El sábado 22 de abril, por la tarde, visité a Nélida Rojas en la cárcel de mujeres de Cacheuta. (Guillermo Carmona)

NELIDA ROJAS DE LA TUPAC AMARU, DETENIDA EN MENDOZA.

Por Guillermo Carmona (FOTO)

Comparto algunos comentarios y reflexiones sobre mi encuentro con la Nely, la referente de la Tupac Amaru de Mendoza que sufre, al igual que otros militantes de la Tupac, la detención arbitraria y una feroz persecución y estigmatización política y social. (Guillermo Carmona)

Por Guillermo Carmona

 NAC&POP

23/04/2017

“¿Desde cuándo era necesario estar de acuerdo con alguien para defenderlo de la injusticia?”

Lilian Hellman, Tiempo de Canallas

El encuentro con la Nely

Ayer estuve por algo más de media hora con Nélida en el penal.

A través de sus abogados fui habilitado por las autoridades penitenciarias a ingresar a verla, dado mi carácter de diputado nacional.

Para las visitas se requiere estar en un listado y, lógicamente, ha priorizado la presencia de los integrantes de su numerosa familia.

Es mamá de ocho hijos y tiene varios nietos que quieren verla y a los que ella quiere ver.

También quiso encontrarse conmigo, por eso fue posible que yo ingresara.

Pensé que mi profesión de abogado me había curtido lo suficiente a lo largo de los años y que, por lo tanto, no me afectaría verla detenida.

No fue así.

Viví una intensa conmoción cuando entre al lugar donde estaba.

Tomé conciencia en ese momento de que hay un estado del alma que solo se expresa con lágrimas en los ojos y sonrisas en los labios. Con esa expresión me recibió Nélida y en el mismo estado la saludé yo.

Al instante nos dimos un largo abrazo del que me ha quedado una sensación perdurable, un abrazo que lo siento como si me lo hubiera dado mi mamá.

Es que de esa especie de monstruo que en el imaginario colectivo han buscado construir desde las esferas oficiales y desde algunos medios de comunicación no existe ni el más mínimo atisbo.

La Nelly es una madraza, una mujer llena de afecto que apenas la ves desarticula todas las desconfianzas y reservas prejuiciosas surgidas de las versiones falazmente difundidas.

Enfermera por décadas en el departamento de Lavalle, sabe lo que es la necesidad de los otros y vive como un imperativo el ser solidario, el pensar en los demás y trabajar para los demás.

Y es lo que transmite desde el primer contacto.

Cuando llegué supe que la visitaban un hijo, una hija (ahora pienso que tal vez era su nuera, aunque el trato que le dispensaba era el de una hija) y su nieta.

Estaban en la esquina de una sala grande, la misma en la que otras internas recibían a sus visitas, dispersas en pequeños grupos, en bancos unos y sentados en el piso otros, a lo largo y ancho del salón.

La nieta le había hecho un dibujo hermoso como los que mi hija de seis años me regala cada tanto.

Me llamó la atención que en el papel, arrancado de un cuaderno, había un sol grande, como ese que ahora Nelly no puede ver ni sentir más que un ratito cada día.

No debe ser fácil estar detenido para alguien que viene de Lavalle, tierra del sol, si la hay, en nuestra soleada Mendoza…

Cuando comenzamos nuestra charla me dijo que, a pesar de la hostilidad judicial y mediática existente desde el momento en que se conocieron las primeras denuncias, nunca hubiera imaginado que se concretaría una detención porque ella y la organización habían tenido total predisposición para dar las explicaciones y aportar las pruebas que se les solicitaran.

Le pregunté cómo se sentía y me dijo que bien, aunque me manifestó su preocupación por su familia y por los compañeros de la Tupac.

Me contó que había tenido una enorme alegría al enterarse que habían liberado a su hermano el día anterior y que lo que más le dolía era que las detenciones habían afectado mucho la vida de su familia, una familia muy unida en la que aún en los momentos de dificultad siempre ha predominado la alegría y una estrecha convivencia.

