Me presento: Soy Martín Rechimuzzi, un payaso que hace chistes sobre la política. Soy politólogo, pero me refiero hoy, a un dicho suyo que me preocupa sobremanera: "Hay mujeres que se embarazan por un plan."

LUCÍA GALÁN Y EL MISÓGINO SENTIDO DE LA FRASE

Por Martín Rechimuzzi

Al principio me escandalicé mucho, porque el clima de época, alimentado por los medios, invita a que la miseria enfrente pobres contra pobres, generando un corrimiento del eje sobre el cual deberíamos usted y yo (dada nuestra situación de pleno privilegio) enfatizar: la causa de la pauperización generalizada no es la “canaleta de los planes sociales,” sino las políticas que tienen como fin el reordenamiento social tradicional conservador, maridado con políticas económicas neoliberales, que parecerían sólo aplicables en nuestra pobre región.

Por Martín Rechimuzzi

NAC&POP

26/07/2017

Carta a Lucía Galán:

Estimada Lucía:

Me presento: Soy Martín Rechimuzzi, un payaso que hace chistes sobre la política.

Soy politólogo, pero eso no tiene la menor relevancia, porque prefiero la legitimidad de la praxis por sobre las credenciales.

Me refiero hoy, a un dicho suyo que me preocupa sobremanera: “Hay mujeres que se embarazan por un plan.”

Al principio me escandalicé mucho, porque el clima de época, alimentado por los medios, invita a que la miseria enfrente pobres contra pobres, generando un corrimiento del eje sobre el cual deberíamos usted y yo (dada nuestra situación de pleno privilegio) enfatizar: la causa de la pauperización generalizada no es la “canaleta de los planes sociales,” sino las políticas que tienen como fin el reordenamiento social tradicional conservador, maridado con políticas económicas neoliberales, que parecerían sólo aplicables en nuestra pobre región.

Como usted podrá intuir, la formidable quita de retenciones al Campo, la quita del impuesto a la riqueza, y el sideral endeudamiento para pagos al capital financiero internacional, obedece a un esquema que prioriza a cualquier élite por sobre las minorías.

Hoy, con la espuma un poco más baja, me interesa ofrecerle algunas consideraciones.

No me referiré al misógino contenido de la frase, dado que mis compañeras mujeres feministas, podrán hacerlo más acabadamente.

No le explicaré, tampoco nada sobre las condiciones de vida de las clases más postergadas, dado que imagino, que si tiene un hogar asistencial, está en permanente contacto con estas realidades.

Asumo que el asunto reproductivo no es mono-causal, y no me gustaría incurrir en el error de sostener que todo embarazo se debe a la “necesidad de tener algo,” pero creo que el factor subjetivo no debe ser desestimado del análisis estructural.

Una sociedad que invita a “tener” todo el tiempo, opera necesariamente en todas las escalas.

Vayamos a lo que la ocupa tanto, Lucía:

La asignación Universal por hijo, alcanza a 3,9 millones de niños, y el valor más alto (dado que si hay más de un hijo) es de $1243.

  • Primer elemento a desmitificar: “El hijo como inversión”

Si asumimos que el monto es de $1243, queda la opción de hacer economía de escala (más hijos para más ingresos)

Tengo malas noticias.

Se contempla que el máximo a cobrar es de 5 planes ($6215.)

La canasta básica Sra. Galán, en la Ciudad de Buenos Aires, es aproximadamente de $13 mil por mes.

Sí, la mitad.

Si aún le escandalizan esos montos, puedo acercarle el informe de Anses, donde se explicita, que sólo el 3% recibe 5 planes.

El 80% recibe solo un plan.

Cómo verá, en esta época, los hijos son la inversión menos rentable que se puede hacer.

  • Segundo elemento a refutar: “Se embarazan para no trabajar.”

No tengo hijos, pero imagino que deben ser un trabajo inmenso.

No es ese el hilo argumental, tranquilícese.

Un informe de UNICEF, CEDLAS y UBA, encargado por Anses (puede leerlo en el diario La Nación del 11 de julio del corriente año) destaca algunos interesantes puntos:

-“No existe un impacto negativo de la AUH que sea estadísticamente significativo sobre las decisiones de participación económica y en la tasa de empleo de los hogares.”

“De este modo, no es posible concluir que el programa haya generado desincentivos al trabajo”

-“Durante el segundo trimestre de 2016, alrededor del 84% de los destinatarios pertenecían a los dos quintiles de menores ingresos, de manera que el 60% de la población de ingresos más bajos capta la mayor parte de los beneficios”

-“Los expertos de Unicef subrayaron que el programa (que tiene como condición la asistencia a la escuela y la vacunación de los niños- ha contribuido en forma sustancial para que los adolescentes terminen la escuela secundaria”

Como verá, no pueden seguir sosteniéndose estas falacias, que tanto usted como el anterior Embajador Argentino en Panamá, Miguel del Sel, vociferan libremente.

Por último sobre datos duros, durante 2017, el Estado va a invertir, aproximadamente, $59.500 millones  de pesos en AUH.

Durante 2016, la quita de retenciones al campo supuso una pérdida de $60.000 millones (cálculos del Estudio Bein).

La inversión del Estado en AUH, durante todo 2017, es equivalente al 41,5% del monto total de deuda que el Estado presupuestó en la actual Ley de Presupuesto (143.000 millones de pesos, para ser precisos), que fue aprobada por el Congreso el año pasado.

Lucía, si le parece prudente, hágase de estos datos y salga a pedirle perdón públicamente a las pibitas, que por la razón que  sea, cobran unos míseros pesos.

Deshágase en disculpas públicas, porque su opinión, como persona pública impacta, y alimenta el juego del enfrentamiento intra-minorías.

Por último, deje de odiar a los pobres, que históricamente juntaron sus módicos pesos para ver sus shows o comprar sus discos.

Martín Rechimuzzi

 

*Agradecimiento a Estefanía Pozzo por su asesoramiento técnico.