La ofensiva judicial neoliberal, es a la justicia, lo que la música militar es a la música. (JR)

PROYECTO ESTRATÉGICO DE COLONIZACIÓN

Por Jorge Rachid

No es de extrañar entonces que frente a una etapa electoral, vuelvan a levantarse las voces de su “majestad la justicia”, poniendo en blanco sobre negro quienes son los probos y quienes los réprobos, en ese maniqueísmo necesario a sus objetivos políticos. La estrategia electoral del enemigo neoliberal pasa entonces por el único camino de la difamación, la denigración, el agravio al peronismo y sus dirigentes, intentando así evitar el debate sobre las inequidades provocadas en los pocos meses de gestión destructora y perversa.

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

10/7/17

La “judicialización de la política” y la “politización de la Justicia”, son las novedosas herramientas utilizadas por el enemigo, a escala internacional, para remover los obstáculos políticos que se oponen a sus proyectos estratégicos de colonización.

Apoyados en una formidable maquinaria financiera y mediática hegemónica, avanzan sobre las democracias, es decir sobre las conciencias colectivas de los pueblos, cambiando paradigmas al punto tal de priorizar una supuesta lucha contra la corrupción por sobre el hambre, la miseria y la exclusión social.

Esa ocupación del espacio simbólico, no tiene sólo el objetivo del poder político, también conlleva el ocultamiento de los saqueos propios de un capitalismo voraz, inhumano e insensible, que privilegia la lucha contra los llamados gobiernos “populistas”, peyorativo de “lo popular”, que desconociendo el Mercado como ordenador, intentan regular los intereses contrapuestos entre el capital y el trabajo, entre la “meritocracia” individualista y la solidaridad, entre un modelo econométrico y un modelos productivo y social inclusivo.

No es de extrañar entonces que frente a una etapa electoral, vuelvan a levantarse las voces de su “majestad la justicia”, poniendo en blanco sobre negro quienes son los probos y quienes los réprobos, en ese maniqueísmo necesario a sus objetivos políticos.

La estrategia electoral del enemigo neoliberal pasa entonces por el único camino de la difamación, la denigración, el agravio al peronismo y sus dirigentes, intentando así evitar el debate sobre las inequidades provocadas en los pocos meses de gestión destructora y perversa.

El campo nacional y popular debería permanecer ajeno a la agenda y a la estrategia del enemigo, que no sólo dispara ese discurso, que además de activar el aparato mediático judicial, opera por líneas interiores del movimiento, lanzando en forma permanente “liebres falsas”, para que la militancia corra detrás, abandonando ejes propios de campaña electoral, que deberían ser aquellos que planteados con humildad y sin rencor, sin entrar en el juego del enemigo, permitan apuntalar la esperanza en un camino que quedó frustro, ante la avanzada neoliberal, las mentiras enarboladas y los errores propios de nuestra gestión.

El enemigo no trepidará en aumentar la apuesta ante cada acción que demuestre la vitalidad del movimiento nacional y popular.

Serán capaces de titular cualquier mentira que se hace eco inmediatamente en la población como verdades reveladas, que se consolidan en el debate diario, alimentado por el rencor provocado a los fines de la demolición política.

No será de extrañar que desde la muerte de Nisman transformada en “asesinato” por la prensa, hasta el encarcelamiento de dirigentes, llamados a escrachar públicamente, con la impunidad que le ofrece el ocultamiento mediático.

Es por eso que sólo la militancia política puede derrotar el formidable aparato financiero comunicacional que ha desplegado el enemigo, con el monitoreo de la Embajada de EEUU que tiene por objeto garantizar el plan estratégico que el imperio tiene reservado para nuestro país, en función de un panorama internacional, donde solamente Latinoamérica le ofrece un menú de recursos naturales y gobiernos coloniales, con despliegue militar, con lo cual enfrentar las derrotas que están sufriendo en el resto del mundo.

Sin este conocimiento acabado, es posible que el enemigo pueda operar sobre nuestras propias filas, imponiendo su agenda que siempre tiende a nuestra dispersión, que propende al enfrentamiento con otras fuerzas políticas no hegemónicas, intentando diluir el enemigo, el fuego graneado que la situación de país en crisis, al cual lo han llevado por decisión política, de país neocolonial con población excluida y afianzamiento de la concentración de la riqueza, para sacar esa realidad del foco electoral.

Siempre estar a derecho será el camino de los injustamente imputados, para no dar nuevos elementos de distracción al enemigo, no contestar los agravios ni personales ni políticos que desarrollan los “trolls” en las redes, no perder el tiempo con las confrontaciones internas sobre posicionamientos o supuestos espacios a futuro, nunca personalizar la política que constituye una práctica neoliberal, entre otras acciones entre las cuales la prioritaria es sin dudas el despliegue territorial, cara a cara con nuestros compatriotas, en lugares hostiles, donde podamos “predicar y persuadir”, táctica elemental de conducción política de Perón.

La política es un hecho esencialmente humano que el enemigo quiere transformar en  tecnológico puro, lo cual implica para nosotros el doble desafío de la utilización de las nuevas herramientas de comunicación, con la militancia territorial plena, que permita enfrentar con éxito el tsunami comunicacional de las mentiras, transformadas en verdades puras.

Estos ejes de trabajo están asentados sobre las necesidades de nuestro pueblo agredido, sobre la plata de medicamentos, la baja de pensiones de discapacitados, la dilución de los salarios y jubilaciones y pensiones, la destrucción de los planes Qunitas, Remediar, Progresar, Procrear, congelamiento de las AUH, la eliminación de los subsidios, todos golpes a la calidad de vida de nuestro pueblo, que pudo comprobar siempre con el peronismo, que la vida digna es posible y la movilidad social ascendente, un sueño para nuestros hijos.

JR/