Su claridad, fortaleza y entereza se reveló cabalmente cuando me dijo, señalando con su mano derecha primero al corazón y después a la sien, que “mientras aquí y aquí yo sienta que soy libre no me afectará la detención.

Yo pienso que Dios me puso aquí por algo. Antes no sabía nada de cómo es la vida en la cárcel.

Hay mucho maltrato, mucha estigmatización, especialmente en los traslados de los presos.

Cuando salga, algo voy a hacer por quienes pasan por esta situación.

Ya hay cosas que estoy haciendo, porque charlo mucho con las chicas y cuando veo que están mejor les digo: ‘mirá que linda que estas hoy que no necesitaste pedir la pastilla para dormir’ o les enseño cosas cuando hacemos tareas y se ponen contentas por sus logros”.

El único momento en que se le quitó el brillo en los ojos fue cuando me contó que al principio los tuvieron en una celda de comisaría que era como una jaula.

Había un chico que en la cárcel había estado estudiando con admirable sentido de superación.

Lo tenían allí por un traslado.

Ella vió como, al comer una porción de pizza que le había convidado, el chico tenía la mandíbula rígida por la impotencia y la incomprensión.

“Yo hago esfuerzos para superarme, para salir de esto, pero así nos tratan”, le dijo el muchacho.

Un rasgo predominante en Nélida al charlar es que no pone énfasis en su situación, sino en lo duro que es lo que están viviendo los integrantes de su familia, los compañeros de la Tupac y las mujeres con las que comparte la detención.

Las acusaciones de tener inexistentes flotas de camiones, autos de lujo cuyas marcas ni siquiera conocen, supuesto dinero y armas escondidas en alguna parte son parte de las ficciones creadas para perseguir a sus familiares y a los dirigentes de la Tupac, para generar el miedo y la desazón entre gente sencilla, de trabajo, comprometida con la transformación de la durísima realidad que les toca vivir como familias pobres de humildísimo origen.

Han progresado juntándose, organizándose, peleando -a veces con rudeza, siempre con persistencia- por mejorar su calidad de vida.

“Para sostener la mentira de que invertíamos en autos han contabilizado los autos propios de los dirigentes de las cooperativas, inventando la versión de que son testaferros de mi mamá” me decía entre escandalizado y agobiado el hijo de Nélida.

“Si supieran lo que ha laburado esa gente para poder llegar a tener cada uno su autito…” agregó.

La mayor preocupación de Nélida es la situación de los compañeros de las cooperativas.

No solo padecen la persecución y la calumnia.

Las obras se han paralizado por la demora del pago de lo que adeuda el IPV a las cooperativas y la gente corre el riesgo de no llegar a tener su casa.

Cada vez resulta más evidente que en ello radica una de las finalidades de esta acción persecutoria impulsada desde el gobierno provincial.

Más de 6 millones de pesos adeuda la provincia a las cooperativas nucleadas en la Tupac.

La desarticulación de esta organización social y cooperativa es, sin dudas, funcional a intereses subyacentes tras las acciones persecutorias del gobierno, los intereses de las grandes empresas constructoras.

Detenciones ilegales

Nunca he sostenido, ni en este ni en otros casos, que el poder judicial no tenga que investigar las denuncias por supuesta corrupción.

Lo que no resulta admisible es que las investigaciones se realicen violando la ley o forzando su interpretación, sobre todo cuando se encuentra en juego la libertad y el patrimonio de las personas.

Los detenidos de la Tupac Amaru de Mendoza se encuentran en situación de detención ilegal.

Lo afirmo una vez más: son presos políticos.

El modus operandi de los funcionarios del poder judicial que intervienen en el caso es el mismo que el desarrollado por el poder judicial y el poder ejecutivo en la provincia de Jujuy para mantener detenida a Milagro Sala y a otros militantes sociales de esa provincia.

