo.

Hoy estamos gobernados por exponentes del primer y segundo grupo votados por el tercero, sabrá la suspicacia del lector evaluar el futuro de la Patria en manos de semejante especie.

 AGA/

 

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