Una semana atrás, durante su encuentro con Michel Temer, el brasileño respaldó a Bordón como sucesor de Ernesto Samper.

MACRI IMPULSA LA CANDIDATURA DE BORDÓN EN LA UNASUR. O SEA…

Por Martín Piqué

El embajador argentino en Chile será el anfitrión de la comitiva oficial encabezada por Mauricio Macri, que llegará al país trasandino para participar del acto por los 200 años de la batalla de Chacabuco. El mandatario argentino aprovecharía la visita para tratar la postulación.

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Por Martín Piqué @martinpique
Tiempo Argentino
11 de Febrero de 2017

El embajador argentino en Chile, José Octavio Bordón, será este domingo el anfitrión de la comitiva oficial encabezada por Mauricio Macri, que llegará al país trasandino para participar del acto por los 200 años de la batalla de Chacabuco.

El homenaje, que tendrá lugar en la ciudad chilena de Colina, contará con la participación de los mandatarios Macri, Michelle Bachelet, los cancilleres de ambos países –Susana Malcorra y Eduardo Muñoz- y una nutrida delegación de 140 militares, tanto argentinos como chilenos, que ocupará la Cuesta de Chacabuco, la primera batalla que comandó José de San Martín tras cruzar el cruce de la Cordillera.

La recepción de Bordón a Macri en Chile –una fugaz visita de dos horas- será también una buena ocasión para analizar la factibilidad de una candidatura que el gobierno argentino viene preparando con discreción: la postulación del propio Bordón a la secretaría general de Unasur, el bloque sudamericano que quedó vacante tras la finalización del mandato del colombiano Ernesto Samper, a fines de enero pasado.

El proyecto del gobierno de Macri de ubicar a Bordón al frente de la Unasur viene siendo impulsando con cierta reserva y con el gradualismo que permite el calendario: la elección del sucesor de Samper se concretará recién en marzo o abril.

El secreto con que estaba manejando la candidatura, sin embargo, quedó archivado tras una nota referida al tema que publicó el martes pasado el diario brasileño O Estado de Sao Paulo.

En el artículo se asegura que el gobierno de Michel Temer, por sugerencia del canciller José Serra, respaldará a su par argentino en la iniciativa que ubicar a Bordón al frente del bloque sudamericano con sede en Quito.

Este sábado, a pocas horas de que el propio Macri llegue a Chile, Tiempo Argentino pudo conversar con el actual embajador en Santiago de Chile. Bordón confirmó que su nombre está siendo mencionado para ocupar el cargo que estrenó nada menos que Néstor Kirchner.

“La información que yo tengo, y quizá tenga más información después de hablar con la canciller (Susana Malcorra), que llega antes del presidente, pero no lo tengo como información oficial, es que varios países habrían presentado, en la reunión de Quito, este tema.

“Supongo que es posible”, aseguró Bordón ante la consulta de Tiempo.

“Sé que se trató, sé que salió mi nombre en la reunión de Quito, sé que varios países lo plantearon.

Lo que he leído en los diarios, en las páginas de algunos diarios de Ecuador, es que se decidió resolver el tema en marzo o abril.

O sea, yo no le puedo negar que sé que mi nombre ha circulado.

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El embajador Mamet, Kevin Sullivan y el ex embajador en Estados Unidos, José Octavio Bordón.

Y no le puedo negar –porque lo sé estrictamente- que este tema fue tratado y que varios países planteaban que el secretario general de la Unasur debía ser de la Argentina y mi nombre, en ese orden por supuesto.

Eso fue en la reunión de Quito en la que el saliente secretario general, Samper, hizo su evaluación de gestión al término de su mandato”, contó el embajador argentino en Chile en diálogo con este diario.

Según el diario O Estado de Sao Paulo, Temer se habría comprometido con Macri en respaldar a su candidato para la Unasur durante la cumbre que ambos presidentes mantuvieron en Brasilia el mismo martes 7 de febrero en el Palacio de Planalto, sede del gobierno brasileño.

La expectativa de los dos gobiernos, que exhiben una visible sintonía política e ideológica y que encabezan –por el peso de Brasil y Argentina en el subcontinente- el giro a la derecha de la región, es que el próximo secretario general de Unasur esté en línea con la nueva etapa de Sudamérica.

Sin embargo, eso no sucederá sin conflicto.

Resulta difícil que Venezuela y Bolivia –y habrá que ver qué sucede con las elecciones en Ecuador- respalden a un candidato que no tenga en cuenta de la polarización política de la región, que se profundizó en los últimos dos años.