Las detenciones de Milagro Sala y otros presos políticos han sido cuestionadas dura y categóricamente por el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU.

Así mismo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Secretaría General de la OEA se han hecho eco de los cuestionamientos expresados por la ONU.

Tales cuestionamientos son los mismos que corresponden a las detenciones realizadas en Mendoza.

Ante el mismo modus operandi caben los mismos reproches jurídicos internacionales, los que, seguramente, no tardarán en llegar.

La más grave evidencia de la existencia de móviles políticos, tanto en el caso de Mendoza como en el de Jujuy, es el encuadramiento arbitrario de las supuestas conductas de los dirigentes de la Tupac mediante el uso de figuras penales que tienen como único objetivo mantener detenidos a los denunciados.

Es así como resulta absolutamente objetable la utilización de la figura de la asociación ilícita, tipo penal sin cuya aplicación ni Nélida ni el resto de los detenidos se encontrarían privados de su libertad.

En este sentido destaco que la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Mendoza ha advertido, en un reciente fallo, que “La comisión de varios delitos en coatoria o con la colaboración de participes no hace presumir en sí mismo la existencia de una asociación ilícita. Una cosa es el acuerdo para la comisión de un delito y otra muy distinta es aquel por el cual el autor se compromete a la realización del aporte que exige la macro – estructura que es la asociación, en tanto implica una sumisión a una voluntad social dirigida a la comisión de delitos, lo que torna ilícita a la asociación y justifica su punición”. Y agrega que “Para tener por acreditada la existencia de una asociación ilícita se debe probar que existía un acuerdo destinado a la comisión permanente e indeterminada de delitos. Cuando se despliegan una pluralidad de comportamientos reprochables penalmente en los cuales intervienen el intendente y varios funcionarios, no aparecen debidamente fundados los motivos por los que se considera que dichas conductas se ejecutaran bajo el manto de una organización constituida al efecto, ya que el único acuerdo acreditado es el dirigido al libramiento de cheques en forma irregular que derivó en una administración perjudicial para el municipio, todo lo cual formaría parte del mismo plan delictivo”. (EXPTE.: 13039890555 – FISCAL C/SALGADO SERGIO, OJEDA FRANCO, FUNES WALTER, TRIGO JUAN P/ MALVERSACION DE CAUDALES PUBLICOS (120873) P/ CAS.FECHA: 25/11/2016 – SENTENCIA).

Lo dicho para el ex intendente de Santa Rosa es válido para el caso de la Tupac.

Nada de esto ha sido contemplado por la fiscal Chávez ni por el procurador de la provincia.

Recordemos que el fiscal Nazar, en el carácter de adjunto del procurador, ha avalado en conferencia de prensa lo actuado por la fiscal interviniente, asumiendo una suerte de “responsabilidad política” del superior respecto de lo actuado por la fiscal.

No es habitual ese tipo de padrinazgos en los procedimientos judiciales, salvo en causas con connotaciones políticas.

Mientras tanto, el procurador Gullé –jefe de los fiscales- intenta ocultar su mano, que es también la larga mano de Alfredo Cornejo, que aparece velada interviniendo en este y otros resonantes casos que tramitan ante el poder judicial mendocino.

En unos casos se agravan las imputaciones y se afirma tener “elementos probatorios contundentes”.

En otros se minimizan los hechos y se expresa con convicción que no hay pruebas.

Está clara la diferencia de criterio de estos funcionarios.

Se puede visualizar cuál es el criterio cuando se trata de los pobres que se organizan con la finalidad de responder a las necesidades de sus comunidades y familias, y cuál el que aplican a los hijos y entenados del poder.

En ese sentido, ya han señalado los abogados de los detenidos que existe una clara acción persecutoria por parte de la fiscal de la causa.

