En la nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños (Verdad Peronista Nº 12/1950)

NO HAY QUE BAJAR LA EDAD DE IMPUTABILIDAD BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA

Por Leonardo Martínez Verdier

Para recuperar la paz social se requiere implementar una Política de Estado para la restauración del entramado social y recreación de la comunidad organizada.



Por Leonardo Martínez Verdier
NAC&POP
20/06/2017

El Estado no puede quedar indiferente ante el proceso económico, porque entonces no habrá posibilidad de justicia social, y tampoco puede quedar indiferente ante los problemas de la salud de un pueblo, porque un pueblo de enfermos no es ni puede ser un pueblo digno.

Todos los hombres tienen igual derecho a la vida y a la salud. No puede haber política sanitaria sin política social.

Los problemas de la Medicina como rama del Estado, no pueden resolverse si la política sanitaria no está respaldada por una política social.

Del mismo modo que no puede haber una política social sin una economía organizada en beneficio de la mayoría.”

“Solo sirven las conquistas científicas sobre la salud si éstas son accesibles al pueblo.” (Dr. Ramón Carrillo)

De nada sirven las conquistas de la técnica médica si ésta no puede llegar al pueblo por los medios adecuados.

La Política de Estado necesaria para la restauración del entramado social que haría posible la recreación de la comunidad organizada en nuestro país debería desarrollarse en tres áreas, que abarcarían políticas de salud, de educación y de trabajo.

En el presente trabajo nos ocuparemos de un aspecto de la política sanitaria, que entendemos en emergencia y que tiñe toda posibilidad de actuar con éxito en las otras dos y aun en el desarrollo de un plan de salud nacional y popular.

Hace años que se ve, se escucha y se lee en los medios masivos de comunicación, que nos muestran, nos dicen y editan noticias sobre niños criminales, declarándolos culpables de sus padecimientos en lugar de ocurrir en su auxilio.

Tanto los que difunden esas noticias como los que opinan y proponen soluciones, lo hacen con la mirada puesta en el último acto y declaran culpables a esos niños y su única propuesta consiste en el mayor castigo y que ese castigo alcance a una mayor cantidad de menores mediante la baja o disminución de la edad de imputabilidad.

Siempre se recurre al caso del día o de la semana que se repite como si fueran noticias diferentes durante todo el día e incluso varios días, sin un marco referencial.

El marco que por motivos probablemente inconfesables se oculta, estaría dado por el porcentaje de delitos cometidos por menores de 18 años y su proporción respecto al total de delitos que se cometen.

Este porcentaje según el sociólogo Artemio López asciende al 6% del total de delitos, cifra que equivale al 0,4% del total de la población.

Esta cifra no se compadece con las campañas mediáticas ni con las reformas legislativas propuestas y realizadas para bajar la edad de imputabilidad.

Otra arista que debiera tomarse como punto de observación serían las causas que llevan a un niño a realizar actos delictivos.

En este sentido existen estudios que determinan que el 93% de los niños que delinquen son adictos a drogas y alcohol.

Además existen causas concurrentes.

El Dr. Claudio Stampalija , director del Centro de Estudios para la Prevención del Delito (CEPREDE) de la Universidad de Belgrano, en un estudio que ha realizado dice que: “… de la totalidad de chicos o adolescentes que delinquieron en alguna oportunidad, el 95% proviene de hogares disfuncionales, con carencias afectivas, emocionales, económicas, sociales, educativas y recreativas, entre otras.”

Asimismo, el Dr. Stampalija destacó que las adicciones de los chicos tienen relación con los altos niveles de reincidencia en el delito.

La reincidencia involucra entre el 80% y el 95% de los adictos, y los jóvenes adictos menores de 21 años están vinculados en el 60% de los delitos que se cometen.

Nos encontramos entonces con que se promueve masivamente el castigo a los menores que delinquen, haciendo caso omiso al hecho de que estos menores antes y aun después de convertirse en victimarios, son víctimas sociales y sanitarias.

Las verdaderas y reales soluciones, entonces deberán venir de la mano de los profesionales de las ciencias sociales y de la salud.

Pues está a la vista que la intervención policial y judicial penal no harían más que agravar el problema.

Por su parte, Claudio Izaguirre, presidente de la Asociación Antidrogas de la República Argentina recordó que: “…en otro tiempo los únicos privilegiados eran los chicos, pero hoy parecen ser los narcos.”

Y que si bien todos debemos participar en dar vuelta esta realidad, es el Estado quien debe afrontar este desafío y ponerse al frente.

Continúa diciendo Izaguirre, que: los pibes con adicciones y en conflicto con la ley son quienes más nos necesitan.

Pero no tienen espacios de recuperación o hay muy pocos.

Para el caso de los menores de 15 años directamente no hay centros terapéuticos.

Y esto es muy grave.

Resulta estremecedor conocer el mensaje contra los menores delincuentes y a favor de la disminución de la edad de imputabilidad y contraponerles las siguientes palabras de Izaguirre:

“Tenemos que decir que hoy los chicos son ingresados a las drogas por adultos inescrupulosos y son utilizados para robar, son abusados sexualmente o esclavizados laboralmente”

“Estos chicos, encima de que son víctimas de este estado de las cosas, son observados con desdén, desprecio o miedo por la sociedad”

“Así los pibes se evaden, se refugian entre ellos y se convencen de que no tienen salida, ni oportunidades”

“Por ello, hay casos con chicos que salen a robar y actúan con violencia. Las autoridades hace tiempo que dejaron de ver a los niños como hijos de la Nación”

La recuperación del adicto siempre es posible y una prueba palpable, cercana y reciente en nuestro país es la recuperación de dos personalidades que padecieron el flagelo de la adicción.