“Unasur quiere decir Unidad del Sur más allá de las diferencias.”

Así que cualquier persona que esté al frente tiene que saber de que, más allá de las razonables y democráticas diferencias con que cada país encara su desarrollo local y las estrategias de desarrollo, hay agendas regionales.

Esto vale para Unasur.

Vale para el diálogo entre la Alianza del Pacífico y para el Mercosur.

Pero esto no lo digo como candidato a nada porque, hoy por hoy, no soy candidato.

Y tampoco he hecho ninguna gestión.

Lo único que sé es lo que le dije: que me enteré (de una posible postulación con su nombre, NdR) y que estoy informado.

Posiblemente este lunes tenga más información”, planteó Bordón en comunicación telefónica con este diario.

Unasur post-Trump

Otra visión que circula entre los países de la región es que Macri y Temer intuyen que la postulación de Bordón no encontrará un eco favorable en algunos países de Sudamérica.

Según esa interpretación, la iniciativa diplomática de Argentina busca contribuir indirectamente a la parálisis de Unasur –porque un nombre propuesto por Macri resultaría revulsivo para los países de impronta ‘bolivariana’- para que luego, gradualmente, el protagonismo de los organismos regionales vaya quedando en manos de la Alianza del Pacífico y de un Mercosur devaluado, controlado por el tándem Macri-Temer.

No es un dato menor que este domingo, durante la cita que Macri y Bachellet mantendrán en las afueras de Santiago de Chile, ambos presidentes convocarán a una reunión extraordinaria de cancilleres de la Alianza del Pacífico y del Mercosur.

Ese encuentro tendrá lugar en Buenos Aires, posiblemente durante el mes de abril.

La confluencia de la Alianza del Pacífico y el Mercosur que ensayan Macri, Bachellet y Temer deja afuera del tablero –no casualmente- a los tres países sudamericanos con gobiernos de izquierda: ni Ecuador ni Bolivia forman parte de la Alianza, y Venezuela está suspendida unilateralmente del Mercosur, una medida controvertida que su canciller, Delcy Rodríguez, repudió in situ durante su último y controvertido viaje a Buenos Aires.

En cualquier caso, todo el tablero regional quedó descolocado tras el triunfo de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos.

La salida de EEUU del TPP (Trans Pacific Partnership, Acuerdo de Asociación Transpacífico) y el regreso de políticas proteccionistas en la potencia mundial abrieron un horizonte de crisis para la ampliación de la Alianza del Pacífico.

La postulación de Bordón a la Unasur deberá atravesar el complejo filtro de la diplomacia en un organismo que, hasta ahora, logró que cada uno de sus secretarios generales fuera elegido por consenso, sin resistencias ni objeciones públicas.

Se podría decir que casi fueron elecciones unánimes.

Así sucedió con cada uno de los sudamericanos que asumieron el cargo.

Consultado por este mecanismo de designación, casi una tradición del bloque, Bordón recordó que en las negociaciones previas al nombramiento de Kirchner el gobierno uruguayo –por entonces enfrentado con Argentina por el conflicto de las pasteras de Gualeguaychú- no se mostraba muy dispuesto a votarlo.

“Uruguay no votó pero facilitó.

La idea es que la votación se hace por consenso no mayoría simple.

Aunque tampoco es el 100%”, señaló.

-Los anteriores secretarios generales de Unasur fueron nombrados con muchísimo consenso.

¿Eso puede obstaculizar su candidatura?

  • En el caso de ALADI (Asociación Latinoamericana para la Integración), que también está en juego, porque Chacho (Álvarez) completó su mandato, para ser electo hay que reunir dos tercios, aunque ha sido bastante habitual llegar a un consenso para la designación.

En el caso de UNASUR es consenso.

Ciertamente, algunos países recordaron el caso del presidente Kirchner que, como en el momento de la postulación para ser el primer secretario general de UNASUR había un conflicto entre Argentina y Uruguay, Uruguay no votó pero facilitó.

Seguramente la vocación de los países de Sudamérica es que haya consenso en la designación del secretario general, eso más allá de cuál es el país y quién es el candidato a ocupar la secretaría general.

Le aclaro que yo no soy candidato, ni puedo opinar sobre ese tema en este momento.

Simplemente tengo la información de lo que pasó allá, y algunos comentarios, muy pocos, que he leído en algunos diarios.

Esto se va a resolver en marzo o abril.

