Uriburu, odiaba a Botana, no sólo por haber rechazado su ofrecimiento, sino porque en su casa tenía “asilados” a varios dirigentes irigoyenistas a quien la policía buscaba.

BOTANA, URIBURU Y EL CHE

Por Jorge Néstor Guinsburg

El nuevo presidente de la república, General José Félix Uriburu, le ofreció a Botana, a través de Juan Carulla, la embajada argentina en París. Botana le contestó: “Dígale al presidente que no me ofenda. Jamás he sido empleado público”.

Por Jorge Guinsburg

NAC&POP

05/04/2017

El nuevo presidente de la república, General José Félix Uriburu, le ofreció a Botana, a través de Juan Carulla, la embajada argentina en París.

Botana le contestó: “Dígale al presidente que no me ofenda. Jamás he sido empleado público”.

Uriburu, que había nombrado ministro del interior a Matías Sánchez Sorondo, abogado de la Standard Oil, odiaba a Botana, no sólo por haber rechazado su ofrecimiento, sino porque en su casa tenía “asilados” a varios dirigentes irigoyenistas a quien la policía buscaba, en el marco de represalias, que incluyeron fusilamientos.

Botana reclamaba elecciones inmediatas.

En cambio, Uriburu y sus asesores querían reformar la Constitución para instaurar un régimen corporativo.

Uriburu hizo en abril de 1931 un ensayo: convocó a elecciones para gobernador en la provincia de Buenos Aires, en las que los radicales, deponiendo sus graves conflictos internos, concurrieron unidos y triunfaron.

Uriburu anuló esos comicios.

El 6 de mayo de 1931 un decreto presidencial ordenó la clausura de Crítica y la prisión de Natalio Botana, Salvadora Medina Onrubia y todos los redactores del diario.

Este fue allanado y la Policía al mando del comisario Leopoldo Lugones (hijo), jefe de la sección Orden Político, destrozó las instalaciones en busca de “pruebas”.

¿Pruebas de qué?

De negociados y extorsiones, de las que se acusaba a Botana.

El matrimonio fue detenido en la madrugada.

El fue conducido a la Penitenciaría de la avenida Las Heras y ella a la cárcel de mujeres de la calle Humberto I. Gobiernos y personalidades de todo el mundo reclamaron por la prisión de Botana.

En cuanto a Salvadora, recluida entre mecheras y prostitutas, con las cuales “me sentí compañera”, consiguió sacar de la cárcel una carta abierta a Uriburu, en la que se refería a un pedido de “magnanimidad” para con ella dirigido al presidente por varios escritores, entre ellos Jorge Luis Borges.

“General Uriburu, apostrofó Salvadora, guárdese sus magnanimidades junto a sus iras y sienta cómo desde este rincón de miseria, le cruzo la cara con todo mi desprecio”.

Finalmente, se autorizó a los Botana a salir del país.

En 1932 es nuevo presidente Agustín P. Justo y ese año reaparece Crítica, para iniciar una nueva década triunfal, con una circulación cada vez mayor.

El diario batió todos los récords cuando en septiembre de 1939, tras la invasión del Tercer Reich a Polonia, vendió 900.000 ejemplares, en una Argentina que tenía diez millones de habitantes.

Los Botana adquirieron en Don Torcuato unos terrenos que habían pertenecido a Marcelo T. de Alvear y allí levantaron su casa con amplios jardines.

La llamaron Los Granados.

Por las fiestas de Los Granados pasaron, entre otros, Pablo Neruda, Federico García Lorca y amigos de los Botana como el matrimonio Guevara Lynch, que solía llevar a un niño flaquito y asmático llamado Ernesto…

 

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