Ninguna razón de peso político sanitario, solo especulaciones a espaldas del pueblo y poniendo en riesgo lo que queda del sistema de salud integral que necesita nuestro país.

COBERTURA UNIVERSAL DE SALUD (CUS). LA HISTORIA DEL PATÉTICO REPARTO DE FRAZADAS CORTAS

Por Daniel Esteban Manoukian

Ni la Argentina, ni mucho menos Neuquén, necesita implementar una estrategia como la del CUS. Muy por el contrario, deben avanzar hacia la consolidación de un sistema integral e integrado, de alcance universal y acceso gratuito, bajo la rectoría del Estado.


Por Daniel Esteban Manoukian *

Va con firma

09/03/2017

Jubilosamente y expresando su beneplácito, el ministerio de Salud de la Nación en la persona de su ministro, Jorge Lemus, anunció esta semana que con Tierra del Fuego ya son 13 las provincias que han adherido a la CUS, el seguro pergeñado por el actual gobierno, destinado a ciudadanos argentinos (debe recordarse que desde la definición misma de esta estrategia no se incluyeron extranjeros), sin seguro formal de salud.

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Unos días antes expresó: “Con la adhesión de Santiago del Estero ya son 12 las provincias que se suman a esta estrategia sanitaria que es la columna vertebral de las reformas y una de las políticas sustantivas del Ministerio de Salud de la Nación”, destacó Lemus quien agregó que “este es un paso más hacia delante, hay que seguir trabajando”.

Entre las provincias que firmaron convenio para instrumentar en sus territorios la CUS se encuentra Río Negro, en cambio Neuquén aún no ha firmado. Sobre este particular volveremos más adelante.

La CUS no es un invento argentino, la “canasta básica” ya recorre Suramérica

La CUS es una vieja receta de la OMS y del Banco Mundial. Su concepto matriz ya estaba en el Informe del Banco Mundial de 1993 “Invertir en Salud”, donde se criticaba el gasto inefectivo en salud y como una solución, el BIRF proponía la adopción de los paquetes de medidas de salud pública y atención médica básica para los países en desarrollo, prometiendo que de esa manera se podría reducir la carga de morbilidad en un 25%.

Ya en ese momento se proponía una “canasta básica” sin generar en cambio, recomendaciones relacionadas con otras causas de incapacidad para responder a las necesidades sanitarias reales.

La concepción de la “canasta básica”, es sinónimo de cristalizar las diferencias injustas e inmorales, ya que parte de aceptar que para algún sector de la población, es decir aquellos que debieran en función del principio de equidad recibir más, los servicios se limitan a un conjunto acotado.

Esto es así ya que efectivamente instalar una “canasta básica” excluye prácticas de salud que hoy existen, limitando derechos o teniendo que acudir a la judicialización de la salud para lograrlas, como se observa en los países que han implementado este sistema (el paradigma actual es Colombia).

El termino cobertura es sinónimo mundialmente  de aseguramiento.  La CUS es justamente una política de seguros mínimos (canastas básicas).

Según la opinión de Margaret Chan (OMS)“es un tema ético muy importante y remarcó que se trata de un tema de justicia y de no dejar a nadie atrás”.Se parte de suponer que hay familias que no tienen acceso a un sistema de salud gratuito y de calidad si se enferman.

Sin embargo, en la Argentina y en particular en Neuquén, todas las familias, quienes tienen seguros formales de salud (vía obras sociales o seguros privados) o quienes no, pueden acceder a un sistema de salud que por mandato constitucional es universal y gratuito.

Ni la Argentina, ni mucho menos Neuquén, necesita implementar una estrategia de este tipo.

Muy por el contrario, lo que sostenemos es que debemos avanzar hacia la consolidación de un sistema integral (que ofrezca desde la consulta médica en la salita de barrio hasta el trasplante si fuese necesario), integrado (que incluya a todos los sectores de salud), de alcance universal y acceso absolutamente gratuito, con la rectoría del Estado.

Entonces, ¿por qué firman los ministros?

Cada vez que se firma un acuerdo de este tipo amen de las declaraciones repetidas de un ministro que tiene poco para mostrar como fruto de su gestión, y que además sigue lidiando con internas fuertes que paralizan desde hace más de un año el accionar del órgano rector de la salud en Argentina, aparecen comentarios de los ministros provinciales firmantes.

Destacan que con esta estrategia se espera que se “optimice y haga más eficientes todos los programas de salud que actualmente existen” (Marcos Colman, ministro de Salud de Tierra del Fuego), o “es importante que trabajemos en el mismo hilo direccional en las políticas de salud.

Es una señal de unidad respecto de los criterios que tenemos en salud” (Roque Masacerllo, ministro de Salud de Salta).

“Creemos que es una estrategia que mejora sustancialmente  nuestro sistema de atención, nuestro sistema sanitario y, por otro lado, federaliza mucho más el recurso” (Ariel de la Rosa, ministro de Salud de Entre Ríos).

Todos saben que la CUS no mejorará nada, todos saben que mucho de lo que esperan al firmar la CUS es simplemente recuperar lo que ya existía con el gobierno anterior en términos de apoyo y acompañamiento efectivo para la gestión.

Pero al mismo tiempo todos saben que si no se prestan a mostrar que la actual conducción gestiona, se les cierran ventanillas o se ponen en riesgo financiamientos ya acordados.

En suma, los ministros firman por tres razones posibles:

  1. Porque comparten la idea de un seguro, aunque lo que se ofrecerá a los asegurados es menor que lo que hoy están en derecho de recibir, lo cual les permitirá “gastar” menos en salud.
  1. Porque creen que la firma es solamente una puesta en escena para demostrar la gestión que no hay actualmente en el Ministerio de Salud de la Nación y que finalmente no deberán hacer tantos cambios como supone la implementación real de una canasta básica.
  1. Porque están condicionados por acuerdos previos o promesas futuras, de apoyo financiero que permitan sostener los sistemas provinciales de salud.

Ninguna razón de peso político sanitario, solo especulaciones a espaldas del pueblo y poniendo en riesgo lo que queda del sistema de salud integral que necesita nuestro país.

¿Qué debemos esperar? ¿Qué debiéramos exigir?

Hemos dicho que la CUS es una frazada corta que descubre a los más vulnerables.

Pues la firma de estos convenios no es ni más ni menos que la patética historia del reparto de frazadas cortas a los ministros provinciales.

Cuando empiece el frío, y el pronóstico es realmente sombrío, esas mantas no serán suficientes para sostener el derecho que por mandato constitucional deben cumplir.

Esperemos que las provincias que aún no firmaron tengan en cuenta las consecuencias de mediano y largo plazo que este tipo de estrategias encierran.

En particular Neuquén, una de las jurisdicciones con mayor producto geográfico por habitante, no tiene ninguna necesidad de restringir su oferta sanitaria a los más necesitados, antes bien, debe y estamos convencidos que puede, ampliar los servicios, en cantidad y calidad para recuperar el Sistema de Salud que fue ejemplo, para todos los habitantes de Neuquén.

 

* Médico generalista, Hospital Zonal Chos Malal.

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