"Los trabajadores son los actores principales en los procesos revolucionarios de cambio social, el peronismo lo demostró "

LOS DERECHOS DE LOS TRABAJADORES NO SE CONSIGUIERON GRATIS

Por Jorge Rachid

La flexibilización laboral, el cercenamiento de derechos, los límites a las paritarias, el avasallamiento a las leyes es parte de la reacción oligárquica. En esta etapa de restauración neoliberal, el enemigo muestra su peor rostro ante la necesidad de borrar la memoria histórica del peronismo. No lo lograron en 70 años.

Por Jorge Rachid
SIN MORDAZA
1°/5/17

La historia de luchas que los trabajadores protagonizaron, dieron pié a todas aquellas cuestiones que hoy parecen naturales, pero fueron producto de épicas, mártires y héroes, que fueron consiguiendo con esfuerzo y sacrificio la ampliación de derechos que hoy disfrutan millones de trabajadores en el mundo.

Esos derechos hoy pretenden ser conculcados por las políticas neoliberales, que pretenden limitarlos, en función de las ganancias empresarias, que denomina al salario como un costo más de la producción, como son los bienes de capital o maquinarias.

No fue gratis para los obreros de Chicago en los mediados de 1880 que llamaron al paro para el 1° de mayo reclamando las 8 horas de trabajo, en jornadas laborales que se extendían de 14 a 18 horas, planteando como consignas: 8 de trabajo, 8 de descanso y 8 horas para vivir.

Ese día la represión cobró varias víctimas, por que se llamó a una movilización para el día 4 de mayo donde fueron muertos decenas de obreros y un policía.

Por ese hecho fueron condenados, sin pruebas 7 militantes sociales a la horca y 5 ejecutados.

Ese juicio fue declarado nulo por falsedad de pruebas, pocos años después.

El fiscal del juicio pedía la pena de muerte por ser estos dirigentes: terroristas, violadores de la paz social, responsables de la sublevación obrera contra las instituciones, inmigrantes que venía a enterrar “el sueño americano”.

Fueron condenados por ser autores intelectuales de la muerte del policía, cuando se demostró años después, que fue un autoatentado ejecutado por el jefe de policía para justificar la represión.

Ya habían sido ahorcados, el racismo y la discriminación: consumados.

No fue la única historia trágica.

En nuestro país, la represión en los Talleres Vasena dejó muertos que aumentaron a cientos en el cotejo fúnebre de los primeros muertos.

No dejaron de actuar las brigadas civiles de la Liga Patriótica que asesinaron a mansalva a cuanto inmigrante protestando encontraban, bajo el amparo policial.

Eran los hijos de las oligarquías porteñas defendiendo “la Patria”, del anarquismo, el socialismo, el populismo.

¿Sabe usted por que se inició la huelga de los peones rurales de la Patagonia?.

Pedían una vela y un catre, porque dormían en galpones, en el suelo de tierra, tapados con ponchos y en la oscuridad que domina los días patagónicos.

Esa huelga que desembocó en el fusilamiento de casi 1.500 obreros por parte del ejército nacional, que al principio se negó a hacerlo pero cedió, el coronel Varela, ante la presión de los Braun y los Menendez Behety, ingleses afincados matando pueblos originarios, por lo cual pagaban un peso por cada par de orejas que les traían los asesinos contratados para ese fin.

Esas familias gobiernan hoy.

Los quebrachales chaqueños del norte santafesino de Villa Guillermina y Villa Ocampo, fueron escenarios de persecuciones y asesinatos por parte de las policías provinciales y el ejército, que perseguían a los peones que escapaban del régimen esclavista que los dominaba.

Les pagaban con vales que sólo podían canjear en los almacenes de la patronal, trabajaban de sol a sol, acosados por las víboras y las alimañas del bosque chaqueño.

Morían jóvenes con menos de 40 años de expectativa de vida.

Hoy sucede lo mismo con los tareferos misioneros de la yerba, del tabaco de Salta y Jujuy y los cosechadores de uva en Mendoza con trabajo a destajo, es decir por tanto, lo cual lleva al trabajo infantil de la familia para aumentar ingresos.

En esta pequeña reseña histórica, la irrupción de los trabajadores en la escena nacional, significa sin dudas un punto de inflexión que descoloca todo lo anterior, cambia las reglas del juego, desplaza actores principales a las periferias y coloca al trabajador como eje del nuevo modelo social solidario del peronismo.

En su primer etapa Perón, antes de ser presidente, como Secretario de Trabajo y Previsión Social, establece el Estatuto del Peón terminando con el “país de las vacas gordas y los peones flacos” que cantaba Don Atahualpa.

El 17 de octubre las masas trabajadores, encuentran la síntesis histórica de la conciencia nacional forjada en casi 150 años, en una revolución que eleva la clase trabajadora al poder, con un Líder que los sintetiza.

Desde ese momento la ampliación de los derechos sociales encuentra una sucesión de leyes que van dando no solo movilidad social ascendente, sino previsibilidad a sus proyectos de vida, colocando al trabajo como ordenador social junto al Estado, como regulador del conflicto de intereses que surge entre la asimetría que existe entre el capital y el trabajo.

La Constitución Nacional de 1949 le da amparo constitucional a esos avances, los Derechos del Trabajador, por lo cual la reacción oligárquica de 1955, además de asesinar, encarcelar y reprimir, lo primero que decide es eliminar la Constitución Nacional por decreto.

Este país que conoció esa memoria, no sólo la conservó sino que la perpetuó hasta el día de hoy, habiendo sido recreada por doce años de recuperación identitaria de la cultura nacional y la soberanía política, por el gobierno peronista de los Kirchner, por lo cual, la persecución, la denigración, la difamación es igual a la de las peores dictaduras militares, con la diferencia de que ahora usan supuestos jueces y “objetivos e independientes” medios de comunicación, para atacar y destruir.

En esa mecánica, la flexibilización laboral, el cercenamiento de derechos, los límites a las paritarias, el avasallamiento a las leyes es parte de la reacción oligárquica.

En esta etapa de restauración neoliberal, el enemigo muestra su peor rostro ante la necesidad de borrar la memoria histórica del peronismo.

No lo lograron en 70 años, ni pudieron vencer la presencia protagónica del movimiento obrero organizado, que protagonizó en nuestro país las mayores luchas de resistencia a los modelos neoliberales que representaban las dictaduras y los gobiernos sumisos a los dictados de las políticas del coloniaje implantado a nivel internacional, que intentaron borrar soberanía.

Fueron los trabajadores protagonistas de los Cordobazos, Rosariazos, siendo reprimidos por el Plan Conintes, y encarcelados en cada acción sindical. No había especulación política, ni necesidad de cargos, sólo conciencia de lucha y compromiso con el pueblo.

Sin los trabajadores, formales e informales, no hay Revolución Nacional ni Patria Grande.