Los gobiernos neoliberales y autoritarios, están hoy, poniendo en riesgo la paz mundial. J.R.

CUADRO DE SITUACIÓN

Por Jorge Rachid
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Si algún perfil claro ofrecía el proceso iniciado con el No al Alca en el 2005, con esos tres gigantes como Chávez, Lula y Kirchner, que consolidan un UNASUR, principal objetivo hoy de destrucción que el imperialismo, en su versión neoliberal dominante intenta, es que era la región de Paz por excelencia para todo el mundo

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

18/3/17

 

El gobierno de EEUU acaba de enviar su presupuesto al Parlamento, en donde las asignaciones para Defensa, sistemas misilísticos y Plan Nuclear tienen un aumento del orden del 20 al 30% de aumento, mientras que los servicios sociales, la salud, la educación, la vivienda e incluso la obra pública, han disminuido en su impacto presupuestario.

Toda una definición política, con guerra al acecho.

Esta línea política desarrollada no sólo por EE.UU., sino por la Alemania conservadora, Francia y el Reino Unido, han desatado las protestas masivas de los pueblos, frente a la disminución de los derechos adquiridos en el Estado de Bienestar europeo, consolidado en la posguerra mundial y sostenido hasta que la irrupción de los Fondos de Inversión, con los grandes grupos financieros y banqueros, llevaron a sucesivas burbujas, que no sólo arrasaron Soberanías nacionales sino que avasallaron derechos, empobreciendo la población.

Este cuadro de situación que entre otras cuestiones, le pone título a las crisis sucesivas de los países del sur europeo, absolutamente atados a los mandatos financieros de Bruselas de la UE, como asimismo explica la reacción de los pueblos, como el avance de las derechas xenófobas, respuesta masiva a las claudicaciones neoliberales de los partidos social demócratas.

En esa agenda se inscriben los gobiernos de Polonia, Hungría, el Brexit y el triunfo de Trump, cuyos resultados constituyen respuestas a la agresión supranacional financiera.

El Papa Francisco le viene poniendo el pecho al avance bélico en el mundo, intentando, desde su lugar internacional, de dar respuestas pacificadoras al sistema de confrontación instalado entre el mundo Unipolar hegemónico y el Multipolar equilibrado, cuyos efectos bélicos se desarrollan en terceros países en el Oriente Medio.

La necesidad de preservar la paz debería ser una política de estado mundial, que por ahora no se expresa, todo lo contrario.

La tercera guerra mundial, está a la vuelta de la esquina y cualquier circunstancia inesperada puede desatarla.

Si algún perfil claro ofrecía el proceso iniciado con el No al Alca en el 2005, con esos tres gigantes como Chávez, Lula y Kirchner, que consolidan un UNASUR, principal objetivo hoy de destrucción que el imperialismo, en su versión neoliberal dominante intenta, es que era la región de Paz por excelencia para todo el mundo.

Ese perfil ha desaparecido con la irrupción de los gobiernos neoliberales, que atados a agendas externas, ponen a nuestros países en riesgo bélico.

De ahí que no sea casual, ni un error la mención internacional que caracteriza estos procesos, en los países centrales como de “populistas”, cuando en realidad son procesos nacionalistas, que en esos países tiene el sello colonialista e imperial del “nazionalismo”, mientras en los países periféricos, como el nuestro, tienen las características de los nacionalismos revolucionarios y liberadores, justamente de las ataduras  económicas y culturales dominantes, de los países centrales.

Esta guerra de posiciones sin balas aún, se viene desarrollando desde el mismo Consenso de Washington, cuando las democracias limitadas a la adhesión al Mercado, como ordenador social, llevó al Imperio a caracterizar a los países con políticas heterodoxas o revolucionarias, como los gobiernos populares que impregnaron la Patria Grande durante 15 años, como “dictaduras autoritarias”, intentando por todos los medios la destitución de los gobiernos elegidos por los pueblos.

Lo lograron en Honduras y Paraguay, fracasaron en Ecuador y Bolivia, encuentran resistencia en Venezuela, arrasando Brasil y doblegando a la Argentina.

El Imperio no perdona, como decía Perón : “la política, es la política internacional, el resto es cabotaje pueblerino”.

Por lo tanto aquellos periodistas que denominan “populismo”, a sectores políticos desde Marie Le Pen en Francia, hasta Trump en EEUU, pasando por Putin en Rusia, en un intento de comparación con el peronismo, en especial con los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, están siendo, esos periodistas, parte consciente de una operación que a todas luces, apunta a consolidar el gobierno neoliberal actual, que es un residuo de un sector que en el mundo está en retroceso, que ha sido derrotado en gran parte en sus intentos hegemónicos.

Este sector Unipolar imperial, intenta hacerse fuerte desde América Latina, en especial frente a la eventualidad de una guerra mundial y la necesaria preservación y control que tienen, de los pasos bioceánicos, vía única de aprovisionamiento ante un conflicto a gran escala.

Como vemos en el desarrollo de este artículo, la Argentina ha sido puesta en riesgo, nuevamente por el gobierno actual.

Digo nuevamente ya que las excusiones irresponsables a la Guerra falsa del Golfo, con tropas argentinas en la tercera década infame neoliberal menemista,  llevó a nuestro país a ser objetivo primario de acciones terroristas, como jugador internacional, ante la repercusión mundial de cualquier hecho provocado.

Hoy el imperio tiene reservado un rol bélico para nuestro país, en especial ante el intento de instalación de bases militares norteamericanas en Tierra del Fuego, sin dudas estratégica marítima, la Triple Frontera, por el acuífero guaraní y en Jujuy por el Litio, sumado al aislamiento de Bolivia.

Perón en su mensaje al Parlamento el 1° de mayo de 1974, 60 días antes de morir, nos deja su testamento político:

El Modelo Argentino para un Proyecto Nacional, donde nos planteó dos cuestiones centrales: “el mundo que viene es el los bloques continentales”, anticipando que la única política internacional soberana, que preservaba la Patria, era la que se apoyaba en la Patria Grande, la segunda:

“Argentina es el país de los alimentos, el agua dulce y los recursos naturales, el imperio vendrá por ellos, con nosotros o sin nosotros y dependerá de los argentinos su defensa”.

El peronismo en los últimos doce años de gobierno caminó en esa dirección, consolidando soberanía, incluyendo pueblo y recuperando YPF y las AFJP, con deudas pendientes en minería, pero sin dudas en un camino de emancipación del colonialismo económico y cultural, dando batalla.

Lo seguiremos haciendo desde el rol que nos ha dado el pueblo argentino: ser firmes opositores al neoliberalismo..

JR/