Esa persecución toma connotaciones claramente políticas en la intervención del procurador de la suprema corte, quien actúa ejerciendo su rol ante el poder judicial como si fuera un ministro más del gobernador de la provincia.

No resulta casual que las detenciones de Nélida, Ramón, Carla y Leonela, y las imputaciones a una treintena de dirigentes sociales y cooperativos se produzcan en momentos en que el gobernador Cornejo busca polarizar con el kirchnerismo en vistas a las elecciones legislativas del presente año.

La estigmatización de los denunciados y de quienes denunciamos la persecución política

Una feroz campaña de estigmatización se ha montado sobre las denuncias realizadas contra los dirigentes de la Tupac Amaru de Mendoza.

La actuación de la fiscal y de la procuración ha estado marcada por expresiones que han buscado asimilar a una organización política, social y cooperativa con una asociación para cometer delitos.

Tales expresiones han sido reforzadas por una intensa campaña mediática de alcance nacional que busca asociar kirchnerismo con corrupción y despilfarro.

La Operación Tupac Mendoza comenzó con la llegada del operador mediático del macrismo Jorge Lanata.

Continuó con la presencia en la provincia de la diputada Stolbizer, denunciadora selectiva de presunta corrupción kirchnerista pero nunca de la macrista.

Siguió con la aparición de las primeras denuncias empujadas y facilitadas por la estructura de poder de Cambiemos.

Y la sostiene hoy una implacable persecución judicial que es realizada con evidentes móviles políticos y una extensa y persistente campaña mediática de algunos de los medios de mayor penetración en la provincia que no guarda ni respeta ningún espacio para exponer los puntos de la defensa.

No hay lugar en los medios mendocinos involucrados esa la operación para informar a la opinión pública de las más de 1000 viviendas construidas, de los costos significativamente menores de la construcción cooperativa que lleva adelante la Tupac, ni para la difusión de la impresionante acción educativa, sanitaria, cultural y social que esa organización ha desplegado en Lavalle, Guaymallén y Maipú.

Se señalan como indicios de su culpabilidad a la existencia de giros bancarios y las grandes sumas que manejaban los cooperativistas, sin que los acusadores se pregunten cómo sin diero podrían comprarse los materiales o pagar a los trabajadores que han construido esa impresionante cantidad de viviendas y obras de infraestructura y de servicios.

El gran problema para la fiscal y para los jueces será sostener en el proceso penal abierto contra los dirigentes de la Tupac que los ladrillos, el hormigón y las casas terminadas o por terminar no cuentan para nada al momento de la explicación de por qué unos pobres manejaban plata.

La estigmatización sigue un libreto preciso: son kirchneristas, son corruptos, son delincuentes.

El metamensaje es claro: son “negros de mierda”, escoria social, pobres empoderados.

Los beneficiarios de la operación son previsibles: la alianza macrista-cornejista de Mendoza y los empresarios de la construcción que se perdieron la oportunidad de construir más de 1000 viviendas y de percibir los habituales sobreprecios que caracterizan sus obras.

También nos han apuntado a quienes hemos manifestado nuestra preocupación por la ausencia de garantías constitucionales que denota esta operación político-mediático-judicial.

En el campo mediático crece día a día la operación de desprestigio de los dirigentes kirchneristas que levantamos la voz frente a lo que ocurre.

Son medios de comunicación oficialistas los que la llevan adelante.

Algunos lo hacen con cierta sutileza, utilizando el procedimiento de convocarnos solo para dar explicaciones de la supuesta “corrupción K” o de la presunta “corrupción tupaquera”.

En tales medios nunca hay espacio para expresar nuestros proyectos o difundir nuestras actividades o sostener posiciones críticas hacia el oficialismo.

Otros medios estigmatizan más abiertamente, como es el caso del diario Los Andes que el sábado pasado, sin ningún respeto por la pluralidad democrática ni del principio de inocencia de quienes son sometidos a juicio, condenó a los legisladores kirchneristas por participar en una conferencia de prensa en la que fueron denunciadas la existencia de acciones de persecución política, el riesgo institucional que reviste la actuación de sectores de un poder judicial que no ofrece garantías a los ciudadanos, la estigmatización a la que se somete al kirchnerismo en particular y al peronismo que no se ajusta a los cánones del conservadorismo vernáculo en general, y la existencia de presos políticos a partir de la Operación Tupac Mendoza.

Lo que el establishment mendocino busca concretar con estas acciones estigmatizadoras y persecutorias es la “tupacamarización” de los movimientos políticos y sociales de raigambre popular, nacional y democrática.

Ataron a la organización Tupac Amaru a tres “caballos” para destrozarla: el del por ahora brioso gobierno de Alfredo Cornejo, con su “ministro” interventor del poder judicial; el que representa el ala conservadora del siempre poderoso poder judicial mendocino; el que cabalgan los medios de comunicación hoy oficialistas, los mismos que acostumbran a alabar o criticar al gobierno de turno al ritmo de la pauta publicitaria que reciben, sea quien sea el que gobierne.

Puede que intenten destruir a una organización político-social, aunque no les resultará fácil si se impone en las sucesivas instancias del proceso judicial la legalidad y la búsqueda de la verdad y la justicia.

Lo que difícilmente podrán hacer es doblegar a un movimiento popular que está vivo en el corazón de cientos de miles de mendocinos y mendocinas.

Frente a todo esto yo no me voy a quedar callado.

Sería cómplice de un estado de situación que pagarán caro los mendocinos y defraudaría a quienes depositaron su confianza al elegirme diputado nacional.

No me quedé callado con aquellos aspectos de la política de (in)seguridad y criminalización de los pobres que llevó adelante el gobierno anterior.

Tampoco lo haré con esta versión “mejorada” de las prácticas de la mano dura para los pobres, los vulnerables y los integrantes de movimientos políticos populares, y de la “mano blanda y amigable” para la “gente bien”, los ricos y los amigos del poder.

Comencé este texto con una frase de Lillian Helmann, autora estadounidense que denunció el macartismo.

“¿Desde cuándo era necesario estar de acuerdo con alguien para defenderlo de la injusticia?” decía, invitándonos a reflexionar sobre la necesidad de enfrentar con valentía la persecución política.

¡¿Cómo no hacerlo?!

Estamos ante una situación de aberrante injusticia que exige la defensa de aquellos que padecen la injusticia.

Por ello les propongo a todos los mendocinos y mendocinas de buena voluntad, estén o no de acuerdo con la Nely, con la Tupac Amaru o con el kirchnerismo, que defendamos a públicamente a quienes sufren hoy la injusticia en este caso y otras muchas circunstancias en que se están produciendo.

Será la única forma de preservar nuestra atribulada democracia.

Es la única manera de evitar que la alicaída institucionalidad mendocina se transforme definitivamente en un fango insalubre en el que la discrecionalidad y la violencia sobre los ciudadanos se naturalice.

Una despedida a la espera de la libertad

La Nely me acompañó hasta la puerta de la sala de visitas del penal, hasta el último lugar al que podía llegar en su condición de presa.

“Cuidate Guillermo y saludos a los compañeros. Nos vemos pronto” me dijo con la convicción de quien confía en que finalmente se hará justicia.

Al salir pensé: la esperanza para un militante jamás se pierde, sobre todo si tiene un inquebrantable compromiso con la causa de la justicia social y la conciencia muy tranquila.

Mientras se hace realidad la esperanza que compartimos levantemos la voz y exijamos ¡Libertad para Nélida Rojas y los demás presos y presas políticas del gobierno macrista-cornejista en Mendoza!

¡Será Justicia!

GC/

 

  • De Leon Repetur que ha compartido la publicación de Guillermo Carmona acerca de su visita a Nelida Rojas y la TUPAC mendocina.