Desde los mártires de Chicago a los trabajadores fusilados de la Patagonia trágica, lloran esta hora de la Patria. (JR)

LA PATRIA LLORA

Por Jorge Rachid

Desaparecieron a Felipe Vallese, mataron a Mussi, Retamal y Mendez, las represiones de las dictaduras fueron creciendo al calor de las protestas obreras, con cientos de muertos, que encontraron su cúspide de confrontación en el Rosariazo y el Cordobazo, además de todas las provincias alzadas, cuando se quisieron recortar derechos. Framini, Ongaro, Tosco, Atilio López, Di Pascuale, Ferraresi, Guillán, poblaron las cárceles de las dictaduras, defendiendo las causas nobles de los trabajadores. (Ahora son Vidal, Macri y Larreta, Gerardo Morales y sus séquitos haciendo méritos para el mismo fin. (N&P))

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

14/7/17

Cuando José Martí, en esos momento trágicos estaba exiliado en EEUU y escribía para el diario La Nación de aquí, relataba en primera persona el juicio infame, injusto, inmoral, con el cual las cúpulas empresariales norteamericanas presionaban como escarmiento del movimiento obrero, por pedir 8 horas y condiciones dignas de trabajo, que finalmente lograron, ahorcando a los cabecillas.

Martí comprendió que no se trataba de anarquismo o marxismo, sino de luchar por los hombres o por el dinero.

Se pueden encontrar esas crónicas en el diario, que el diario de Mitre después describió con la misma visión empresarial y colonial inglesa, las masacres de la Patagonia, lo mismo que de los quebrachales chaqueños de Villa Guillermina o más tarde la represión genocida de los Talleres Vasena.

Miles de obreros muertos, para lograr condiciones de trabajo que finalmente se impusieron en el siglo XX y en la Argentina de Perón se consolidaron Constitucionalmente en 1949.

Tuvieron que derrocar a sangre y fuego al peronismo para reinstalar la idea del “eficientismo”, la “competitividad”, la “flexibilización laboral”, llegando a movilizar militarmente a los trabajadores en huelga, para garantizar la producción a punta de fusil, después de haber arrollado el Frigorífico Lisandro de la Torre, con el ejército, cuando fue ocupado por sus trabajadores, liderados por el inmenso Sebastian Borro.

Desaparecieron a Felipe Vallese, mataron a Mussi, Retamal y Mendez, las represiones de las dictaduras fueron creciendo al calor de las protestas obreras, con cientos de muertos, que encontraron su cúspide de confrontación en el Rosariazo y el Cordobazo, además de todas las provincias alzadas, cuando se quisieron recortar derechos. Framini, Ongaro, Tosco, Atilio López, Di Pascuale, Ferraresi, Guillán, poblaron las cárceles de las dictaduras, defendiendo las causas nobles de los trabajadores.

Así se fortaleció el movimiento obrero organizado, que en la Resistencia emitía documentos como Huerta Grande, La Falda, 1° de mayo de la CGT de los Argentinos, llegando a los 26 puntos de Saúl Ubaldini.

En esos documentos los trabajadores planteaban: la reforma agraria, la nacionalización de la banca y el crédito, el control del comercio exterior entre otras demandas, entendiendo que si no hay una Patria Soberana e Independiente, la Justicia Social es una mera utopía.

Cuando vemos que en los 90 avanzaron nuevamente las políticas neoliberales sobre el movimiento obrero organizado, que originó la Marcha Federal de CTA, MTA y los movimientos sociales, hasta los paros de sectores importantes del movimiento obrero, mientras otros dirigentes, como en todas las épocas intentaban “negociar” con el enemigo.

Siempre los hubo dialoguistas y combativos, pero fueron estos últimos quienes convocaron al pueblo a las luchas que cambiaron la historia.

Lo mismo sucede hoy, cuando el avance neoliberal no repara en represiones.

“Pon tus barbas en remojo, cuando veas a tu vecino rasurar”, viejo dicho popular que sirve para reflejar la Reforma Laboral en Brasil, del mismo signo que se persigue en la Argentina, del mismo tenor, con los mismos auspiciantes, y monitoreados por la misma embajada.

El retroceso de siglo y medio que votaron en el Parlamento carioca, significa la pérdida de todos los derechos conseguidos por el movimiento obrero, después de la revolución Industrial y las pos guerras mundiales, cuando se logró el Estado de Bienestar europeo y el de Justicia Social en nuestro país.

Este retroceso está indicando una planificación estratégica a nivel continental que afectará el marco jurídico laboral, de ahí el ataque a “las mafias de abogados laborales” en boca del mismo presidente; también sobre el sistema previsional que llegó a contener al 97% de la población en condiciones de acceder al beneficio, para el cual invocaron una supuesta reparación, que significa la amputación, “el descreme” del sistema, además de apropiarse del FGS, fondo de garantía de sustentabilidad que el peronismo dejó en 52 mil millones de dólares. Pesada Herencia nunca mencionada.

La represión en Pépsico, como las anteriores a los movimientos sociales, a los reclamos sectoriales, el encarcelamiento de Milagro Sala, la persecución judicial de los dirigentes peronistas como en Brasil el procesamiento de Lula, todos por haberse permitido distribuir la riqueza, por haberse animado a combatir por los humildes, los desposeídos, los trabajadores, que en el UNASUR avanzaron en sus condiciones laborales, inaceptable para el enemigo que herido en sus intereses y que opera por medio de sus cipayos internos, como siempre en la historia.

Esta situación que la población vive con angustia lógica, porque el fin es generarle miedo, hacerle sentir que toda su situación es precaria, instalar la meritocracia individualista, que cada uno debe salvarse solo, despojarlo de su afán de justicia y de lucha.

Eso es neoliberalismo de manual.

Pero existe el Movimiento Nacional y Popular, existe una conciencia reciente de camino construido hacia un modelo social y productivo más justo, con más previsibilidades hacia el futuro, con movilidad social ascendente.

Por eso la lucha es un colectivo contra el neoliberalismo, contra el capitalismo salvaje como lo denomina Francisco, contra aquellos enemigos que sacrifican hombres en su afán de lucro, de acumulación de riqueza, de voracidad contra lo que se oponga a sus fines, pero sabemos como terminan, siempre huyendo de las masas movilizadas por sus objetivos de recuperar la dignidad y la Justicia Social.

JR/