-Mi misión es convertirte en un economic hit man (EHM). Somos una especie rara en un negocio sucio. Y nadie puede enterarse de ello, ni siquiera tu esposa. Si decides entrar, es para toda la vida.

CONFESIONES DE UN SICARIO ECONÓMICO – VIDEO IMPERDIBLE PARA TERMINAR CON LA FARSA

Por Jorge Volpi

Perkins es muy claro: mientras los países pobres no estén dispuestos a defender sus recursos naturales y a luchar contra la corrupción interna y la manipulación extranjera, el auge de los EHM y la expansión de Imperio estadounidense parecen asegurados.

VIDA DE UN PISTOLERO ECONÓMICO

Por Jorge Volpi

El País

22 FEB 2005

En 1967, Jhon Perkins había concluido sus atropellados estudios de administración de empresas en la Universidad de Boston y acababa de casarse con su novia de toda la vida cuando, a instancias de un pariente de ella, fue invitado a realizar algunas pruebas en la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), acaso el menos conocido de los variados cuerpos de inteligencia que existían entonces en Estados Unidos.

Aunque al parecer obtuvo buenos resultados y satisfizo los requisitos impuestos por sus entrevistadores, al final Perkins prefirió incorporarse durante dos años al Cuerpo de Paz y, al lado de su esposa, se dispuso a pasar tres años en la selva amazónica ecuatoriana.

A su regreso, la NSA no se había olvidado de él y, a través de una intrincada red de contactos, le ayudó a encontrar trabajo en una misteriosa empresa de consultoría llamada Chas. T. Main Inc. (MAIN), una de cuyas principales funciones consistía en asesorar al Banco Mundial sobre las posibilidades de inversión en los distintos países del Tercer Mundo.

Al principio, a Perkins no le quedaban muy claros ni los objetivos de la firma ni sus propias funciones, hasta que una joven y hermosa ejecutiva, Claudine, de la que no tardaría en enamorarse, le hizo ver cuál sería su destino a partir de entonces.

-Mi misión es convertirte en un economic hit man (EHM) -le dijo ella en el primero de sus encuentros secretos, celebrados siempre sin testigos en su propia casa-.

Somos una especie rara en un negocio sucio.

Y nadie puede enterarse de ello, ni siquiera tu esposa.

Y recuerda que, si decides entrar, es para toda la vida.

A continuación le detalló las que serían sus metas a partir de ese día: su trabajo, le reveló, consistiría en justificar que enormes préstamos internacionales fluyeran a través de MAIN y otras compañías estadounidenses, como Bechtel o Halliburton, para la planeación y construcción de proyectos en países en desarrollo; en segundo lugar, tendría que buscar la bancarrota de esos mismos países, de modo que jamás pudiesen pagar a sus acreedores y se convirtieran así en dóciles socios de Estados Unidos, no pudiendo negarse a conceder su territorio para la construcción de bases militares, a poner sus recursos naturales a la disposición de los inversores extranjeros o a otorgar sus votos en las Naciones Unidas y otras instancias internacionales a Estados Unidos.

Para los cuerpos de seguridad de esta nación, el plan resultaba perfecto, sobre todo en una época tan comprometida como los sesenta, en los peores momentos de la guerra de Vietnam: en vez de utilizar agentes de la CIA o del Ejército para cumplir este tipo de labores, las propias empresas privadas les pagaban sus salarios a los EHM, con el beneficio suplementario de que, en caso de ser descubiertos, nunca podría comprobarse su vínculo directo con el Gobierno estadounidense.

Aunque la historia parece sacada de una novela de John Le Carré, se trata de un relato basado en hechos reales.

En Confessions of an Economic Hit Man (2005), uno de los mayores éxitos de estas semanas, Jhon Perkins afirma que todo lo que cuenta en verdad ocurrió.

Como decenas de supuestos hombres de negocios estadounidenses en el Tercer Mundo, Perkins en realidad era un pistolero económico, una especie de agente secreto ex officio, cuya labor consistía en aumentar el poderío estadounidense y dominar a los países endeudados.

En su primera misión, Perkins viajó a Indonesia, entonces un objetivo político de primer orden, sobre todo cuando el comunismo parecía dispuesto a dominar todos los países del sureste asiático, a fin de convencer al general Suharto de que MAIN sirviese como intermediario en el financiamiento de la electrificación de Java; su objetivo menos declarado consistía en endeudar al país a fin de convertirlo en un rehén de la política estadounidense.

Una vez lograda su tarea, Perkins fue ascendido a economista jefe de MAIN y posteriormente enviado a Panamá con un encargo semejante.

Allí llegó a entrevistarse con Omar Torrijos, uno de los pocos líderes latinoamericanos dispuestos a escapar al control de Washington sin someterse a los dictados del comunismo (lo cual, según Perkins, terminaría costándole la vida, lo mismo que a otro héroe, el presidente de Ecuador José Roldós).

No obstante, la siguiente tarea de Perkins resultó aún más lucrativa e importante para los intereses de su país.

Tras la constitución de la Organización de Países Productores y Exportadores de Petróleo (OPEP) y el embargo decretado por los países árabes contra Estados Unidos por su apoyo a Israel en 1974, el Gobierno decidió que jamás podría volver a suceder algo parecido.

Para impedirlo, se volvía necesario establecer un gran acuerdo con Arabia Saudí, el mayor productor de petróleo del mundo, empleando la misma estrategia utilizada antes en Indonesia y Panamá, sólo que en una escala más amplia.

El pacto global entre ambos países terminó siendo el más grande de la historia: la construcción de toda la infraestructura de una nación que aún vivía en el medievo fue adjudicada a empresas estadounidenses.

Al cabo de unos años, y gracias a todo tipo de tácticas, incluido el soborno con mujeres a miembros de la familia real, Arabia Saudí se convirtió en el mayor aliado de Washington en el Medio Oriente.

Las consecuencias de esta alianza se prolongan hasta nuestros días: basta recordar las estrechísimas relaciones que todavía existen entre la Casa de Saud y la familia Bush.

Cada vez más desencantado con su trabajo y menos seguro de su moralidad, Perkins todavía cumplió nuevas misiones en Panamá, hasta el misterioso asesinato de Torrijos y la posterior invasión de los marines en Irán, donde le tocó vivir de cerca la caída del Sha y el fracaso de la política estadounidense, y por fin en Colombia, donde el encuentro con otra mujer, Paula, lo haría decidirse a cambiar de vida.

En 1982, Perkins al fin abandonó MAIN y su vida de pistolero económico y fundó su propia compañía de energía, Independent Power Sistems.

Desde entonces, y hasta los atentados del 11 de septiembre de 2001, mantuvo en secreto su carrera como EHM; gracias al apoyo de su hija, entonces comprendió que no podía quedarse callado más tiempo y comenzó a escribir Confessions of an Economic Hit man para lavar sus culpas y prevenir al mundo sobre el nuevo imperialismo estadounidense.

Desde entonces, Perkins se ha preocupado por realizar proyectos de desarrollo que en verdad buscan el beneficio de los más pobres y no sólo servir a los fines políticos de la corporatocracia.

Aunque el libro relata una valerosa toma de conciencia, lo cierto es que, a pesar de su tono arriesgado y sentencioso, no revela nada sustancialmente nuevo.

Si resulta importante -y si se ha convertido en un éxito de crítica y de ventas-, se debe a que por fin alguien se ha atrevido a poner sobre la mesa, de una manera clara y comprensible, la secular complicidad entre el poder económico y el poder político.

La vieja receta que dictaba “lo que es bueno para Ford es bueno para Estados Unidos” se cumple ahora de una forma más perversa, aunque en el fondo no se trate sino de la consecuencia extrema del capitalismo: en nuestro mundo globalizado, lo único que faltaba por privatizar eran los servicios de inteligencia.

Al final, la moraleja del libro de Perkins es clara: mientras los países pobres no estén dispuestos a defender sus recursos naturales y a luchar contra la corrupción interna y la manipulación extranjera, el auge de los EHM y la expansión de Imperio estadounidense parecen asegurados.

  • Jorge Volpi es escritor mexicano.

  • Este artículo apareció en la edición impresa de El Pais, el 22 de febrero de 2005

JOHN PERKINS “CONFESIONES DE UN SICARIO ECONÓMICO”

PorMario Alejandro Londoño Rodriguez

7 de mayo de 2011

Durante la historia han surgido numerosas crisis económicas y grandes  depresiones sin dejar de mencionar las guerras que son finalmente las que generan mayores daños y nefastos futuros para las naciones que se encuentran vinculadas a estas.

Sin  embargo algunos países han salido victoriosos de muchos de estos escenarios y hasta podría decirse que ha sacado provecho de todas esas situaciones, en este caso se refiere a la gran potencia mundial de los Estados Unidos y sus sicarios económicos alrededor del mundo.

John Perkins era un ex-jefe de economía de Chas.T.Main.Inc, compañía dedicada a la ingeniería eléctrica, mecánica e hídrica que durante su funcionamiento se dedico también a la consultoría de países de tercer mundo con el fin de atraparlos en deudas que no podrían pagar, esta era su función principal, los dirigentes aceptarían grandes sumas de dinero como prestamos para el desarrollo de instituciones como el Banco Mundial y USAID.

Lo que muchos países no sabían era que grandes corporaciones, estadounidenses especialmente, trabajaban en conjunto en el gobierno para “desangrar” económicamente a los países que aceptaban estos préstamos.

Como era de esperarse muchos de estos países frente su incapacidad de cubrir las deudas se sometían a  políticas como la privatización de salud, educación, electricidad y demás servicios públicos para que su deuda fuese saldada o refinanciada en el largo plazo.

Además se eliminaban los subsidios en la industria, las barreras comerciales, explotación de  sus recursos minerales y exigían su apoyo militar y político.

Sin embargo el papel del gobierno debía mantenerse ajeno, nunca debía relacionarse  con estas actividades que solo dejaban en pobreza y miseria a muchos países que se estaban estancando por sus deudas con estos fondos y su vez con las grandes corporaciones que llenaban sus bolsillos con los altos interés que estos percibían.

Es un panorama bastante desolador si lo vemos desde el punto de vista que en el caso de Colombia también podría verse en una situación como esa, y esto realmente nos atribuye a todos, por lo tanto es importante destacar lo que aconteció en Ecuador y Panamá como claras victimas de sicarios económicos. En el caso de Ecuador que estuvo controlado por varios años por dictadores a favor de los Estados Unidos, y que solo hasta el momento donde se presentaron elecciones democráticas y el presidente de ese momento trato de sentar un precedente, este fue asesinado.

Este presidente lo que pretendía era asegurar los interés del Ecuador, especialmente de sus recursos, políticas que obviamente no compartían los estadounidenses porque dejarían de percibir múltiples beneficios de este país, como fue imposible persuadir a este renombrado político, ellos acabaron con su vida. De esta forma se imperio seguía creciendo sin la necesidad de acudir a las armas, un negocio clandestino sostenido por la desgracia de estos países.

Para el gobierno y especialmente las grandes corporaciones sus objetivos estaban claramente establecidos, maximizar sus beneficios sin importar el coste social o medioambiental. Con todas las medidas que los Estados Unidos le imponían a estos países tenían el mismo impacto, la devaluación de la moneda, lo que a su vez genera un caída en el valor de los productos locales haciéndolos más atractivos para los países devastadores, adquiriéndolos e un muy bajo precio.

Adicionalmente se compromete el bienestar de los individuos, debido a los recortes presupuestarios y a la contracción fiscal, cuando se privatizan los servicios públicos especialmente, dejando vulnerables a las personas más pobres, y finalmente la privatización de servicios esenciales para la población porque deja a la deriva el manejo y la regulación de estos a las empresas extranjeras.

Pero vale la pena preguntarse por que son los Estados Unidos los más beneficiados, porque organizaciones como el Banco Mundial pertenece a ellos y además porque es el máximo proveedor de capital, dinero que solo son las deudas de los demás países pagan, por que el dólar se estable como la moneda para el intercambio comercial  internacional mundialmente aceptado y como tipo de cambio de referencia frente a las demás monedas extranjeras.

¿Cómo no acudir a deuda extrajera frete a condiciones que lo ameriten en un país vía al desarrollo?

¿Cuáles deben ser las acciones de un país para solventar sus deudas en el menor tiempo posible, y nos ser sometido a los cambios en sus políticas?