Las contradicciones son de a tres: la tesis y la antítesis, encuentra una síntesis donde se reencuentran y superan, en un estadio superior del proceso.

SOBRE EL DIFICIL ARTE DE LA “UNIDAD”

Por Mario Casalla

La Unidad es siempre resultado y nunca punto de partida; es inestable y requiere especiales cuidados y se arma o desarma en torno a valores y objetivos que, muy trabajosamente, logran ser compartidos y comunes. No se ignora el valor de la Unidad, pero -para que ésta sea real y no formal- es necesario discutir claramente el objetivo de esa unidad y la estrategia para lograrla. Y eso supone tiempo, conflicto y diálogo, cosas que ahora –año 2017- parecen escasear.

Por Mario Casalla
NAC&POP
28/05/2017

Fuente:Grupo El Umbral

Reunión de CFK con Intendentes Inst. Patria Mayo 2017

Cuatro fragmentos de una nota periodística publicada en diciembre de 2015, que acaso puedan tener alguna utilidad ahora.

O bien, ninguna.

En cuyo caso pueden perfectamente ignorarse sin que nadie reclame por eso.

Suele ocurrir cuando de conceptos o modelos se trata.)

1. ENTRE LO FORMAL Y LO REAL.

Hace ya muchos años, un histórico dirigente del movimiento obrero argentino le advertía a su joven interlocutor: “Mire cuando existen muchas facciones en disputa y alguien propone la Lista Unidad, generalmente seguirán estando todos esas mismas facciones, a las que se les agregará luego la mentada Lista Unidad”.

Seguramente no ignoraba el valor de la Unidad, pero también sabía que -para que ésta sea real (y no formal)- es necesario discutir claramente el objetivo de esa unidad y la estrategia para lograrla.

Y eso supone tiempo, conflicto y diálogo. (Cosas que ahora –año 2017- parecen escasear).

2. ANTAGONISMOS Y CONTRADICCIONES:

La ansiada Unidad, es generalmente proclama por una mayoría que la predica y sabotea casi al mismo tiempo.

Es que la Unidad es siempre resultado y nunca punto de partida; es inestable y requiere especiales cuidados y se arma (o desarma) en torno a valores y objetivos que (muy trabajosamente) logran ser compartidos y comunes.

Y esto en casi todos los órdenes de la vida.

Por lo tanto, así como hay multiplicidad de intereses, hay también multiplicidad de “unidades” para hacerlos triunfar, y muchas de ellas antagónicas entre sí.

La gran habilidad de quien le toque conducir o gobernar tal conjunto de antagonismos, es lograr –en primerísimo lugar- transformar esos antagonismos en contradicciones.

El Antagonismo es siempre de a Dos (aunque cada uno de ellos englobe a muchos) y es agonal: el triunfo de uno supone la derrota o sumisión del otro.

En cambio las contradicciones –como bien sabía el viejo Hegel, superando en esto al gran Heráclito- son de a Tres: la tesis y la antítesis (enfrentadas a muerte), encuentra una Síntesis donde se reencuentran y superan, en un estadio superior del proceso.

Perdóneme amigo lector, pero no puedo dejar de recordar la palabra que usa Hegel, para decir eso que solemos traducir con el simple término de “superación”.

Se trata de la compleja voz alemana Aufheben, la cual significa (¡al mismo tiempo!), Negar-Conservar y Superar.

O sea que se trata de una negación del antagonismo (tesis-antítesis) que (conservando sin embargo lo que tengan de positivo) las eleva a un tercer momento (síntesis) donde puedan volver a reconocerse, en un nivel superador.

3. ENTRE LA POLITICA Y LA GUERRA:

Es decir que lo clave es ser capaces de transformar los antagonismos (diádicos, esto es de a dos) en contradicciones (triádicas, es decir de a tres).

Es éste el primer arte de quien aspira a conducir conflictos.

En la contradicción existe un momento “superador” en que las partes antes enfrentadas (como tesis y antítesis) logran reconocerse en un nuevo nivel del debate.

Es con ese Reconocimiento que nace propiamente la Política y la posibilidad de la Unidad.

Lo otro, el Antagonismo, supone la guerra y la muerte.

Por eso desde siempre venimos refutando la peligrosa (y muy citada) tesis del mariscal prusiano Clausewitz: de ninguna manera “La Guerra es la continuación de la Política por otro medios”.

Al contrario, la Guerra es el fracaso de la Política.

4. DE TIMONELES Y CONDUCTORES

Hay un texto de Mao que resulta imperdible para ver esto: “Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del Pueblo” (de 1957), que produjo un enorme sacudón en el seno del pensamiento marxista.

O si lo tiene más a mano, vaya a “Conducción Política” de Perón y encontrará más o menos lo mismo.

La clave será pasar del Antagonismo a la Contradicción; del Dos al Tres: de la guerra a la Política.

Y esta última no es cosa de generales, ni de técnicos, ni de administradores.

Mao denominaba a ese difícil oficio como el de “Gran Timonel”, capaz de guiar un barco en medio de la tempestad.

Perón, simplemente lo llamaba “Conductor”, alguien capaz de “mandar persuadiendo”.

También podemos llamarlo simplemente “Estadista”, o “Buen Gobernante”.

Usted sabe de qué se trata y admitamos que no abundan.

ADDENDA, BAJANDO ABRUPTAMENTE A LA DISPUTA ACTUAL:

Estos pequeños fragmentos filosóficos del 2015, pivotean sobre la idea dialéctica de “superación”, entendida ésta (no como la irrupción de un “tercero” ajeno a los dos entre quienes está trabada la contradicción: tesis y antítesis)

Sino en su “superación” (aufheben, en aleman) que es un “tercero” que sintetiza a esos dos (y no es él mismo un otro) y por lo tan-to el antagonismo entre los dos (esos y no otro) se “sintetiza” y el proceso puede seguir adelante.

Es la dialéctica: un método de tratamiento de las cuestiones para resolverlas sin sacrificarlas en lo que tienen de “positivo”.

Es una “terceridad” lógica que a la vez niega/conserva y supera.

O sea no sería entonces, Cristina O Randazzo, sino Cristina y Randazzo, fusionados en un proyecto donde AHORA ya no se ven como antagónicos sino como partes de una nueva y superior unidad.

Eso requiere de un dialogo o puente entre ambos proyectos (propios) en pos de uno común que los contiene y no los sacrifica.

Tarea de un Conductor individual si lo hay (no es éste el caso), o de sus respectivos adlateres si se empeñan en esa tarea y de manera tal que encuentren (como diría Marechal) ese “arriba del laberinto” donde vuelve a verse el camino llano y se supera la encerrona.).

O sea “CRISTINA Y RANDAZZO” pero no por unidad formal o legal, sino porque logran una “tercera posicion” en que dejan de ser antagónicos y pasan a saberse complementarios. No es fácil, pero tampoco imposible).

Lo otro es el capricho (del Uno que quiere ser los Dos), o los recíprocos insultos de sus adherentes y la previsible eliminación de uno de ellos y de su legión de adeptos..

Tanto Hegel, como Mao o Perón dirían: “si ambos son del mismo equipo y sin embargo desean eliminarse entre ellos, es porque “la cosa misma está mal planteada”.

Trabajemos para encontrarle la vuelta (dialéctica) y entonces la “verdad” de cada uno potenciara el resultado final.

Esto sería en serio trabajar por la bendita “unidad”.

Lógica Política y no Guerrera, claro.

 MC/