-En el caso de que usted accediera a la secretaría general, y teniendo en cuenta que hoy Sudamérica está dividida entre un sector de gobiernos de izquierda y otro de gobiernos de centro y con una agenda económica más ortodoxa con ciertas ideas del neoliberalismo, ¿cuál sería su impronta si pudiera llegar al organismo?

-En primer lugar sería poco responsable de mi parte contestar qué haría en un lugar cuando no me lo han ofrecido oficialmente y mucho menos me han elegido.

No estoy ni estamos en campaña.

Yo estoy de embajador acá, en Santiago de Chile. Incluso, cuando termina el 12 de febrero, y luego tengo tres reuniones, el 13 y el 15, de evaluación de los pasos de frontera y el plan de invierno.

El 17 salgo para Concepción por todo el tema del puerto de Talcahuano y después voy a visitar y recorrer los pasos fronterizos que están al sur de Pehuenche, que puse en marcha cuando fui gobernador de Mendoza, hace 25 años.

-Como embajador político, porque usted no es un embajador de carrera, ¿tiene ya un balance de este año y dos meses de gobierno de Macri?

-No tengo problemas en hacer ese balance pero, en el marco de las preguntas que me hizo y a 24 horas de la visita (del presidente Macri a Chile) preferiría dejarlo para otro momento.

Me parece que cada tema tiene que tener su momento.

Yo soy un hombre de una larga trayectoria política pero también académica en el campo internacional: siempre he tenido cuidado.

Así fue durante mis casi 5 años como embajador en Estados Unidos.

Porque es un error quizá creer que porque no somos embajadores de carrera podemos hablar de todos los temas.

Cuando uno asume una responsabilidad uno tiene que entender, primero, que uno tiene que tener un perfil discreto, sea o no la personalidad de uno, porque eso es lo que ayuda a la tarea diplomática entre dos países.

En términos de la relación bilateral con Chile, si le puedo decir que la Argentina tiene una agenda histórica a partir de la democracia en ambos países: yo tengo una larga relación con Chile, histórica, por ser de Mendoza; pero además histórica porque como diputado, como vicepresidente de la comisión de Relaciones Exteriores en el período 1983-1987, o representando a la minoría opositora en su momento, el justicialismo, cuando trabajábamos juntos con el presidente Alfonsín para fortalecer la democracia y para desactivar todo el conjunto de conflictos y desconfianzas estratégicas con Brasil y Chile.

En el último año y dos meses sí ha habido es una intensa y fuerte construcción de confianza entre las administraciones de la presidenta Bachelet y el presidente Macri y las cancillerías que conducen Susana Malcorra y Eduardo Muñoz.

Hemos quedado en poner en marcha un proyecto sobre el que se viene trabajando desde hace mucho tiempo, como el proyecto de Agua Negra; la supresión de doble imposición que va a ayudar mucho a la actividad empresaria; el hecho de que, sin dejar de ser parte del Mercosur, porque esa no es la idea, participar como observador de la Alianza del Pacífico.

Y también de la convocatoria que se van a hacer ambos países como momentáneos presidentes pro-témpore del Mercosur y de la Alianza del Pacífico a una reunión entre marzo y abril de los cancilleres de estos dos bloques.

-Usted fue uno de los organizadores del debate presidencial entre Macri y Scioli.
-Algunas voces del sistema político plantean como algo criticable que tras la asunción de Macri éste le haya ofrecido ser embajador en Chile.

-Yo nunca escuché ningún cuestionamiento, de ninguno de los candidatos y de ninguno de los partidos, sobre cómo garantizamos las reglas de juego para garantizar el primer debate de la historia.

Si me ofrecieron ser el presidente la gente joven que me impulsó fue porque recordaban mis debates en la campaña de 1987 con el doctor (Raúl) Baglini, y después el debate que encaró el compañero Cafiero con el candidato de la UCR, y yo, en mi campaña presidencial de 1995, en la cual competimos con el presidente Menem, de tener un debate.

Y, además, porque había sido jefe de misión de observación electoral de la OEA en cuatro ocasiones entre 2007 y 2011.

Así que esos fueron los motivos para elegirme a mí, no hubo ningún motivo partidario.

Si a alguien le parece mal yo lo respeto pero nunca escuché ninguna duda sobre la objetividad de nuestro trabajo.

MP/

NOTA DE LA NAC&POP: ¡Menos mal que los representantes de la “Juventud maravillosa” de los ´70 fueron Néstor y Cristina! ¿Te imaginas si hubieran sido Bordón y Chacho Alvarez!? Martin Garcia/NAC&POP garciacmartin@gmail.com