Muchos, no apostaban un peso a su favor.

Sin embargo ocurrió y no fue un milagro, sino la participación de profesionales que sabían qué hacer.

Lo hicieron porque además de tener la solución terapéutica, tuvieron también a su disposición el ámbito adecuado y los recursos económicos y financieros para hacer su trabajo.

También son muchos los que consideran irrecuperables a los menores adictos y delincuentes.

Anteriormente Claudio Izaguirre, presidente de la Asociación Antidrogas de la República Argentina nos recordaba, que en todo el territorio argentino, hay muy pocos espacios de recuperación y para el caso de los menores de 15 años directamente no hay centros terapéuticos.

Por eso, en el marco de una Política de Estado, debería tomarse sin demoras la decisión política de actuar y comenzar a construir en todo el territorio nacional espacios de recuperación y centros terapéuticos para la recuperación de adictos.

En la Argentina existen en suficiente cantidad y calidad, profesionales de la salud que saben qué hacer para recuperar adictos y reinsertarlos en la sociedad.

Pero necesitan que se ponga a su disposición, el ámbito adecuado y los recursos económicos y financieros para hacer su trabajo.

Esta Política de Estado constituiría un motor para el desarrollo, atento a que en su primera fase produciría un incremento de la industria de la construcción que potenciaría el desarrollo económico de manera directa por sí misma e indirecta por su incidencia en otras actividades productivas de insumos y prestadoras de servicios.

Además de los profesionales, técnicos, obreros y empleados de la construcción, que realizarían su tarea en la primera fase de la puesta en práctica de esta Política de Estado; en las fases siguientes y para su implementación, deberían intervenir, otros profesionales de disciplinas concurrentes, para lograr el cometido que esta Política de Estado se propone y que pertenecerían a las áreas de las ciencias jurídicas y sociales, y de la administración de centros de recuperación de la salud, entre otras.

La puesta en marcha de esta Política de Estado, requiere de una cantidad de acciones que para alcanzar el objetivo específico, que es la recuperación de adictos a las drogas y al alcohol, como asimismo, la reinserción social de esos miembros de nuestra comunidad, una vez alcanzada su recuperación.

Esas acciones: generarían fuentes de trabajo, desarrollo personal, social y económico, con incidencia positiva en el incremento del Producto Bruto Interno y en la calidad de vida del pueblo argentino.

Cuando comiencen a recogerse los frutos de esta Política de Estado, con la salvedad de casos excepcionales, los adictos dejarían de serlo y ya no sólo dejarían de ser violentos, sino que también dejarían de ser delincuentes.

A medida que las instalaciones de los centros de recuperación de adictos y centros terapéuticos, se encuentren en condiciones de ser utilizados, se comenzaría a proporcionar tratamiento a todos los adictos, sea cual fuere su condición social y familiar, aun contra su voluntad cuando resultara necesario.

Pues su voluntad estaría viciada, como consecuencia de su propia adicción, y a pesar de no haber sido declarados judicialmente insanos, resultaría evidente, que no serían capaces de disponer de su vida ni de sus bienes con cordura.

No obstante, siempre queda expedita la vía judicial una vez agotadas las acciones administrativas.

Pero en razón de que esta Política de Estado tiene la particularidad de proteger un bien social, en la medida que los adictos a las drogas y el alcohol estén libres, sin tratamiento ni control, la salud y la seguridad de todos los habitantes (adictos o no) estaría en riesgo.

Por ello, los funcionarios que deban tomar la decisión de si corresponde continuar o suspender tratamientos con internación, deberían tener en cuenta que resulta necesario contemplar que el interés social tenga preeminencia sobre el individual.

En ejercicio de esta Política de Estado, debería decretarse la emergencia sanitaria por adicciones, porque nos encontramos ante una situación, que afecta la salud de una enorme cantidad de personas que habitan en nuestro país, que son adictos, que sin ayuda estatal no se van a recuperar nunca y además, están fuera de control, son víctimas de su adicción y a la vez victimarios de sus familias y de cualquiera que se cruce por sus vidas en un momento inoportuno.

Que la cantidad de adictos a las drogas y al alcohol haya crecido desmesuradamente, ha ocasionado estragos en el entramado social, lo que hace imposible cualquier intento de recrear la comunidad organizada que Perón diseñó y realizó durante sus gobiernos.

Esta Política de Estado, requiere asumir que la única verdad es la realidad, y a pesar de que la justicia social sea el ADN del peronismo, el actual gobierno neoliberal en lugar de promocionar proyectos de leyes para bajar la edad de imputabilidad penal, podría tomar la decisión política, y proporcionar el financiamiento suficiente para su realización, mediante la asignación de partidas en el presupuesto de los ministerios y organismos descentralizados que participarían en su ejecución.

Estando todos los adictos que por su estado de salud así lo requieran, bajo tratamiento con internación, desaparecerían de las calles hasta su total recuperación, para ya sin adicciones, reintegrarse a la vida familiar y social, disfrutando del pleno ejercicio de sus derechos y cumpliendo con sus obligaciones.

De esta manera y considerando que un 93% de los menores delincuentes son adictos y que la mayoría de los delincuentes mayores también lo son, si una Política de Estado los rescatara para hacer posible su reinserción social, recuperaríamos la Nación que teníamos y que con sus más y con sus menos, se desarrolló entre 1945 y 1975.

Con un pueblo sano en cuerpo y espíritu, con una sola clase de hombres que son los que trabajan y de niños que estudian, el entramando social no tendría fisuras, y podríamos ser otra vez una comunidad organizada.

Porque desde el fuero más íntimo, el pueblo argentino ha resistido los embates antinacionales, manteniendo viva su memoria histórica y su cultura.

LMV/

A %d blogueros les gusta esto: