La tercera guerra mundial está en marcha. La nueva incursión norteamericana sobre Siria, con 59 misiles cruceros lanzados sobre ciudades, que ocasionan “daños colaterales”, según informan diariamente los partes militares, que desnudan muertos civiles en cada acción.

VENEZUELA Y SIRIA, LA DOBLE MORAL DEL IMPERIO

Por Jorge Rachid

Estamos asistiendo a un agravamiento del cuadro de situación internacional, en donde el enfrentamiento entre Bloques, se va expresando por situaciones bélicas en regiones limitadas, por ahora, llamadas terceros países, donde las potencias dirimen sus conflictos de intereses.

 

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

8/4/17

 

La tercera guerra mundial está en marcha

 

Estamos asistiendo a un agravamiento del cuadro de situación internacional, en donde el enfrentamiento entre Bloques, se va expresando por situaciones bélicas en regiones limitadas, por ahora, llamadas terceros países, donde las potencias dirimen sus conflictos de intereses.

 

Los Bloques son países Continentales como EEUU, Rusia, China e India, junto a los bloques como UNASUR, UE, CELAC, UNION AFRICANA y PAISES del ASIA. Lo anticipó Perón en 1974, la era de los continentalismos.

 

La Tercera Guerra Mundial, está en marcha, en consonancia con las expresiones del Papa Francisco, dado que el conflicto generado por el choque entre un mundo Unipolar, el imperio de EEUU y sus aliados guerreros como el Reino Unido e Israel, que se niegan a perder su rol hegemónico en el mundo y el Multipolar, donde los nuevos actores, han puesto límites al avance indiscriminado del unipolarismo hegemónico, sobre los recursos naturales del planeta.

 

En este cuadro, abonado por la sangre de cientos de miles de muertos, 1,5 millones desde que se inició la invasión a Irak, bajo la excusa de las armas químicas, igual que hoy, sobre Siria, a lo que se suman los millones de desplazados migrantes, cuyas condiciones de vida y maltrato, provocado por los mismos que invadieron sus territorios, generando una ingeniería social a escala mundial.

 

Es sólo el inicio de un genocidio a gran escala, en una guerra que será corta, pero más letal que cualquier conflicto conocido hasta ahora.

 

La nueva incursión norteamericana sobre Siria, con 59 misiles cruceros lanzados sobre ciudades, que ocasionan “daños colaterales”, según informan diariamente los partes militares, que desnudan muertos civiles en cada acción.

 

Pero esta vez el límite puesto por Rusia y China en forma inmediata, ha puesto al mundo al borde de una generalización del conflicto, dadas las características de este nuevo cuadro de situación.

 

El Mar de China y su influencia en el Pacífico Lejano es un objeto de disputa sobre la plataforma continental China.

 

Este cuadro originó un repliegue de EEUU sobre América Latina, en una estrategia destituyente, desde el No al ALCA, sobre los gobiernos llamados peyorativamente por el Imperio, “populistas”.

 

Sin dudas el mayor daño económico sobre los intereses norteamericanos en muchos años, fue la creación del UNASUR, que desde sus inicios el Imperio, intentó dinamitar con golpes militares, parlamentarios y económicos, logrando éxito en algunos casos y fracasos en otros países como Bolivia, Ecuador y Venezuela.

 

En ese sentido la ofensiva final sobre Venezuela es parte de este conflicto generalizado a nivel mundial.

 

No es casual que tanto Rusia como China han salido a plantear que defenderán la soberanía de la Patria Bolivariana, ante la amenaza de invasión por parte de EEUU.

 

Los medios hegemónicos se preguntan por qué esa reacción sobre un país latinoamericano, dando por sentado que EEUU, puede determinar colonialmente nuestros destinos.

 

Bueno, el mundo cambió, las relaciones de poder son globales y los conflictos de intereses también.

 

Quien toca Venezuela, toca Siria, avanza en Ucrania, despliega sistema antimisiles en Polonia, Rumania y Hungría, coloniza cada vez más amplias zonas de la Cisjordania Palestina, bombardea Yemen, destruye Libia y amenaza a China con ocupar sus islas artificiales del Pacífico Lejano.

 

Como vemos el mundo no está tan lejos nuestro, con el agravante que la actual administración, “complaciente” con un sistema de dominación colonial, tanto geográfica desde Malvinas y la entrega de los mares soberanos, como económica en la sumisión a los organismos de crédito multilaterales, los fondos de inversión y a la armada comunicacional hegemónica.

 

Lo que pase en los próximos tiempos en regiones que parecen lejanas, alterarán el cuadro de situación nacional en su percepción y en su realidad, disminuyendo la impronta electoral, a la preocupación global.

 

Cuando por empuje de EEUU se pide la Carta Democrática en la OEA, para aplicar a Venezuela, por un preso político como excusa, dado que es la segunda reserva mundial de petróleo, verdadera causa de la ofensiva, se dejan de la con doble moral los siguientes datos: 153 trabajadores sociales asesinados en Colombia este año, 22.000 muertos al año en México, asesinatos de opositores, jueces y periodistas en Guatemala y Honduras, proceso de licuación democrática y corrupción en Brasil, que derrama sobre Perú, Colombia y México, detención de Milagro Sala y otros presos políticos, en nuestro país.

 

Este cuadro en Latinoamérica, desnuda la intención última del imperio y sus lacayos sobre Venezuela, donde desgraciadamente el presidente argentino es el alumno ejemplar, como en la década de los 90.

 

Estamos entonces en las antepuertas de un conflicto a gran escala, en donde una presidencia como la de Trump, sigue la línea de su antecesor, pero sin pudor, avanzando en el desmembramientos de los bloques Continentales como el UNASUR y la UE, donde ha saludado el Brexit inglés, el avance de la derecha de Le Pen en Francia y ha comenzado a anudar acuerdos bilaterales con aquellos países que están en sintonía con sus planes bélicos.

 

La mejor demostración de esto es el apoyo a Israel a avanzar en la colonización de Cisjordania, ocupando territorio Palestino y provocando, como desde hace años un genocidio humano y social.

 

El mundo ha dicho basta a esta situación, equilibrando fuerzas al día de hoy.

 

Entonces la Argentina está en zona de riesgo desde la asunción de éste gobierno, lo cual modifica el cuadro de situación local, ante la inminente instalación de bases militares norteamericanas en Tierra del Fuego, en conexión con la base “ofensiva” de la OTAN en nuestras Islas Malvinas, que pasarían a controlar nuestro mar territorial y los pasos interoceánicos, vitales en caso de guerra mundial, además de avanzar sobre la Antártida, único continente no explotado de “nuestra nave espacial”, el planeta tierra, al decir del periodista Martinez de Telesur. Este planeta que está en riesgo, fortalece la concepción biocéntrica del peronismo, donde el hombre y la naturaleza, son el eje de construcción de utopías.

 

Esa es la lucha por un mundo más justo.