Nuestro país enarboló ante el mundo, la bandera que convirtió a la Argentina en ejemplo en la lucha por los Derechos Humanos, con Verdad, Memoria y Justicia, ganando el respeto de la comunidad internacional, siendo el único país del mundo en juzgar a los genocidas, en vida y en un marco jurídico ajustado a derecho.

DESAPARECIDOS II. UN NUEVO CRIMEN EN NOMBRE DE LA “JUSTICIA”

Por Jorge Rachid

Las Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas, durante 40 años sin levantar otra consigna que “con vida los llevaron, con vida los queremos”, sin violencia, en paz, marchando con un silencio conmovedor en la dictadura, rompiendo el silencio de los cementerios instalado. Lograron el reconocimiento mundial, en su lucha que logró recuperar cuerpos, establecer la verdad de los hechos, visibilizar los crímenes aberrantes y recuperar algunos nietos robados.

 

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

5/5/17

Nuestro país enarboló ante el mundo, la bandera que convirtió a la Argentina en ejemplo en la lucha por los Derechos Humanos, con Verdad, Memoria y Justicia, ganando el respeto de la comunidad internacional, siendo el único país del mundo en juzgar a los genocidas, en vida y en un marco jurídico ajustado a derecho.

En efecto, la Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas, durante 40 años sin levantar otra consigna que “con vida los llevaron, con vida los queremos”, sin violencia, en paz, marchando con un silencio conmovedor en la dictadura, rompiendo el silencio de los cementerios instalado.

Lograron el reconocimiento mundial, en su lucha que logró recuperar cuerpos, establecer la verdad de los hechos, visibilizar los crímenes aberrantes y recuperar algunos nietos robados.

Para quienes dicen que se actuó con signos de venganza, les recuerdo que hubo casi mil miembros de fuerzas de seguridad y agentes civiles de inteligencia juzgados, con cerca de 100 absueltos y el resto condenados.

Nuestros compañeros torturados, flagelados, humillados, tirados desde los aviones, violados, destruidos física y moralmente, con mamás pariendo y sus bebés robados, con empresarios torturados y despojados, nunca tuvieron tal oportunidad.

La Justicia en democracia, nunca desvió su destino de llegar al juzgamiento, primero con las Juntas con Alfonsín que nos conmovió después del “Nunca Más”, que ya parecía horroroso y sin embargo era sólo la punta del iceberg de un infierno dantesco, inimaginable para mentes sanas, superando al Holocausto en sus prácticas, manteniendo bajo torturas a mujeres, jóvenes y hasta niños en cautiverio por años, hasta finalmente matarlos, asesinarlos a sangre fría, después de haber convivido con ellos en los campos clandestinos de prisioneros.

La nueva contra-ofensiva de los asesinos, no comenzó con el fallo de la Corte Suprema de Justicia en donde se asimila a los criminales de Lesa Humanidad con delincuentes comunes, tema aclarado en los Códigos Penales y separados en el caso del 2 X 1.

Comenzó con “el negacionismo” de funcionarios de este gobierno, delito penal en otros países, desde el inicio mismo de la gestión, poniendo en dudas los números del genocidio, con un presidente que habló “del curro de los DDHH” y con ministros que plantearon “el negocio” de las reparaciones del estado sobre los derechos habientes y víctimas del terrorismo de estado.

Es una política de estado instalada en función de las necesidades estratégicas del enemigo en nuestro país de la mano del gobierno neoliberal, colonialista y cipayo.

Un gobierno que abrió las puertas al Calibán imperial, para que dejemos de ser un país de paz, poniendo en riesgo a nuestro pueblo, en aventuras bélicas en terceros territorios, acompañando a EEUU a cambio de limones exportados.

Las Bases norteamericanas, la compra de armas ofensivas, sin hipótesis de guerra, el endeudamiento y la apertura de la economía, que hipotecan soberanía, necesitan sellar en la memoria, la etapa de la dictadura militar.

Era necesario el fallo entonces para esos fines, que incluyen convertir a la Argentina en gendarme de la región, bajo la excusa del terrorismo que no existe y del narcotráfico que existe como tránsito en forma monumental y como problema sanitario a resolver.

No olvidemos que ningún país del Plan Cóndor, juzgó a sus asesinos terroristas de estado, aún en procesos como el de Chile donde bombardearon, como en 1955 la Rosada, la Casa de la Moneda, muriendo Salvador Allende el primer presidente socialista de Latinoamérica.

La reacción imperial, como el neoliberalismo mata pueblo y libera a los asesinos.

Los judíos de la diáspora y el Estado de Israel, siguen buscando, 70 años después a los asesinos de los campos de concentración, siendo juzgado el año pasado un soldado alemán de 93 años, otros murieron en las cárceles después de 40 años de reclusión.

Incluso han secuestrado personas de terceros países, como Eichman en nuestro país, finalmente ahorcado en Israel, después de un juicio relatado por Anna Harendt que la llevó a elaborar esa frase maravillosas: “la banalidad del mal”.

Hombres “normales”, padres de familia, asesinos seriales fuera de sus casas.

El gobierno entonces, no es ajeno a esta situación que ha alfombrado en la política, para que suceda un fallo calamitoso que arrasa jurisprudencia y fallos anteriores de la misma Corte Suprema.

Empujado por los nuevos vientos coloniales, alentados por los medios de comunicación hegemónicos que en sus editoriales clamaban por esta política de liberación de asesinos, los mismos que exigen “mano dura” con los jóvenes pobres y marginales de nuestra sociedad.

Una Justicia sin dudas estamentaria que juzga por niveles sociales, liberando los deshechos humanos que son los criminales de Lesa Humanidad y llenado las cárceles de pobreza, marginación social y delitos menores.

Funcionando esa doble vara, se reinstala la idea de la represión que ya comenzó con la detención de Milagro, que los asesinos de la dictadura “salvaron la Patria” y los negros, los peronistas, los pobres y los trabajadores la hundieron, generando un racismo militante neoliberal, que los lleva a perseguir a los opositores y compatriotas latinoamericanos.

Eso es ideología, travestida de “gestión de la alegría”, es la política más conservadora y sumisa a los dictados imperiales que se ha implementado desde ls misma dictadura.

Los personajes son los mismos, la economía es la misma, la concepción social es la misma, su visión del trabajo es la misma de la dictadura, sus efectos serán similares.

Los peronistas lo venimos denunciando, desde la campaña electoral, alertando al pueblo argentino el camino que se abría, ahora luchamos para impedir su avance, pero depende del pueblo en su conjunto, derrotar nuevamente al Infierno del Dante.

JR/